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Centro petrolero de Irak, paralizado mientras cierre del estrecho de Ormuz ahoga las exportaciones

BASORA, Irak (AP) — Los yacimentos petrolíferos de Irak que antes bullían de actividad gracias al ajetreo de los trabajadores, están ahora casi desiertos. Los puertos que vibraban con el ir y venir de las mercancías, se han quedado en silencio, y el estruendo del comercio ha sido reemplazado por el suave ritmo de las olas.

Un mes después del comienzo de la guerra con Irán, los trabajadores de los puertos y campos petrolíferos de la provincia de Basora, donde se produce y exporta casi todo el crudo iraquí, se han acostumbrado a ver proyectiles surcando el cielo hacia bases aéreas de Estados Unidos y otras instalaciones estratégicas.

La guerra, que comenzó con ataques de Estados Unidos e Israel, está asestando un duro golpe a la economía iraquí. El país depende de los ingresos petroleros para aproximadamente el 90% de su presupuesto, y la mayor parte de su petróleo se exporta a través del estrecho de Ormuz, la angosta boca del golfo Pérsico donde Irán ha detenido de facto el tránsito de mercancías durante el conflicto. La guerra también ha provocado una fuerte reducción del volumen de bienes importados que llegan a los puertos del sur de Irak, mientras que los ataques han paralizado el tránsito en la frontera que comparte con Irán.

A diferencia de otros países de Oriente Medio afectados por la guerra, Irak alberga tanto a fuerzas afines a la República Islámica como importantes intereses de Estados Unidos, lo que lo deja expuesto a ataques de ambos bandos. Desde que comenzó la guerra, la producción de petróleo en el sur de Irak, donde está Basora, ha caído más del 70% y el volumen de bienes importados que llega a los puertos del país se ha reducido a la mitad. Ataques con drones y misiles han tenido como objetivo empresas estadounidenses y bases militares. Las milicias iraquíes aliadas de Irán también han atacado yacimientos petrolíferos e infraestructura energética. Muchos trabajadores extranjeros se han marchado.

Según los expertos, el gobierno iraquí debería tener fondos suficientes para llegar hasta mediados de mayo sin nuevas ventas de petróleo, pero después tendrá que pedir dinero prestado.

“Después de eso, el gobierno recurriría a la emisión de bonos”, señaló Ahmed Tabaqchali, experto en la economía iraquí. “Pero no sin consecuencias”.

En todo el sur de Irak, el cierre del estrecho de Ormuz ha llevado a los campos petrolíferos a reducir su producción y centrarse en las necesidades internas, mientras que los precios del crudo han subido en todo el mundo. El yacimiento de Zubair, en Basora, que antes producía alrededor de 400.000 barriles diarios, ha visto caer su producción a alrededor de 250.000, según autoridades.

Irán ha ofrecido garantías de que el crudo iraquí puede transitar con seguridad por el estrecho, dijo Bassem Abdul Karim, director de la estatal Basra Oil Company, que supervisa la producción en la provincia. Sin embargo, como Irak carece de una flota propia de petroleros y recurre a buques fletados, los envíos dependen en última instancia de si los propietarios de esas embarcaciones están dispuestos a aceptar los mayores riesgos que conlleva el trayecto. La mayoría no lo está.

En una estación de desgasificación en Zubair, donde se procesa el crudo, la producción también se ha desacelerado de forma drástica. “Ahora está tranquilo por las reducciones", afirmó el ingeniero jefe, Ammar Hashim. "Por supuesto que estamos preocupados”.

La desaceleración en Zubair refleja un descenso más amplio en Basora. La producción en toda la provincia ha pasado de 3,1 millones de barriles diarios a unos 900.000, según Abdul Karim.

“Las exportaciones están actualmente completamente paralizadas. Por el momento, estamos considerando zonas de carga alternativas, pero ninguna está plenamente operativa”, declaró a The Associated Press.

