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El Pentágono impulsa la IA en el campo de batalla mientras algunos mandos militares piden cautela

TAMPA, Florida, EE.UU. (AP) — El gobierno de Estados Unidos impulsa la idea de liberar el poder de la inteligencia artificial en fuerzas armadas, al tiempo que enfrenta los llamados de algunas empresas para establecer límites de seguridad en torno al uso de este tecnología —e incluso advertencias de parte de altos mandos militares.

El almirante Frank Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, señaló recientemente en una conferencia anual de fuerzas especiales en Florida que las tropas “tienen que ser muy cuidadosas con la manera en que llegamos al uso (de la IA) y a su incorporación en la aplicación de fuerza letal”.

Bradley destacó que puede imaginar un futuro en el que la IA determine qué objetivos atacar, pero que “nosotros, como seres humanos, tenemos que tener la confianza de que... va a ejercer la violencia únicamente donde pretendemos que se ejerza”.

Las declaraciones de Bradley —quien supervisa las unidades encargadas de las operaciones más difíciles y peligrosas del ejército— se producen mientras su jefe, el secretario de Defensa Pete Hegseth, ejerce presión para que el ejército evolucione rápidamente mediante el uso de la IA. Este impulso ha provocado diferencias con algunas empresas tecnológicas preocupadas por la seguridad.

Hegseth ha insistido en que al Pentágono se le permita usar la tecnología de cualquier manera legal que considere adecuada. Le dijo a un foro de empleados de SpaceX en enero que rechazaría cualquier modelo de IA “que no permita librar guerras” y que su visión para el uso de la tecnología eran sistemas que operen “sin restricciones ideológicas que limiten las aplicaciones militares legales”.

El uso de la IA en el ejército forma parte del impulso del gobierno del presidente Donald Trump para ampliar una capacidad que considera una ventaja única para su país, incluso mientras enfrenta presión para garantizar salvaguardas responsables.

Trump canceló abruptamente los planes de firmar una nueva orden ejecutiva sobre el uso de IA pocas horas antes de una ceremonia prevista en la Casa Blanca, debido a las preocupaciones de que la medida pudiera reducir la ventaja de Estados Unidos en tecnología de IA.

“Estamos por delante de China, estamos por delante de todos, y no quiero hacer nada que se interponga en esa ventaja”, dijo Trump a los periodistas.

Cuando se le preguntó por las declaraciones de Bradley, un funcionario del Pentágono señaló que los esfuerzos giran en torno al uso de la IA para crear “herramientas funcionales para el campo de batalla” que puedan ayudar a las tropas a proponer e identificar objetivos con mayor rapidez y, como resultado, acelerar los ataques contra esos objetivos. El funcionario habló bajo condición de anonimato.

Oficiales del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos hablaron de la IA no como algo que ayudará a eliminar objetivos, sino más bien como una herramienta que puede darle a las tropas más tiempo para concentrarse en su misión.

El sargento mayor Andrew Krogman, suboficial principal del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, dijo en la conferencia que cree que la IA podría utilizarse para tareas administrativas que permitan liberar a los operadores, o ayudando a modernizar los métodos de trabajo de la unidad.

Melissa Johnson, la oficial de adquisiciones de mayor rango del comando, afirmó que la IA debería “reducir la carga cognitiva en tareas rutinarias”.

“Estamos aprovechando la IA cada vez más, pero no es para reemplazar el criterio del operador, sino para mejorarlo”, añadió.

Helen Toner, directora ejecutiva interina del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown, indicó que ambas descripciones sobre el uso de la IA en el ejército, aunque distintas, las dos son ciertas.

“Hay una enorme cantidad de usos potenciales de la IA en este tipo de entornos burocráticos que el ejército de Estados Unidos explora activamente”, expresó Toner.

El teniente general Michael Conley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, declaró en mayo ante una comisión legislativa que sus tropas usaron “bots” de IA para convertir inteligencia ultrasecreta y reducir su nivel de confidencialidad en cuestión de segundos, para facilitar su intercambio con operadores de drones durante la guerra con Irán.

Pero no hay duda de que la IA también está ayudando al ejército a encontrar y atacar objetivos.

El centro que dirige Toner publicó hace dos años un estudio de caso sobre cómo el 18.º Cuerpo Aerotransportado del Ejército usó IA para orientar ataques de artillería “con la misma eficiencia que la mejor unidad en la historia estadounidense reciente” y con 2.000 soldados menos.

“Los operadores humanos siguen siendo quienes toman las decisiones cruciales, pero la IA... está haciendo posible operar con un nuevo nivel de velocidad y magnitud”, señaló.

Las diferencias por la integración de la IA en las fuerzas armadas, quién es el responsable en última instancia de controlar la tecnología y los aspectos éticos de su implementación, han sido inusualmente públicas durante el actual gobierno de Trump.

Hegseth y Anthropic están enfrascados en una amarga disputa contractual debido a las preocupaciones de la empresa sobre el uso gubernamental sin restricciones de su tecnología, incluidos los riesgos de drones armados totalmente autónomos y del espionaje a gran escala con la asistencia de IA para rastrear la disidencia.

Después de que el director ejecutivo de la compañía, Dario Amodei, se negó a ceder debido a sus preocupaciones sobre el uso del chatbot Claude en redes clasificadas del Pentágono, tanto Trump como Hegseth acusaron a Anthropic de poner en riesgo la seguridad nacional.

El Pentágono etiquetó formalmente a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro —poniendo fin a su contrato de defensa de 200 millones de dólares y prohibiendo a otros contratistas del gobierno trabajar con la compañía.

Anthropic interpuso una demanda en la que arguyó que el Pentágono está tomando represalias ilegales al estigmatizar a la empresa con una designación cuyo objetivo es el de evitar un sabotaje de los sistemas de seguridad nacional por parte de adversarios extranjeros. Desde entonces, el Pentágono ha enfatizado su giro hacia rivales de Anthropic —incluidos Google, OpenAI y SpaceX— para asegurar tecnología de IA que pueda “potenciar la toma de decisiones del combatiente en entornos operativos complejos”.

Toner, exmiembro del consejo de OpenAI que fue apartada luego de diferencias con el director ejecutivo Sam Altman, afirmó que “el público en general parece subestimar a menudo la cautela con la que las fuerzas armadas de Estados Unidos abordan las nuevas tecnologías”.

“Los comandantes quieren que sus misiones tengan éxito, lo que significa poder generar efectos letales y evitar efectos no deseados, como fuego amigo, víctimas civiles o, simplemente, identificar objetivos de manera incorrecta”, concluyó.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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