Peter Veilleux, propietario de un vivero en Oakland, contó que empezó a notar las libélulas —en un momento dado llegó a ver unas 100 volando juntas— mientras paseaba a su perro por un parque cerca de su casa y por los alrededores del lago Merritt, en la ciudad.
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Inusuales enjambres de libélulas invaden California tras cálidas lluvias primaverales
SAN FRANCISCO (AP) — Los californianos avistan enjambres de libélulas revoloteando por parques, persiguiendo mosquitos en estanques y cazando moscas en granjas, un fenómeno que, según expertos, probablemente se vio impulsado por unas lluvias primaverales inusualmente cálidas.
“Ha sido increíble verlas”, comentó Veilleux, que añadió que comenzó a ver los grandes grupos en julio.
La escena lo impresionó tanto que escribió una publicación en Facebook y preguntó si alguien más estaba viendo a esos formidables depredadores en cantidades tan grandes. Decenas de personas comentaron relatando sus propios avistamientos en la zona de la Bahía de San Francisco y en otros puntos de California.
Es habitual ver libélulas durante los meses de verano, cuando emergen del agua dulce como insectos voladores. Pero las grandes cantidades de este año probablemente se deban a las cálidas tormentas monzónicas que atravesaron el estado a finales de la primavera y comienzos del verano, explicó Kathy Biggs, experta en libélulas y coautora del libro “Dragonflies of California”.
Según Biggs, la mayoría probablemente son “wandering gliders”, una libélula altamente migratoria que puede aparecer en grandes números cuando las condiciones se alinean. Estos insectos, que pueden volar a hasta 56 kilómetros por hora (35 mph), aprovechan los cambios de presión del aire para recorrer grandes distancias, agregó.
“Podríamos decir que están ‘surfeando’ el sistema de presión, el monzón”, agregó.
Joe Del Bosque contó que notó enjambres de ellas a principios de mes en su granja del condado de Fresno, volando a una altitud de entre 3 y 6 metros (10 y 20 pies) por encima de él.
“Las tenemos todos los años, pero esta vez hubo más de lo normal”, afirmó.
Del Bosque dijo que le alegró ver a esas cazadoras voladoras porque comen pulgones, moscas blancas y moscas de la fruta que se alimentan de sus cultivos. Esos insectos, junto con las mariquitas que trabajan sobre las plantas, son un excelente sistema de control de plagas porque devoran insectos diminutos en las plantas y otros alados más grandes, como pulgones adultos y polillas, explicó.
“Son como pequeños aviones de combate”, expresó Del Bosque. “Se lanzan hacia otros insectos y los capturan en el aire”.
Las libélulas pasan la mayor parte de su vida sin alas y bajo el agua. Su ciclo de vida comienza después de que las libélulas hembra y macho se aparean y la hembra deposite diminutos huevos en agua dulce. Tras la eclosión, las libélulas jóvenes, llamadas ninfas, viven bajo el agua durante al menos seis meses y hasta cinco años en algunas especies. Entonces empiezan a cazar y se alimentan de larvas de mosquito, renacuajos e incluso de otras ninfas.
Una vez que emergen del agua, mudan la piel y se transforman en insectos de cuatro alas, que pueden mover de manera independiente las alas delanteras y las traseras. Esto les permite volar hacia adelante, hacia atrás, arriba y abajo, y quedarse suspendidas perfectamente en el mismo lugar.
Pero su vida como animales voladores es corta: dura unas semanas o meses. Dedican ese tiempo a buscar nuevos lagos, ríos y estanques, a depredar insectos diminutos y a intentar repetir el ciclo de la vida.
“Son insectos voladores súper ágiles y súper fuertes, con una visión muy buena, ojos realmente buenos y músculos de vuelo muy potentes, y son depredadores voraces que están ahí fuera alimentándose de mosquitos sin parar”, señaló Chris Grinter, gerente principal de colecciones de entomología en la Academia de Ciencias de California, en San Francisco.
Grinter indicó que las libélulas están entre los depredadores más eficaces de la naturaleza, y más del 90% de sus cacerías terminan con éxito.
“Pueden comer cientos de mosquitos en un solo día”, afirmó.
Las libélulas han impresionado a los seres humanos durante miles de años. Para los nativos americanos, son un símbolo de pureza y felicidad. En Japón, simbolizan poder, agilidad y victoria. En parte del folclore europeo, se consideraba que representaban el mal o la mala suerte.
Para atraerlas a su jardín, Biggs recomienda evitar pesticidas y construir estanques sin peces y zonas soleadas con lugares donde puedan posarse.
En California hay unas 70 especies de libélulas, pero la mayoría no son migratorias y permanecen cerca de donde emergieron, explicó.
Grinter señaló que algunas pueden aparecer muy temprano en la primavera, incluso mientras la nieve aún se está derritiendo, y que otras se ven en el desierto de Mojave, en los lugares más secos y calurosos de California.
Las especies migratorias siguen desplazándose, “surfeando” sistemas de alta presión en el aire, manifestó Biggs.
“Podrían estar en un lugar unos días y luego marcharse”, afirmó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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