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Claves de la investigación de AP sobre el colapso de torres en sismos de Venezuela

CARABALLEDA, Venezuela (AP) — El derrumbe de edificios de vivienda pública en el estado venezolano de La Guaira tras dos terremotos catastróficos en junio tiene sus orígenes en su planificación en 2010, dijeron a The Associated Press expertos y exfuncionarios.

Fue entonces cuando deslaves y fuertes lluvias desplazaron a más de 100.000 personas en todo el país, y el gobierno venezolano se apresuró a aliviar la crisis humanitaria construyendo decenas de apartamentos en la franja de tierra flanqueada por las aguas cristalinas del mar Caribe al norte y montañas frondosas al sur.

Los edificios, levantados rápidamente sobre suelo limoso, no pudieron resistir la fuerza de los terremotos consecutivos del 24 de junio, dijeron expertos a la AP en decenas de entrevistas. Los sismos mataron a más de 6.500 personas y dejaron a más de 17.000 sin hogar.

A continuación, algunas conclusiones de la investigación de la AP:

— En la prisa por construir viviendas, el gobierno desatendió los peligros derivados del historial de deslaves e inundaciones de la zona, lo que podría aumentar los riesgos que plantean los terremotos. Esto se debe a que los edificios se construirían sobre el suelo suelto y pedregoso que había sido depositado allí durante siglos por inundaciones y deslaves. La cercanía del área a la falla de San Sebastián —que corre frente a la costa y pasa justo por debajo del estado La Guaira— también podría agravar los riesgos.

— Como parte del emblemático programa de vivienda del gobierno se levantaron torres de apartamentos en la parroquia Caraballeda del estado. Las personas a quienes se les asignaron esos apartamentos se alegraron cuando por fin recibieron las llaves, pero no sabían que la altura de los edificios los haría propensos al colapso. Esto se debe a que los edificios de entre 10 y 20 pisos podrían terminar oscilando exactamente al mismo ritmo que las ondas sísmicas, en un fenómeno conocido como resonancia. Esa sincronización hace que el edificio se balancee más y durante más tiempo, lo que ejerce presión adicional sobre las columnas y aumenta la probabilidad de daños y derrumbe, señalaron expertos.

— Con magnitudes de 7,2 y 7,5, los terremotos fueron increíblemente potentes por sí solos. Pero además provocaron el tipo de golpe que más temen los ingenieros: un pulso cercano a la falla. El geólogo de la Universidad Central de Venezuela Michael Schmitz explicó que, cuando la falla se desplazó, la energía sísmica se acumuló en el frente de la ruptura a medida que avanzaba hacia el este, asestando “un golpe muy fuerte” a la base de los edificios que los dejó sin soporte de forma abrupta y sin capacidad de disipar energía mediante el balanceo.

— A diferencia de la magnitud de un terremoto, la intensidad de la sacudida varía de una comunidad a otra e incluso de una calle a otra. El gobierno había dejado inactivos los instrumentos sísmicos locales, lo que dejó a los científicos sin datos para determinar la intensidad del movimiento. Fue entonces cuando Eduardo Miranda, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Stanford, y sus colegas recurrieron al análisis de video captado por dos cámaras de seguridad cerca de una bolera en Caraballeda, la población más afectada de La Guaira. Las imágenes muestran cómo ocho edificios colapsan simultáneamente en menos de un segundo.

— Al seguir cuidadosamente el movimiento escena a escena, el equipo reconstruyó cómo el terremoto produjo el movimiento observado en cámara, según un artículo elaborado por el equipo de Miranda que fue compartido con la AP. Ese análisis reveló uno de los mayores movimientos del suelo jamás documentados en el mundo y ha aportado la única información cuantitativa sobre el movimiento del terreno del sismo cerca de la ruptura. Miranda indicó que habría sido difícil que estructuras que cumplieran normas de seguridad en Japón, que tiene algunos de los códigos de construcción más estrictos, hubieran sobrevivido a lo ocurrido el 24 de junio.

— El artículo, que está bajo revisión por pares para su publicación en The Seismic Record, la revista en línea de la Sociedad Sismológica de Estados Unidos, determinó que los edificios en Caraballeda fueron empujados tan lejos en una dirección durante tanto tiempo que alcanzaron sus puntos de ruptura, dijo Miranda.

— Se desconoce si los contratistas del gobierno siguieron los códigos de construcción de Venezuela. También se desconoce si los funcionarios realizaron estudios de suelo antes de que comenzara la construcción, o si esos estudios fueron ignorados. El gobierno no ha hecho públicos planos, estudios de suelo ni registros de inspección. Francisco “Farruco” Sesto, quien encabezó la oficina responsable del programa de vivienda del entonces presidente Hugo Chávez, no respondió a una solicitud de entrevista de la AP.

— El gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez no ha proporcionado información sobre análisis forenses en el lugar, que expertos consideran cruciales para determinar las causas y responsabilidades, pero sus labores de limpieza, incluida la voladura con explosivos de edificios dañados, están en marcha, al igual que un esfuerzo de reconstrucción. Expertos dijeron que esperan que el gobierno no repita simplemente los errores de hace 15 años y que, en cambio, adopte un enfoque cuidadoso y reflexivo en sus esfuerzos de reconstrucción. También señalaron que el costo del trabajo adicional de diseño y construcción necesario para levantar edificios altos capaces de resistir terremotos en la región probablemente disuadirá al estado y a algunos inversionistas privados de desarrollar ciertas áreas.

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Burke informó desde San Francisco. Los periodistas de The Associated Press Michael Biesecker en Pittsburgh y Ryan Manzuk y Marshall Ritzel en Nueva York contribuyeron a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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