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Cómo la recolección de muestras de ADN en entornos silvestres podría transformar la conservación

MUSANZE, Ruanda (AP) — Un guía llamó a los monos dorados en peligro de extinción con gruñidos y chasquidos para indicarles que él no representaba una amenaza, un sonido familiar en los bosques cubiertos de niebla del Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda.

Aquí, en uno de los parques más conocidos de África, a menudo las escarpadas crestas y la densa vegetación ocultan incluso a los gorilas de montaña más grandes —también en peligro de extinción—, y los científicos recurren a nuevas tecnologías para detectarlos y protegerlos.

Conocida como ADN ambiental, esta tecnología permite a los investigadores identificar especies por medio de material genético como pelaje o heces que quedan en el suelo y el agua. Esto reduce el impacto de la interacción humana durante los estudios de la vida silvestre, en los que frecuentemente los investigadores se ven obligados a andar a tientas en la niebla.

Esta tecnología, utilizada mayoritariamente en trabajos de conservación marina, fue introducida por la African Wildlife Foundation —un organismo de conservación especializado en África— en colaboración con el gobierno de Ruanda. Su objetivo es elaborar una lista de todas las especies del país. Eso ayudará a proteger su biodiversidad, amenazada por el cambio climático y el crecimiento demográfico.

“Seleccionamos el ADN ambiental como una tecnología nueva para aportar soluciones y complementar los métodos existentes utilizados en el monitoreo ecológico”, explicó Patrick Nsabimana, director de la fundación en Ruanda.

Durante décadas, el monitoreo de la biodiversidad se ha basado en las observaciones de los guardabosques y en cámaras trampa, que operan cuando los animales activan sus sensores.

No obstante, esto representa un reto en terrenos accidentados como las montañas Virunga, que ocupan un lugar central en el Parque Nacional de los Volcanes, el cual abarca partes de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo. La inseguridad en la zona fronteriza también puede limitar el movimiento de los guardabosques.

Nsabimana explicó que el ADN ambiental es un método de monitoreo rentable en ecosistemas grandes como Virunga. Las muestras son recolectadas en lugares como estanques río abajo, donde es probable hallar rastros de animales que se encuentran en terrenos más elevados. Posteriormente se analizan.

“Con una sola muestra es posible detectar múltiples especies: mamíferos, aves, anfibios y muchas otras”, dijo Deogratias Tuyisingize, investigador de biodiversidad —radicado en Ruanda— del Dian Fossey Gorilla Fund, un organismo dedicado a la conservación de los gorilas, el cual también participa en el proyecto.

Indicó que se necesita una combinación de métodos tradicionales y nuevas tecnologías para garantizar el monitoreo de todas las especies. Debido a los profundos barrancos y las laderas de las montañas, “estamos seguros de que nos faltaban algunas especies”.

Por otro lado, tener una mejor idea de dónde se encuentran las especies en peligro de extinción podría ayudar al patrullaje contra la caza furtiva, refirieron los responsables del proyecto.

La capacidad de generar una visión amplia de la biodiversidad es fundamental para la conservación, especialmente ahora que Ruanda amplía algunos de sus parques nacionales mediante la rehabilitación de tierras que previamente eran agrícolas.

“Podemos observar cómo las especies colonizan estos sitios con el tiempo”, observó Tuyisingize.

Eso permite a los conservacionistas medir el éxito por el regreso de especies raras o amenazadas, y ofrece alertas tempranas sobre especies invasoras.

Pero la tecnología del ADN ambiental tiene limitaciones. No puede estimar con precisión cuántos animales hay en un ecosistema, y el ADN puede permanecer en el medio ambiente mucho después de que una especie haya desaparecido.

Procesar las muestras en Ruanda también representa un reto. Las primeras muestras del proyecto tuvieron que ser enviadas a Europa para su análisis.

Joshua Newton, quien realizó investigaciones sobre ADN ambiental para el Laboratorio de ADN Ambiental y de Trazas de la Universidad de Curtin, en Australia, explicó que entre los retos también está el contar con almacenamiento en frío para preservar las muestras de ADN y garantizar que las muestras no se contaminen.

La falta de datos es otro problema. África cuenta con bibliotecas de referencia genética relativamente limitadas, a pesar de décadas de trabajo de conservación en el continente, lo que hace más difícil cotejar las muestras de ADN con especies conocidas.

La mayoría de las bibliotecas de referencia genética provienen de Europa y América, refirió James Munyawera, especialista de laboratorio del Dian Fossey Gorilla Fund.

Por ello, ahora los investigadores crean bases de datos específicas para cada región.

El proyecto en el Parque Nacional de los Volcanes también ha comenzado a capacitar a residentes de las comunidades locales, junto con los guardabosques, para participar en las labores de monitoreo mediante la recolección de muestras.

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FUENTE: AP

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