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De crítico acérrimo a aliado feroz: la larga y extraña amistad de Graham con Trump

WASHINGTON (AP) — Después del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, el senador Lindsey Graham afirmó que ya había tenido suficiente del hombre al que vitoreaba la turba que irrumpió en el pilar de la democracia estadounidense: el presidente Donald Trump.

“Trump y yo, hemos tenido un viaje de los mil demonios. Odio que termine de esta manera. Dios mío, lo odio. Desde mi punto de vista, ha sido un presidente trascendental", declaró Graham visiblemente emocionado, una vez que las autoridades despejaron a los agresores y permitieron que los senadores recuperaran su hemiciclo. "Lo único que puedo decir es que conmigo no cuenten. Ya basta”.

Pero no fue así.

Graham, el republicano de Carolina del Sur que murió inesperadamente la noche del sábado a los 71 años, se dio cuenta de que el futuro de su partido estaba inextricablemente ligado a Trump y rápidamente volvió a convertirse en un férreo defensor. El giro convirtió lo que alguna vez pareció una ruptura definitiva en apenas otro vaivén en la relación entre el poderoso senador y el presidente que llegó a dominar su partido.

“¿Podemos avanzar sin el presidente Trump? La respuesta es no", indicó Graham en mayo de 2021, apenas cuatro meses después del ataque del 6 de enero. "He llegado a la conclusión de que no podemos crecer sin él”.

Trump, quien calificó a Graham como un “verdadero patriota estadounidense” en una publicación en redes sociales el domingo, pareció conmocionado por la repentina muerte del legislador.

“Simplemente no puedo creerlo. Era como un miembro de la familia”, señaló el mandatario a “Meet the Press” de NBC.

Graham solía asesorar a Trump en política exterior, en particular en asuntos relacionados con Israel, Ucrania e Irán. Era un visitante frecuente de la Casa Blanca.

“Al final de una reunión particularmente emocionante y alborotada en el Despacho Oval, Lindsey Graham se volvió hacia la sala y dijo: ‘Nunca me he divertido tanto en mi vida’", escribió en X Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca. Añadió que esos encuentros “estaban llenos de camaradería, cercanía y carcajadas estruendosas”.

Trump recordó que, durante su última conversación con Graham, le dijo a su amigo: “Nos veremos pronto, ven cuando quieras”.

El senador y Trump chocaron por primera vez mientras competían por la nominación presidencial de 2016.

Graham describió a Trump como “no apto para el cargo” y se indignó cuando Trump denigró el servicio militar del amigo cercano de Graham, el senador John McCain, republicano de Arizona, quien fue prisionero de guerra en Vietnam.

Trump se enfureció tanto con Graham que difundió el número de teléfono celular personal del senador. Eso dio pie a un video viral en el que el senador destruía de forma dramática una serie de teléfonos plegables. Destrozó uno con un cuchillo de carnicero y otro con un palo de golf; luego usó líquido para encendedores, una licuadora y un horno tostador para pulverizar otros antes de arrojar uno desde el techo.

Con el tiempo, Graham comparó que Trump ganara la nominación con “recibir un disparo en la cabeza” y afirmó que se negaba a votar por Trump en noviembre de ese año. Pero más tarde ambos estrecharon lazos a través del golf y de lo que Graham describió como un sentido del humor mutuo e irreverente.

Trump y Graham empezaron a jugar al golf juntos con tanta frecuencia que el senador comenzó a verlo como una especie de trampolín profesional recurriendo con fuerza al tipo de halagos desmedidos que Trump disfruta. En 2017, Graham bromeó con que Trump "me dio tremenda paliza" en el campo, incluso peor que en las primarias presidenciales.

“Su verdadera amistad solo podía verse detrás del telón”, sostuvo el senador Tim Scott, republicano de Carolina del Sur, en el programa “This Week” de ABC. Añadió que esa relación se forjó como adversarios políticos, pero también se fortaleció al pasar más de 100 horas jugando al golf juntos.

Durante el primer mandato de Trump, Graham ayudó a sacar adelante a los nominados de Trump para la Corte Suprema, dio credibilidad a la agenda legislativa de la Casa Blanca e incluso, en ocasiones, pasó a formar parte del círculo íntimo del presidente. Con frecuencia afirmaba que Trump estaba madurando en política y creciendo en el cargo.

La divergencia política de Graham con McCain, quien murió en 2018, nunca fue más evidente que en 2017, cuando McCain votó en contra de un plan respaldado por Trump para derogar la emblemática ley de salud del presidente demócrata Barack Obama. La iniciativa había sido copatrocinada por Graham.

En su discurso en el pleno tras el ataque al Capitolio, Graham afirmó que “nunca me he sentido tan humillado y avergonzado por el país”. Pero la ruptura con Trump terminó rápidamente.

Semanas después, Trump invitó a Graham a jugar golf y a cenar en la finca Mar-a-Lago del presidente en Florida, reavivando su alianza. Durante la campaña de Trump de 2024, Graham fue un portavoz frecuente de Trump en televisión, promoviendo la fortaleza militar que, según él, impulsaría las políticas de “Estados Unidos Primero”.

Graham nunca abandonó sus posturas republicanas más tradicionales en política exterior, incluido su apoyo abierto a Ucrania durante la invasión rusa. También fue una de las voces principales que presionaron a la Casa Blanca para abrazar más plenamente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y adoptar una línea más dura contra Irán.

Después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán en febrero, Graham se mantuvo belicista, defendiendo con firmeza la acción y trabajando para contrarrestar a muchos dentro de la base de Trump de “Make America Great Again” que pensaban que “Estados Unidos Primero” significaba evitar ese tipo de conflictos militares.

“A quienes dicen que Irán es más fuerte ahora que antes, eso es un insulto para el ejército estadounidense y además es un disparate porque la economía iraní está hecha trizas”, publicó Graham en redes sociales el 19 de junio.

Pero la admiración de Graham por Trump fue mucho más allá de Irán. Cuando Graham se aseguró el mes pasado la primaria republicana de Carolina del Sur, sugirió que el presidente estaba apenas por debajo de una deidad.

“Quiero empezar con un montón de agradecimientos. Quiero agradecerle al gran tipo, Dios. Trump viene después. Señor presidente, no está muy por detrás de Dios, pero vamos a empezar con él", manifestó Graham.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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