Esa mañana, un dron se estrelló en el yacimiento de Majnoon, al norte de Basora, sin detonar. Un funcionario de seguridad dijo que es un incidente cada vez más habitual y añadió que el avión no tripulado probablemente se dirigiese a hacia las bases de Estados Unidos en Kuwait. La producción en el campo ha sido suspendida debido a la frecuencia de estos episodios. El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no tenía permiso para hablar con reporteros.

Cientos de empleados de compañías petroleras estadounidenses, británicas, italianas, francesas y de otros países se han machado de Irak debido a la guerra. Las salidas se aceleraron después de que un dron alcanzó el 6 de marzo el complejo de Burjisiya, en Basora, un centro logístico clave para la industria petrolera iraquí utilizado por numerosas empresas. El ataque tuvo como objetivo a la firma estadounidense de servicios petroleros KBR y alcanzó su instalación de almacenamiento de productos químicos.

Otro dron impactó el yacimiento petrolífero de Rumaila, operado por British Petroleum, lo que hizo que algunos trabajadores extranjeros allí se marcharan, indicó Abdul Karim. El campo sigue operando, precisó. El miércoles, varios drones alcanzaron un almacén de combustible vinculado a BP en el norte de Irak.

Los esfuerzos por redirigir el petróleo iraquí enfrentan grandes limitaciones: el país no tiene capacidad para aumentar las exportaciones a través de su oleoducto del norte, y el transporte por camión a través de Jordania y Siria es costoso e ineficiente, explicó Abdul Karim.

En Umm Qasr, el principal puerto iraquí de aguas profundas, antes había tanto ruido por la carga importada que podía darte dolor de cabeza, según trabajadores del lugar.

Ahora, con el estrecho de Ormuz cerrado, los grandes buques nodriza que traen envíos a Irak ya no pueden llegar al puerto. En su lugar, atracan en Emiratos Árabes Unidos, donde la carga se transporta en camiones y luego en barcos más pequeños para llegar a Umm Qasr, una solución alternativa costosa.

Los muelles del puerto están operando muy por debajo de su capacidad anterior, con volúmenes reducidos a la mitad por la guerra, según el director del puerto, Mohammed Tahir Fadhil.

Cuando la AP visitó el lugar, solo habría atracado un buque de carga procedente de Emiratos.

La amenaza a las rutas marítimas se intensificó después de que Irán destruyera dos petroleros el 11 de marzo en aguas iraquíes: el Safesea Vishnu, con bandera de las Islas Marshall, y el Zefyros, con bandera de Malta.

“Hoy, nuestra única puerta de entrada de mercancías es Emiratos Árabes Unidos”, dijo Farhan Fartousi, director de la Compañía Portuaria Iraquí.

La mañana del domingo, Haidar Abdul-Samad, subdirector del cruce fronterizo de Shalamcha, en Basora, con Irán, hablaba por teléfono con un funcionario iraní para quejarse de los cortes de electricidad que habían paralizado el comercio y para pedir una solución rápida. Los cortes se produjeron después de un ataque aéreo que alcanzó el lado iraní del cruce.

Este tipo de interrupciones se han vuelto rutinarias, según las autoridades locales.

Antes de la guerra, el cruce registraba un movimiento constante, reflejo de los fuertes lazos familiares y comerciales entre iraníes e iraquíes en la zona. También es un punto de tránsito clave para comerciantes y peregrinos que se dirigen a sitios sagrados chiíes en el centro de Irak.

Esa mañana, los camiones formaban una fila kilométrica.

“Se da prioridad a los suministros de alimentos para evitar aumentos de precios”, explicó Abdul-Samad. “El movimiento de pasajeros no está al mismo nivel que antes; la actividad ha disminuido debido a la guerra en Irán”.

Una vez restablecida la electricidad, la comerciante iraní Atefa Al-Fatlawi, de 30 años, llegó con su esposo y su hijo pequeño. Compra productos a precios más bajos en Basora para venderlos en su país.

“Tenemos miedo por los bombardeos”, afirmó. “Shalamcha fue atacado. Hoy no había vehículos de transporte en el garaje por el ataque”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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