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Cuba

VIDEO: Joven cubana con esquizofrenia permanece tras rejas en su casa en Holguín mientras su familia pide ayuda

Gretel tiene 26 años y vive confinada en un espacio protegido con rejas. Sus padres aseguran que carecen de recursos y apoyo suficiente para atenderla

Joven cubana con esquizofrenia permanece tras rejas en Holguín: sus padres dicen que ya no pueden solos

La dramática situación de Gretel, una joven cubana de 26 años diagnosticada con esquizofrenia paranoide, ha generado preocupación en redes sociales después de que su familia revelara las condiciones extremas en las que intenta cuidarla en Velasco, provincia de Holguín.

Según el testimonio de su madre, la joven permanece dentro de una habitación de la vivienda protegida con rejas, una medida que la familia asegura haber adoptado ante episodios de alteración durante los cuales puede reaccionar agresivamente y golpear a quienes intentan atenderla.

Detrás de las imágenes existe una familia que asegura haber llegado prácticamente al límite de sus posibilidades: su madre tiene 56 años, su padre 81 y presenta dificultades para caminar, mientras los recursos económicos disponibles no alcanzan para cubrir adecuadamente las necesidades de la joven.

Ahora piden ayuda.

Una habitación con rejas para intentar controlar las crisis

De acuerdo con el relato familiar difundido en redes sociales, Gretel presenta episodios durante los cuales resulta extremadamente difícil para sus padres manejar la situación.

Su madre asegura que en determinados momentos la joven puede reaccionar físicamente contra ella.

Ante la imposibilidad de controlarla y el temor de que alguien resulte lesionado, la familia habría acondicionado un espacio separado de la vivienda con rejas.

La medida expone las condiciones en las que los padres aseguran estar enfrentando prácticamente solos el cuidado cotidiano de una persona con un trastorno mental grave.

Su madre tiene 56 años y su padre, 81

La edad y las condiciones físicas de los padres complican todavía más la situación.

La madre de Gretel, de 56 años, aparece como una de las principales responsables de su atención diaria.

El padre tiene 81 años y enfrenta dificultades de movilidad.

Según el testimonio familiar, necesita bastones para desplazarse.

Esto limita considerablemente su capacidad para intervenir durante una crisis o colaborar físicamente con determinados cuidados.

La familia asegura que no tiene dinero suficiente para alimentarla

El problema no se limita a la atención médica.

La madre expresó preocupación por algo mucho más elemental: conseguir suficiente comida para su hija.

Según explicó, los medicamentos que recibe Gretel incrementan su apetito y ansiedad, lo que aumenta las necesidades alimentarias dentro de un hogar con recursos muy limitados.

La familia recibe asistencia social, pero sostiene que la ayuda resulta insuficiente para cubrir los gastos cotidianos.

La madre también afirmó que los trabajadores sociales no visitan regularmente la vivienda.

Hasta el momento no existe una respuesta pública de las autoridades locales a esa afirmación.

Un pedido desesperado de ayuda llega a las redes

El caso adquirió visibilidad después de ser divulgado por Noly Blak, conocido en redes sociales por mostrar situaciones de familias cubanas en condiciones de vulnerabilidad.

A partir de la difusión del testimonio comenzó una iniciativa destinada a conseguir ayuda para Gretel y sus padres.

Entre las necesidades mencionadas aparecen alimentos, medicamentos y otros recursos básicos que permitan aliviar la situación del hogar.

La publicación provocó numerosas reacciones de usuarios preocupados por las condiciones en las que permanece la joven.

Una familia enfrentada prácticamente sola a un trastorno grave

Más allá de la situación particular de Gretel, el caso pone sobre la mesa las dificultades que enfrentan los hogares encargados del cuidado permanente de personas con trastornos mentales graves.

Una condición de este tipo puede requerir seguimiento psiquiátrico, tratamiento farmacológico, supervisión profesional y apoyo a los cuidadores.

Cuando buena parte de esa responsabilidad termina concentrada en familiares con pocos recursos, la situación puede hacerse insostenible.

En el caso de Gretel, sus padres aseguran enfrentar además limitaciones económicas y físicas.

El acceso a medicamentos es otro desafío en Cuba

El pedido de ayuda ocurre en medio de una prolongada crisis del sistema sanitario cubano.

La escasez de medicamentos ha afectado durante los últimos años tanto a tratamientos de enfermedades comunes como a pacientes que requieren terapias continuas.

Para quienes dependen de fármacos psiquiátricos, cualquier interrupción o modificación no supervisada del tratamiento puede convertirse en un problema especialmente serio.

El relato familiar no permite establecer públicamente si Gretel dispone actualmente de todos los medicamentos prescritos ni cuál es el tratamiento específico que recibe.

Por ello, cualquier decisión relacionada con su medicación corresponde a profesionales sanitarios.

La alimentación también se convierte en parte del problema

La madre asegura que el tratamiento incrementa considerablemente el apetito de la joven.

Eso representa una presión adicional sobre la economía familiar.

Cuba atraviesa una profunda crisis alimentaria marcada por inflación, escasez y elevados precios en mercados privados e informales.

En un hogar donde existen necesidades médicas permanentes y un adulto mayor con dificultades de movilidad, conseguir alimentos suficientes puede convertirse en una tarea especialmente compleja.

La petición de ayuda de la familia incluye precisamente productos destinados a garantizar la alimentación diaria.

No existe hasta ahora una explicación de Salud Pública en Holguín

Hasta el momento no se conoce un pronunciamiento público de las autoridades sanitarias de Holguín sobre el caso.

Tampoco han trascendido declaraciones de las instituciones locales de asistencia social.

Por tanto, no está claro qué seguimiento médico recibe actualmente Gretel, qué alternativas asistenciales se han ofrecido a la familia o si existe alguna institución capaz de asumir temporal o permanentemente parte de sus cuidados.

La ausencia de esa información impide determinar si la familia ha rechazado alternativas disponibles o si, como sostiene, simplemente no está recibiendo el apoyo necesario.

Las rejas son la imagen más impactante, pero no cuentan toda la historia

Las imágenes de una joven permaneciendo detrás de rejas generan inevitablemente impacto.

Pero el relato familiar muestra una situación más compleja que una fotografía aislada.

Los padres aseguran haber recurrido a esa solución ante el temor de episodios de agresividad y la falta de capacidad física para manejar determinadas crisis.

Eso no permite determinar si el confinamiento constituye una medida clínicamente adecuada.

Esa valoración correspondería a profesionales de salud mental después de evaluar directamente a Gretel y las condiciones del hogar.

Lo que sí evidencia es la necesidad de una intervención profesional que proteja tanto a la joven como a quienes la cuidan.

El pedido de ayuda continúa

Mientras las autoridades no se pronuncian públicamente, la familia continúa recurriendo a la solidaridad de quienes han conocido el caso mediante las redes sociales.

La prioridad inmediata es conseguir alimentos, medicamentos y recursos básicos.

Pero el problema de fondo es mucho mayor.

Gretel necesita atención acorde con una condición psiquiátrica grave y sus padres necesitan apoyo para poder cuidarla sin poner en riesgo la seguridad de ninguno de los miembros de la familia.

El caso de Velasco deja así una imagen difícil de ignorar: una joven de 26 años detrás de rejas dentro de su propia casa y dos padres que aseguran haber llegado a esa situación porque ya no cuentan con los recursos ni la asistencia suficientes para enfrentar solos su cuidado.

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