Niño cubano sobrevive a arponazo que le atravesó la cabeza
El éxito de la intervención quirúrgica y la casi milagrosa recuperación del adolescente resultan tan insólitas que las impresionantes imágenes de la cirugía han sido publicadas con amplio despliegue, en un acontecimiento poco común en la prensa cubana. El caso salió a la luz este jueves en un extenso reportaje gráfico de Juventud Rebelde, con fotos facilitadas por el hospital provincial "Carlos Manuel de Céspedes", en Bayamo.
Torres López, residente del barrio de Manta, iba a subir a una balsa cuando se descargó el arpón, impactándolo en la cabeza. Su padre, Alexis Torres, relató que su hijo en se momento cayó en el mar a un metro y medio de profundidad y que su acompañante, un primo de 17 años, lo creyó muerto. Solo la intervención de otro familiar pudo salvarlo.
Traumatismo severo
Herido de gravedad, el adolescente fue trasladado primero al hospital municipal de Pilón y luego al "Carlos Manuel de Céspedes", donde tuvo que ser intervenido de urgencia en una compleja operación de tres horas y 45 minutos.
El especialista en Neurocirugía del hospital de Bayamo, Maikel García Chávez, relató que el paciente llegó al hospital de Bayamo el pasado 14 de noviembre con un traumatismo de cráneo-encefálico notablemente grave, en coma profundo y reflejos muy tenues en su tallo cerebral.
El arpón perforó la región temporal derecha con orificio de salida parietal izquierdo alto, lo cual significa que atravesó completamente la cabeza del muchacho, de ahí que se extremaran todas las medidas de precaución a la hora de retirar el instrumento de acero inoxidable, que fue cortado con una segueta.
Torres López permaneció hospitalizado durante 25 días antes de ser trasladado a su casa, donde aún presenta algunas secuelas como reflejos borrosos, un sueño intranquilo y afectaciones en su lado izquierdo, comentó la madre, Anabel López.
Para los especialistas este caso es excepcional debido a que pocas personas pueden recuperarse de una herida similar. Según el criterio de los galenos, fue importante que las primeras personas que auxiliaron al adolescente no retiraran el arpón, lo cual ayudó a evitar una infección que hubiese sido mortal.
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