Nazira Haji Zada, de 47 años, fue arrestada en julio en su casa de Fort Worth, Texas, y compareció ante el Tribunal de Deportación de Terroristas Extranjeros tras una solicitud del Departamento de Justicia para deportarla de Estados Unidos. El viernes, el departamento indicó que la mujer renunció a su derecho a impugnar su detención y aceptó ser deportada a Afganistán.
Deportan a afgana cuyo caso reactivó un tribunal inactivo hace años
WASHINGTON (AP) — Una mujer afgana acusada de apoyar un plan inspirado por el Estado Islámico en Estados Unidos y cuyo caso fue el primero para un tribunal poco conocido y que llevaba mucho tiempo inactivo ha sido deportada, informó el Departamento de Justicia el viernes.
Los abogados de Haji Zada señalaron que su decisión de consentir la expulsión “no debe interpretarse como un respaldo a la legitimidad de este tribunal”.
“Arrastrar a residentes permanentes legales a los tribunales, pero negarse a mostrarles a ellos o a sus abogados las pruebas que se utilizarán en su contra, constituye una clara violación del debido proceso”, afirmaron los abogados defensores el viernes en un comunicado. “Confiamos en que el Tribunal de Deportación de Terroristas Extranjeros será declarado inconstitucional tan pronto como un juez sea llamado a abordar el asunto”.
Los documentos judiciales sobre la deportación de Haji Zada, incluida una orden de expulsión del 20 de agosto emitida por una jueza, se mantendrán bajo reserva hasta después de que ella llegue a su destino.
La rápida resolución evita lo que podría haber sido una prolongada batalla legal que pusiera a prueba la autoridad del tribunal, creado en 1996 pero que hasta julio no había recibido ninguna petición, así como la solidez de las acusaciones contra Haji Zada.
El secretario de Justicia, Todd Blanche, dijo que el resultado del caso es “una victoria para la seguridad nacional y el Estado de derecho”.
“Quienes apoyan y toleran el terrorismo no deberían vivir en Estados Unidos, y este primer caso ante el (tribunal) muestra cómo el Departamento utilizará todas las herramientas a su alcance para proteger a nuestro país”, dijo en un comunicado.
El Departamento de Justicia describió a Haji Zada como simpatizante del Estado Islámico y la identificó en su momento como la madre y suegra de dos afganos condenados en Oklahoma por planear un ataque en Estados Unidos el día de las elecciones de 2024. Los planes fueron frustrados antes de que se produjera cualquier agresión.
En el momento de la deportación, sus abogados habían presionado al tribunal para que obligara al Departamento de Justicia a compartir información y otras pruebas que respaldaran las acusaciones del caso.
El tribunal tiene autoridad específica para llevar a cabo procedimientos de deportación de personas a quienes el Departamento de Justicia clasifica como “terroristas extranjeros”. El tribunal está integrado por cinco jueces federales de distintos distritos de todo el país, designados por el presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos.
“Quienes planean actos de terrorismo contra Estados Unidos no tienen cabida en nuestro país”, dijo en un comunicado el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. “Los encontraremos y utilizaremos todas las herramientas legales disponibles para expulsarlos”.
La jueza Joan Ericksen presidió la primera audiencia del primer caso del tribunal desde su creación hace 30 años, el 30 de julio.
Uno de los abogados de Haji Zada sostuvo en la audiencia que la activación del tribunal por parte del gobierno de Trump viola sus derechos constitucionales. El abogado Matthew Farley instó a la jueza a desestimar el caso y liberar de inmediato a su clienta.
En un memorando del FBI fechado el 15 de julio se indica que la agencia “obtuvo información” de que Zada es simpatizante del Estado Islámico y que hizo que sus hijos juraran lealtad al grupo terrorista. Su hijo, Abdullah Haji Zada, fue condenado en noviembre a 15 años de prisión, y los registros judiciales muestran que previamente aceptó ser expulsado de Estados Unidos tras su liberación.
Su yerno, Nasir Ahmad Tawhedi, trabajó anteriormente como guardia de seguridad en una instalación militar estadounidense en Afganistán. Se declaró culpable de conspirar e intentar proporcionar apoyo material al grupo Estado Islámico. Los fiscales han dicho que tomó medidas para avanzar en sus planes de ataque al encargar fusiles AK-47, liquidar los activos de su familia y comprar boletos solo de ida para que su esposa y su hijo viajaran de regreso a Afganistán.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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