Los operativos estadounidenses “serán muy espectaculares en televisión y redes sociales”, afirmó Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, pero ponen “en riesgo a la población civil y son muy poco efectivos para combatir al crimen organizado”.
La cooperación binacional, destacó Goebertus, “ha sido demasiado opaca y peligrosa para los ecuatorianos”.
En un informe dado a conocer el lunes, la organización puso como ejemplo dos eventos que involucraron a militares estadounidenses.
Entre el 1 y el 6 de marzo en el límite entre Ecuador y Colombia, en la comunidad San Martín, militares de ambos países atacaron e incendiaron tres propiedades bajo el alegato de que eran centros de entrenamiento de un grupo armado colombiano. Según HRW, en el operativo fueron detenidos cuatro campesinos que fueron torturados y luego liberados sin cargos.
Uno de ellos, que pidió el anonimato por temor a represalias, relató a AP que los uniformados estadounidenses lo amarraron, le propinaron golpes, lo sumergieron en un tanque de agua, lo ahogaron con una bolsa plástica y le aplicaron corriente eléctrica por lo que perdió la consciencia tres veces. Luego lo dejaron libre sin más explicaciones.
“Cuando los militares del ejército llegaron a la finca nos hicieron botar al piso y nos preguntaban por personas que no conocíamos”, dijo el hombre, quien agregó que "les dijimos que éramos unos simples trabajadores, pero igual nos golpearon”.
HRW aseveró que no encontró pruebas creíbles de que esas propiedades destruidas tuvieran relación con grupos armados.
En ese momento el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan, elogió la operación en la frontera que, afirmó, se había ejecutado “de manera profesional”.
El otro evento se refiere a los ataques con drones a tres buques pesqueros ecuatorianos entre el 13 enero y el 18 de marzo que dejando cuatro pescadores heridos y ocho desaparecidos cerca de las Islas Galápagos.
Sobrevivientes de dos de esos buques relataron a HRW que hombres con uniformes militares con la bandera de Estados Unidos los llevaron a bordo de una embarcación y luego los transfirieron a buques de la guardia costera salvadoreña, que más tarde les permitió regresar a Ecuador.
Ninguno de los dos gobiernos “ha asumido responsabilidad acerca de lo ocurrido”, dijo HRW.
Ante una consulta de AP cuando por primera vez se difundieron esos ataques, el Comando Sur sostuvo que no tenía conocimiento de los incidentes. La AP también requirió comentarios al Ministerio de Defensa de Ecuador, pero no obtuvo respuesta.
Esto debe “ser un llamado de atención a los gobiernos de América Latina” que aceptan la cooperación de Estados Unidos, afirmó Goebertus.
Ecuador y Estados Unidos estrechan lazos En enero de 2024, dos meses después de llegar al poder, el presidente conservador Daniel Noboa decretó la existencia de un conflicto armado interno en Ecuador que permitió que los militares salgan a las calles y apoyen a la policía en el control del orden interno.
Sin embargo, ello no evitó que el año pasado fuera el más violento de la historia del país con 9.216 asesinatos, más de 32% por encima de los registrados en 2024.
A la par Noboa impulsó un acercamiento a Estados Unidos y como parte del renovado vínculo binacional, la entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristie Noem, visitó Ecuador y mantuvo reuniones con Noboa en noviembre de 2025 y marzo de este año.
También en marzo, el presidente estadounidense Donald Trump invitó a Noboa a formar parte del Escudo de las Américas, una coalición militar y de seguridad creada para enfrentar al crimen organizado transnacional.
Las operaciones militares conjuntas iniciaron ese mes, pero desde más de un año antes ambos países compartían información de inteligencia y el país andino recibía apoyo logístico y militar de Estados Unidos.
Billy Navarrete, director del Comité Permanente por los Derechos Humanos de Ecuador, dijo a AP dijo que ante los cuestionamientos por los abusos cometidos “ambos gobiernos nos han respondido con oídos sordos”.
FUENTE: AP