Fin de semana de terribles accidentes. En Nueva york hoy todavía se preguntan cuál fue la causa del descarrilamiento de un tren, uno de los principales medios de transporte en esa región del país.
Además, impresionan las imágenes de un helicóptero que cayó sobre un bar en el Reino Unido.
Cuatro personas muertas en el Bronx, en Nueva York, y al menos nueve fallecidos en Escocia, es el saldo de un fin de semana peligroso en los trenes y el aire.
Si algo caracteriza a Nueva York, es que sigue adelante. Una región en la que se calcula que un día de semana unas cinco millones y medio de personas toman el tren, hoy amaneció acongojada por el accidente que le cobró la vida a cuatro personas, y pidiendo respuestas acerca de que ocasionó el accidente. Las grúas trabajan sin parar para volver a colocar sobre los carriles los vagones del tren accidentado.
"Sinceramente creí que iba a morir", dijo un pasajero que como cientos de otros viajaba el domingo en la línea metro north del tren del Bronx. Siete de los ocho vagones se descarrilaron en la curva previa a la estación Duyvil, unas diez millas al norte de la Estación Central de Manhattan. El límite de velocidad en la curva es de 30 millas por hora, pero metros antes, la velocidad permitida es de 70. Las autoridades confirmaron que el maquinista no había consumido ni alcohol ni drogas antes del accidente, pero es probable que fuera a exceso de velocidad. El ingeniero a cargo del tren, William Rockefeller, aún no ha declarado ante las autoridades, pero le confesó a los rescatistas que los frenos no respondieron bien.
"Queremos saber la causa específica del accidente para que esto no se repita nunca más", decía hoy el gobernador Andrew Cuomo.
Las cuatro víctimas fatales fueron identificadas como James Lovell, de 58 años; Donna Smith, de 54; James Ferrari, de 59 años y Ahn Kisook, de 35. Sus familias piden explicaciones por lo ocurrido, al igual que las cinco docenas de heridos. "La caja negra debería poder darnos la velocidad a la que el tren iba en la curva. Eso es un dato importante", explicaba Earl Weener, experto de la Autoridad de Tránsito.
En Glasgow también están investigando qué pudo haber provocado la caída de un helicóptero de la policía sobre un bar. Una escena cotidiana de la capital escocesa terminó en tragedia. Por el momento se contabilizaron nueve muertos, aunque todavía están removiendo escombros. Unas catorce personas permanecen hospitalizadas.