Trump, que quiere evitar las consecuencias económicas del conflicto antes de las elecciones intermedias, ahora dice que los culpables son las empresas petroleras. El presidente publicó en redes sociales la madrugada del miércoles que le había encargado al Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) que investigue si “los consumidores están siendo víctimas de precios abusivos”.
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Frustra a Trump que los precios de la gasolina no reflejen la caída del petróleo
NUEVA YORK (AP) — Los precios de la gasolina en Estados Unidos disminuyeron un promedio de 49 centavos de dólar por galón (3,78 litros) en el último mes, a medida que crecieron las expectativas de que llegue a su fin la guerra contra Irán. Pero para el presidente Donald Trump no bajan lo suficientemente rápido.
“Las grandes compañías petroleras no están bajando sus precios en las gasolineras en consonancia con la drástica disminución de los precios que pagan por el petróleo”, escribió Trump en su plataforma Truth Social poco después de la medianoche. “¡Más les vale que los precios de la gasolina empiecen a bajar mucho más rápido de lo que estoy viendo!”
El crudo es el ingrediente principal de la gasolina, y su costo representa la mayor parte de lo que los consumidores pagan en la gasolinera. Pero las empresas petroleras no fijan los precios de la gasolina, lo hacen los dueños de las estaciones de servicio. A menudo esos operadores no tienen más remedio que subir los precios cuando el del petróleo se dispara, como ocurrió durante la guerra con Irán.
Incluso después de que bajan los precios del crudo, pueden pasar semanas o incluso más tiempo para que los cambios en el mercado lleguen a las refinerías y, finalmente, a los consumidores, explicaron expertos.
“Me suena un poco a teatro político”, señaló Karen Young, investigadora sénior del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, durante una entrevista con CNBC, luego de que se le preguntó sobre el alegato de Trump de que los precios han sido inflados artificialmente. “No es así cómo funcionan realmente los precios de la gasolina en Estados Unidos”.
El WTI —el crudo de referencia estadounidense— cayó un 27% durante el último mes, y el miércoles se cotizaba a 70,45 dólares el barril, aproximadamente un 5% más que antes de que la guerra empezara. Por su parte, un galón de gasolina regular costaba en promedio unos 3,93 dólares en Estados Unidos, según la federación de clubes automovilísticos AAA. Eso representaba 13% menos que hace un mes y 32% más que antes de la guerra.
Esto es lo que se sabe:
Muchos factores influyen en el precio que deciden cobrar los dueños de las gasolineras.
En Estados Unidos, el precio del petróleo representó aproximadamente el 51% del precio de un galón de gasolina el año pasado, según la Administración de Información sobre Energía (EIA, por sus iniciales en inglés). Cuando el petróleo crudo se encarece debido a una menor oferta en el mercado, generalmente los precios de la gasolina también suben.
Antes de alcanzar un acuerdo provisional con el gobierno de Trump la semana pasada, Irán bloqueó el paso de barcos por el estrecho de Ormuz, una vía marítima frente a la costa de la República Islámica por donde normalmente transita una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo.
En 2025, los impuestos federales y estatales representaron aproximadamente el 17% del precio de la gasolina; los costos y las ganancias de la refinación, el 14%; y la distribución y comercialización el 17%, indicó la EIA. En algunos estados, incluido California, los impuestos y costos de refinación más altos elevan los precios muy por encima del promedio nacional.
Si bien el elevado precio del petróleo fue el factor principal del aumento de los precios de la gasolina en los últimos meses, dichos precios en Estados Unidos suelen subir ligeramente en esta época del año. El clima cálido propicia el uso de mezclas de combustibles de verano, cuyo refinado es más costoso que el de las versiones que se venden en los meses fríos. La demanda también aumenta debido a que más personas viajan por carretera.
Para el próximo período festivo del 4 de julio, la AAA pronostica que 61,4 millones de estadounidenses viajarán a cuando menos 80 kilómetros (50 millas) de distancia de su casa en automóvil, una cifra ligeramente superior a los 61,3 millones que realizaron viajes por carretera el año pasado.
Algunos componentes de los precios de los combustibles escapan al control de las gasolineras.
Las refinerías compran petróleo crudo con anticipación, y las entregas de ese petróleo tardan tiempo. Es posible que las refinerías procesen suministros más caros durante semanas o meses después de que los precios del mercado bajen. Tras el refinado, la gasolina viaja a través de oleoductos, en barcos, camiones y a terminales de combustible antes de llegar a las estaciones de servicio, lo cual prolonga aún más los precios elevados para los consumidores.
