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La crisis energética global por la guerra en Irán aumenta la ventaja de China en tecnología limpia

HONG KONG (AP) — China está en condiciones de beneficiarse de la guerra con Irán, a medida que las interrupciones energéticas globales aceleran su transición para alejarse de los combustibles fósiles y el país se orienta hacia tecnologías limpias y energía renovable, industrias que China domina.

La mayor parte del petróleo y el gas del ahora mayormente cerrado estrecho de Ormuz se dirigía a Asia, donde diferentes países se afanan por ahorrar energía y reforzar unas reservas menguantes. Mientras un alto el fuego temporal pende de un hilo, los precios de la gasolina en Estados Unidos y Europa se disparan.

Aunque la mayor parte de Asia está recibiendo un duro golpe, es probable que China se beneficie del vaivén del mercado de los combustibles fósiles pese a ser el mayor comprador de petróleo iraní. China lidera el mundo en exportaciones de baterías, energía solar y vehículos eléctricos, y se prevé que sus industrias enfrenten un aumento de la demanda de productos renovables.

Antes del inicio de la guerra con Irán a finales de febrero, la ventaja de China en tecnologías limpias se estaba ampliando. Durante el mandato del presidente Donald Trump, Estados Unidos redujo el impulso a las energías renovables y se apoyó en sus vastos recursos de petróleo y gas, promoviendo exportaciones energéticas para lograr lo que Trump describió como “dominio energético”.

Ahora, gigantes industriales chinos como el fabricante de vehículos BYD y el productor de baterías CATL están bien posicionados para capitalizar el creciente interés por productos energéticos de bajas emisiones, mientras el mundo enfrenta la fragilidad de los combustibles fósiles.

“El enfoque de China sobre el desarrollo del sector energético y la geopolítica ha quedado completamente validado por el conflicto con Irán”, afirmó Sam Reynolds, del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, con sede en Estados Unidos.

El presidente chino Xi Jinping fusionó la seguridad energética con la seguridad nacional hace más de una década. Desde entonces, China ha intensificado su enfoque en la energía renovable, aunque los combustibles fósiles siguen dominando la mezcla de fuentes de energía del país.

China fabrica más del 70% de los vehículos eléctricos y cerca del 85% de las celdas de batería a nivel mundial, según la Agencia Internacional de la Energía. Su actual plan quinquenal hasta 2030 sigue priorizando estas industrias.

“Están a la vanguardia de esto, más que cualquier otro país del mundo, ciertamente más que Estados Unidos”, señaló Li Shuo, director del China Climate Hub del Asia Society Policy Institute.

Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo y ha impulsado el gas natural licuado. La estrategia estadounidense —resumida por Trump como “perfora, cariño, perfora”— favorece los combustibles fósiles por encima de las renovables.

Los mercados ya estaban presenciando una “bifurcación” antes de la guerra, comentó Reynolds, en la que las superpotencias impulsan futuros energéticos muy distintos, lo que deja a otros países ante decisiones complejas sobre qué estrategia respaldar.

La guerra con Irán está impulsando la demanda de tecnología china, cuyas exportaciones de artículos como paneles solares, baterías y autos eléctricos alcanzaron un récord de casi 22.300 millones de dólares en diciembre. Eso supuso un aumento de alrededor del 47% respecto del año anterior, y gran parte se destinó al Sudeste Asiático y Europa, según el centro de análisis Ember.

Se espera que aumente la inversión en energía renovable y almacenamiento en baterías —diseñado para guardar energía cuando no brilla el sol o no sopla el viento— en países muy dependientes de las importaciones energéticas, como países europeos, según la firma calificadora Fitch Ratings.

Los inversionistas apuestan a que la guerra elevará la demanda de renovables. En marzo, las acciones de CATL y BYD que cotizan en Hong Kong subieron aproximadamente un 24% y un 11%, respectivamente.

En los últimos años, los fabricantes de automóviles chinos ya estaban ampliando el desarrollo y la producción de vehículos eléctricos, al tiempo que incrementaban las exportaciones más rápido que sus rivales estadounidenses o europeos, ofreciendo modelos más baratos y ganando terreno en regiones como el Sudeste Asiático.

Se espera que estas tendencias se aceleren.

El shock energético “va a ayudar a la industria china a nivel global y perjudicar a la industria automotriz estadounidense a nivel global”, señaló Amy Myers Jaffe, del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York.

Mientras tanto, los altos aranceles de Estados Unidos han mantenido en gran medida a los vehículos eléctricos chinos fuera del mercado estadounidense.

El aumento de los precios del combustible también podría impulsar el crecimiento de BYD en China, indicó Chris Liu, de la firma de investigación y asesoría Omdia.

Es probable que los hogares que enfrentan mayores costos de energía se pasen a la energía limpia, sostuvo James Bowen, de la consultora ReMap Research, con sede en Australia.

Pakistán ofrece un ejemplo temprano. Su despliegue de renovables en 2017 llevó a que, para diciembre de 2025, se importaran más de 50 gigavatios de paneles solares chinos.

Pakistán aún importa un tercio de su energía. Cerca del 80% de su petróleo pasaba por el estrecho de Ormuz, y Qatar había estado suministrando una cuarta parte de su gas natural licuado. Pero “el shock no es tan grande como habría sido sin la energía solar”, explicó Nabiya Imran, de Renewables First.

Si los precios se mantienen altos, la energía solar podría ahorrarle a Pakistán 6.300 millones de dólares en importaciones de combustibles fósiles durante el próximo año, según los centros de análisis Renewables First y el Centre for Research on Energy and Clean Air.

En Reino Unido, la demanda de leasing de vehículos eléctricos aumentó más de un tercio en las primeras tres semanas de marzo en comparación con un período similar de febrero, antes de la guerra, según Octopus Energy, un grupo de energías renovables. Octopus también informó de aumentos en las ventas de energía solar en tejados y en las consultas relacionadas con la energía solar.

En el Sudeste Asiático, el fabricante vietnamita de vehículos eléctricos VinFast está ofreciendo descuentos para compensar los shocks por el precio del combustible.

Los picos prolongados del combustible pueden actuar como un catalizador futuro para los vehículos eléctricos, pero llevará tiempo ver la tendencia reflejada en las compras, en parte porque es probable que los clientes estén esperando a ver cómo evoluciona el conflicto, dijo Patrick Tan, de la consultora energética Aurora Research.

Incluso Indonesia, el mayor exportador de carbón del mundo, está recalibrando su planificación de maneras que podrían convertirlo en un cliente importante de la tecnología china de energía limpia.

El presidente indonesio Prabowo Subianto anunció un impulso hacia los vehículos eléctricos en marzo, incluidos planes para producir autos eléctricos y ampliar la infraestructura de carga.

El sueño del transporte electrificado está recibiendo una atención renovada, comentó Putra Adhiguna, del centro de análisis Energy Shift Institute, con sede en Yakarta.

Las empresas chinas desempeñan un papel importante en la cadena de suministro de energía limpia de Indonesia. Firmaron acuerdos por más de 54.000 millones de dólares con la empresa estatal de servicios públicos en 2023 y añadieron un compromiso de 10.000 millones de dólares durante la visita de Prabowo a Beijing en 2024.

“Habrá beneficios financieros directos para las empresas chinas”, expresó Reynolds, del IEEFA.

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Ghosal informó desde Hanói, Vietnam. Delgado informó desde Bangkok. El redactor de negocios de AP Paul Wiseman contribuyó a este despacho.

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FUENTE: AP

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