Por primera vez desde que comenzara su pontificado, Francisco recibió a seis víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes. El papa tuvo reuniones privadas con cada una de las víctimas, que provienen de Inglaterra, Alemania e Irlanda, pero previo a esas reuniones oficio una misa matutina en la que pidió perdón.
Francisco aseguró que los abusos sexuales son delitos graves. Desde su llegada al Vaticano había prometido luchar contra este mal. Pese a estos gestos de Francisco, la asociación que agrupa a víctimas de abuso considera que la iglesia no está haciendo lo suficiente.