La posición contrasta con el mensaje difundido pocos días antes por la Embajada cubana en Moscú.
Entre el 20 y el 21 de agosto, la representación diplomática de La Habana manifestó que Cuba aspiraba a convertirse en miembro pleno y buscaba el respaldo de los integrantes del bloque.
Rusia figuraba especialmente entre los países cuyo apoyo esperaba conseguir.
Cuba seguirá siendo “país socio”
Por ahora, Cuba continuará dentro de los BRICS bajo la categoría de país socio.
Ese estatus permite a La Habana participar en determinados mecanismos, reuniones e iniciativas del grupo, pero no le concede las mismas atribuciones que poseen los integrantes plenos.
Entre las principales diferencias está la ausencia de poder de decisión y voto equivalente al de los miembros formales.
La Habana considera los BRICS una vía para ampliar sus relaciones económicas y financieras fuera de las instituciones dominadas por las principales economías occidentales.
Cuba pidió entrar formalmente en 2024
El intento cubano de aproximarse al bloque comenzó formalmente en octubre de 2024.
El Gobierno envió entonces una solicitud dirigida a Vladimir Putin para incorporarse a los BRICS.
La petición no terminó con Cuba convertida en miembro pleno.
Durante la cumbre celebrada en Kazán, el país recibió la categoría de socio, que representó un acercamiento político pero quedó por debajo de las aspiraciones de La Habana.
Desde entonces, el Gobierno cubano ha desarrollado una intensa actividad diplomática para elevar su posición.
Díaz-Canel llevó personalmente la ofensiva diplomática
Miguel Díaz-Canel participó en julio de 2025 en la cumbre de los BRICS celebrada en Río de Janeiro.
La presencia del gobernante cubano formó parte del intento de La Habana por consolidar relaciones con las principales economías del grupo y proyectar a Cuba como un eventual integrante pleno.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla continuó esa ofensiva en mayo de 2026 durante una reunión de ministros de Exteriores celebrada en Nueva Delhi.
En aquella ocasión pidió además respaldo internacional frente a lo que La Habana considera una posible amenaza militar estadounidense.
Hasta ahora, esas gestiones no han conseguido elevar el estatus cubano.
El consenso es el gran obstáculo para Cuba
La incorporación de nuevos miembros a BRICS requiere acuerdos entre sus integrantes.
Eso convierte cualquier falta de consenso entre las principales potencias del grupo en un obstáculo importante para las aspiraciones cubanas.
Por esa razón, la declaración de la Embajada rusa resulta especialmente significativa.
Moscú no dijo que Cuba nunca podrá convertirse en miembro pleno.
Lo que afirmó es que actualmente no se está discutiendo una nueva ampliación.
La diferencia es importante, pero deja a La Habana sin el avance inmediato que estaba buscando.
La respuesta llega pese a la estrecha relación Cuba-Rusia
La posición rusa resulta particularmente incómoda para La Habana debido a la estrecha relación política que ambos gobiernos han reconstruido durante los últimos años.
Cuba se ha alineado con Moscú en numerosos asuntos internacionales y Rusia continúa siendo uno de sus principales aliados estratégicos.
La cooperación abarca ámbitos políticos, energéticos, militares y económicos.
Sin embargo, esa relación no se ha traducido hasta ahora en un respaldo efectivo para convertir a Cuba en miembro pleno de BRICS.
La cooperación energética tampoco evita las diferencias
La dependencia cubana de Rusia resulta especialmente visible en el sector energético.
A finales de marzo, el petrolero ruso Anatoli Kolodkin llegó a Matanzas con aproximadamente 100.000 toneladas de crudo.
El cargamento proporcionó un alivio temporal a la grave escasez energética de la isla, pero resultó insuficiente frente a sus necesidades.
Posteriormente, los suministros volvieron a interrumpirse.
En mayo, el petrolero ruso Universal cambió de rumbo sin entregar en Cuba el cargamento esperado.
La isla ha continuado enfrentando desde entonces graves problemas de combustible y déficits históricos de generación eléctrica.
Rusia también condicionó el regreso de sus vuelos a Cuba
La relación bilateral ha mostrado recientemente otros límites.
El ministro ruso de Transportes, Andrei Nikitin, confirmó que Moscú está dispuesto a restablecer plenamente sus vuelos regulares con Cuba, pero estableció una condición concreta:
La Habana deberá garantizar primero un suministro estable de queroseno de aviación.
Las principales conexiones aéreas rusas fueron suspendidas en febrero después de que los aeropuertos cubanos dejaran de poder garantizar combustible para las aeronaves.
La posición rusa sobre los vuelos y ahora sobre BRICS muestra una relación en la que Moscú mantiene su alianza política con La Habana, pero también impone consideraciones prácticas y sus propios intereses.
China tampoco ha impulsado públicamente la membresía cubana
China, otra de las principales potencias de BRICS y uno de los aliados estratégicos de Cuba, tampoco ha impulsado públicamente hasta ahora la entrada inmediata de La Habana como miembro pleno.
Pekín mantiene una amplia cooperación con la isla.
Durante 2026 ha participado en proyectos energéticos, incluida la instalación de parques solares, y aprobó asistencia de emergencia relacionada con el deteriorado sistema eléctrico cubano.
Pero esa cooperación tampoco se ha traducido en un movimiento visible para incorporar a Cuba con plenos derechos dentro del bloque.
¿Por qué Cuba quiere entrar en BRICS?
Para La Habana, convertirse en miembro pleno tendría un valor político y económico considerable.
El Gobierno cubano intenta reducir su dependencia de mecanismos financieros vinculados a Estados Unidos y fortalecer relaciones con potencias como China, Rusia, India y Brasil.
También busca nuevas vías de financiamiento, comercio e inversión en medio de una profunda crisis económica.
Los BRICS son presentados por el Gobierno como una alternativa a un orden financiero internacional que considera dominado por Washington y sus aliados.
Una membresía plena ofrecería además una victoria diplomática para un régimen que enfrenta crecientes sanciones estadounidenses.
La próxima cumbre no contempla el ascenso cubano
La próxima cumbre de los BRICS está prevista para los días 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi, bajo presidencia india.
Con la información disponible, Cuba no figura en la agenda como candidata para convertirse en miembro pleno.
La declaración rusa prácticamente descarta que la cuestión pueda resolverse de manera inmediata.
La Habana seguirá participando como país socio mientras intenta conseguir el respaldo necesario para un eventual cambio de categoría.
Rusia no cierra la puerta, pero tampoco la abre
La respuesta de Moscú obliga a matizar las expectativas cubanas.
No se trata de una expulsión, un veto permanente ni una ruptura con La Habana.
Pero tampoco es el apoyo que Cuba estaba buscando.
Después de pedir explícitamente respaldo para convertirse en miembro pleno, la respuesta rusa fue que una nueva ampliación de BRICS simplemente no está sobre la mesa en estos momentos.
Para un Gobierno que ha invertido considerable capital diplomático en acercarse al bloque, el mensaje representa un freno importante.
Cuba seguirá dentro de BRICS, pero desde la segunda fila de los países socios y sin el poder de decisión que La Habana aspiraba a conseguir.