“Todos notamos la rapidez con la que subieron los precios de la gasolina esta primavera”, observó Rob Smith, director de ventas minoristas globales de combustible en S&P Global Energy, un proveedor de datos y análisis. Pero “el ritmo de su aumento fue, de hecho, menor que el del petróleo crudo”.
Smith calculó que el precio del crudo Brent, el estándar internacional, subió aproximadamente 1,75 dólares por galón desde que comenzó la guerra hasta abril, y durante ese mismo período, el precio promedio de la gasolina aumentó 1,10 dólares.
“Subió mucho”, señaló Smith sobre la gasolina. “Pero, aun así, no fue tanto como el aumento del precio del crudo”.
Eso se debe a que los minoristas se resistieron a trasladar todo el aumento del precio del combustible a los clientes, y absorbieron parte del costo, expuso. Cuando los precios del petróleo comenzaron a bajar, esos minoristas pudieron recuperar parte del dinero que habían perdido, apuntó Smith.
“A lo largo de un año, hay un cierto margen operativo que los minoristas necesitan para mantener sus negocios a flote”, agregó. “La gran mayoría de las gasolineras pertenecen a pequeñas corporaciones. Una familia que posee una docena de estaciones, o incluso una o dos, tiene poco margen de error”.
Desde hace varias semanas los precios del petróleo han caído. Ello se debe a la expectativa que generó el acuerdo preliminar que firmaron Estados Unidos e Irán la semana pasada, y también al optimismo ahora que más barcos pasan por el estrecho de Ormuz.
“Nuestro sector comparte el objetivo de ofrecer alivio sobre los precios de la gasolina y restablecer la estabilidad en los mercados energéticos mundiales”, dijo en un correo electrónico Bethany Williams, portavoz del Instituto Estadounidense del Petróleo. “Los precios de la gasolina no se mueven al unísono con los del crudo, especialmente durante una perturbación global importante que todavía afecta al suministro, al refinado y a los inventarios”.
Pero más allá de cómo se sienten los mercados, los analistas advierten que podría tomar meses, o incluso más, para que las cadenas de suministro vuelvan a los niveles previos a la guerra. Previamente esta semana, S&P Global Energy informó que no espera que la producción de petróleo en el golfo Pérsico se recupere por completo sino hasta al menos el primer trimestre de 2027.
Y las condiciones en el estrecho también han demostrado ser propensas a agravarse o deteriorarse rápidamente.
Incluso con la caída de los precios, los conductores de vehículos en Estados Unidos pagan casi 1 dólar más por galón que antes de la guerra, y la gasolina es casi un 22% más cara de lo que era en esta misma época el año pasado. Esto ha llevado a muchos hogares a ajustar sus presupuestos y a replantearse sus gastos en general.
La gasolina no es lo único que se ha encarecido durante el conflicto. Los alimentos, los boletos de avión e incluso productos como preservativos y zapatos ahora cuestan más debido a alteraciones en la cadena de suministro. Inclusive si se alcanza un acuerdo de paz definitivo y el petróleo vuelve a fluir de forma confiable desde Oriente Medio, algunos expertos advierten que es probable que los precios se mantengan elevados durante algún tiempo.
Antes de sumarse a Israel para iniciar la guerra con ataques contra Irán el 28 de febrero, Trump alardeó respecto a los bajos precios de la gasolina. Pero luego de que Teherán prácticamente bloqueara el tránsito en el estrecho de Ormuz y los precios de la energía se dispararan, el presidente cambió rápidamente de postura. En un momento dado, intentó presentar los elevados precios de la energía como algo positivo para la producción de crudo estadounidense. En marzo declaró que, dado que Estados Unidos es el mayor productor de crudo del mundo, “cuando los precios del petróleo se elevan, ganamos mucho dinero”.
Mientras tanto, un sistema de seguimiento en línea de la Escuela Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown estima que el aumento de los precios del combustible, tan sólo para la gasolina y el diésel, les ha costado a los estadounidenses un promedio de más de 474 dólares por hogar desde que la guerra comenzó, lo que refleja una carga para el consumidor de aproximadamente 62.100 millones de dólares en total.
FUENTE: AP
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