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La primavera ya está aquí. En Chile hasta el desierto de Atacama florece

DESIERTO DE ATACAMA, Chile (AP) — La primavera por fin ha llegado y en Chile hasta el desierto está floreciendo.

Conocido como uno de los lugares más áridos de la Tierra, una vasta extensión del desierto de Atacama se vistió con un manto de flores después de que el fenómeno de El Niño trajera fuertes lluvias a la región. La gran e inusual cantidad de agua permitió que florecieran millones de semillas y bulbos, muchos de los cuales habían permanecido latentes durante décadas.

“Es un fenómeno único, son más de 200 especies vegetales”, dijo a The Associated Press Jorge Carabantes, jefe del Departamento de Áreas Protegidas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). “Esta es una floración que obviamente es extraordinaria e inusual, muy distinta a otras floraciones que suceden en otras partes del globo terráqueo”, agregó.

El desierto de Atacama está situado entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes, extendiéndose a lo largo de unos 1.600 kilómetros por la costa norte de Chile.

Aunque la floración es habitual durante la transición del invierno a la primavera, este año las dunas rocosas y parduscas que conforman el tradicional paisaje del desierto se han transformado en una alfombra colorida de flores silvestres.

“Pensé que sería todo de color marrón. Esa es la imagen que tengo de un desierto: simplemente marrón”, afirmó Felix Banda, un chileno de 51 años que vive en Sídney desde pequeño. “Sabía que llovió mucho, entonces esperaba alguna vegetación hermosa, pero este paisaje es increíble”, agregó el hombre sobre su primera visita al Atacama.

Entre julio y agosto Chile registró un nivel récord de lluvias en varias regiones, con niveles jamás observados desde el inicio de las mediciones en los años 1950. Las intensas precipitaciones estuvieron impulsadas por un súper El Niño, el fenómeno climático que genera abruptos aumentos de las temperaturas globales y que se está volviendo cada vez más fuerte.

“Desde que existe registro de precipitaciones éstos son los registros más importantes del punto de vista de los montos: 160, 180, 190 milímetros en algunas localidades”, explicó el biólogo César Pizarro, jefe de la Sección de Conservación de la Biodiversidad de la CONAF Atacama. “Lo que ha ocurrido ahora tiene un origen y se llama súper El Niño”.

Las tormentas han dejado inundaciones, estragos y devastación en varias zonas del norte chileno, pero también han permitido una floración histórica en el desierto, que este año se extenderá por una superficie estimada en unos 17.000 kilómetros cuadrados, un área similar a la región Metropolitana de Santiago, la más grande y poblada del país.

Según las proyecciones de la CONAF, se espera que éste sea el llamado “Desierto florido” más intenso y extenso visto en el país desde 1997.

Las altas cantidades de agua caída, agregó Pizarro, permitieron la activación de semillas, bulbos, tubérculos o huevos de distintas especies de invertebrados y reptiles que llevaban mucho tiempo en latencia.

El resultado es un verdadero espectáculo visual compuesto por más de 200 especies de plantas y flores de distintos colores, formas y aspectos. Ñañucas rojas y amarillas, patas de guanaco moradas, suspiros blancos, terciopelos naranjas o la nativa guarra de león, una de las especies más emblemáticas del desierto, pasaron a colorear los cerros, llanos y quebradas de Atacama.

“Hay cerros y serranías donde no se veía verdor ni flores hace más de 30 ó 40 años”, completó Pizarro.

Turistas nacionales y extranjeros se adentran en los inhóspitos y remotos territorios de Atacama para admirar las millones de flores que adornan vastas áreas del desierto, desde la costa hasta el horizonte.

De acuerdo con datos entregados por la Secretaría Nacional de Turismo, se espera que la región registre cerca de 300.000 viajes con pernoctación en la región de Atacama hasta el fin del fenómeno natural, previsto para noviembre, y que rápidamente se ha convertido “en uno de los principales atractivos turísticos de la región durante esta temporada”, según la institución.

El chef de cocina Franco Moya, de 37 años, y su novia han viajado cerca de 1.000 kilómetros desde Santa Cruz, un pueblo en el Valle de Colchagua, en el centro de Chile, hasta diferentes partes del desierto para celebrar su cumpleaños.

“Ha sido muy impactante ver cómo crece la flor en un lugar tan desértico”, dijo. “Es mi primera vez por acá... fue un momento de mucha sorpresa”.

FUENTE: AP

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