Detenidos en instalación del ICE en Indiana enfrentan crisis de salud, asegura una demanda

CHICAGO (AP) — Tres inmigrantes que permanecen encarcelados en una instalación de Indiana conocida como “Speedway Slammer” aseguran que los detenidos pasan semanas en aislamiento, se les niega tratamiento médico esencial y deben soportar maltratos e insultos raciales de parte de los funcionarios que operan el lugar, de acuerdo con una demanda presentada el jueves.

Añadieron que las condiciones al interior del Miami Detention Center, ubicado en Bunker Hill, son inhumanas, y que la negligencia de los funcionarios ha creado una “peligrosa crisis de salud”, de acuerdo con una copia de la denuncia obtenida por The Associated Press.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) presentó la demanda ante un tribunal federal del Distrito Norte de Indiana.

La AP ha informado previamente de casos de negligencia médica, condiciones peligrosas y abusos a los derechos humanos en centros de detención migratoria de todo el país. Al menos 37 personas han muerto bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en lo que va del año fiscal, la cifra más alta en la historia de la agencia, indicó el Migration Policy Institute.

Dos personas han muerto en la instalación de Indiana en lo que va del año: Tuan Van Bui, un vietnamita de 55 años, y Lorth Sim, un camboyano de 59 años. El hijo de Sim interpuso una demanda contra el ICE en agosto pasado, argumentando que la agencia ocultó información sobre el fallecimiento de su padre.

El Miami Detention Center, ubicado a unos 100 kilómetros (60 millas) al norte de Indianápolis, era una prisión de máxima seguridad hasta que el gobierno federal convirtió la instalación en un centro de detención de inmigración el año pasado. Como prisión, tenía un historial de condiciones inhumanas, violencia y muertes de reclusos.

El Departamento de Seguridad Nacional no respondió de momento a una solicitud de comentarios sobre las acusaciones contenidas en la demanda.

Ninguno de los tres detenidos incluidos en la demanda ha sido declarado culpable alguna vez por un delito en Estados Unidos, afirma la denuncia. Aunque el gobierno del presidente Donald Trump ha dicho que su ofensiva migratoria gira en torno a inmigrantes con antecedentes penales, datos recientes muestran que la mayoría de los arrestados no tiene un historial delictivo.

Los demandantes afirman que a los detenidos se les niega el acceso a la atención médica por problemas de salud graves, dejando a algunos de ellos en situación de crisis.

Cynthia Acevedo, una guatemalteca arrestada por el ICE en julio pasado, sufrió varias convulsiones una semana después de que agentes del centro la cambiaron a un medicamento menos eficaz para tratar su epilepsia, además de que no se le administraban sus medicinas de forma regular, según sus abogados. También alega que fue agredida sexualmente poco después de llegar a la instalación, y que los funcionarios esperaron días para tomar su declaración y nunca le proporcionaron un kit para pruebas de violación, una prueba diagnóstica de VIH o medicamentos.

Según la denuncia, un hombre que apenas podía caminar debido a las heridas en las piernas tampoco recibió atención a pesar de que pidió ayuda en varias ocasiones.

Funcionarios de la instalación aplican “formas abusivas de castigo” a los detenidos y usan “fuerza excesiva que roza la tortura”, escribieron los abogados en la denuncia. Personal estatal profiere insultos racistas contra los detenidos, diciéndoles que regresen a su país y refiriéndose a ellos como una “plaga”.

Sergei Vasenin, un ucraniano que ha estado detenido durante más de un año en la instalación, fue colocado en confinamiento solitario por alrededor de nueve semanas, según la denuncia. “Pasó hasta 23 o 24 horas al día en una celda diminuta y gélida”, escribieron sus abogados. Vasenin hablaba en voz alta consigo mismo “para mantener la cordura” y contempló el suicidio en varias ocasiones, añadieron.

Un hombre trató recientemente de quitarse la vida después de que otros detenidos le “rogaron” a los agentes durante varios días para que le brindaran ayuda, indicó la demanda. En lugar de eso, los agentes lo encerraron en una celda y no retiraron un cable que luego utilizó para ahorcarse.

Los inmigrantes son retenidos en celdas “más pequeñas que un espacio promedio de estacionamiento”, con una pequeña rendija que sirve como ventana, según una descripción y una imagen incluidas en la demanda. Las celdas de aislamiento son tan frías que algunas personas meten papel higiénico en las rejillas de ventilación para tratar de evitar que entre el aire helado. La denuncia afirma que a los detenidos se les permite salir a ducharse “cada pocos días”.

Kemoye Muslar, el tercer demandante, afirmó que su celda se inundó con aguas negras durante tres días, tiempo que pasó tratando de no “resbalar y caer en desechos humanos”, escribieron sus abogados. Añadieron que el personal usa mascarillas para evitar el olor a sangre y heces en el suelo y en los inodoros atascados.

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Mayes-Osterman es integrante del cuerpo de The Associated Press/Report for America Statehouse News Initiative. Report for America es un programa nacional de servicio sin fines de lucro que ubica a periodistas en redacciones locales para informar sobre temas con poca cobertura.

FUENTE: AP

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