ver más
Bruno Rodríguez

Bruno Rodríguez y Díaz-Canel responden a Trump tras decir en la ONU que el gobierno cubano "va a caer"

La Habana rechazó las declaraciones de Trump, quien calificó a Cuba de “Estado fallido”. Rodríguez defendió la soberanía y Díaz-Canel habló de “mentiras”

Bruno Rodríguez y Díaz-Canel responden a Trump tras decir en la ONU que el gobierno cubano “va a caer”

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y el gobernante Miguel Díaz-Canel respondieron este martes a Donald Trump después de que el presidente estadounidense utilizara la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas para calificar a Cuba de “Estado absolutamente fallido” y pronosticar la caída del actual sistema político de la isla.

Your browser doesn’t support HTML5 video

Las respuestas llegaron después de uno de los momentos de mayor tensión diplomática de la jornada en Nueva York: la delegación cubana abandonó el salón mientras Trump hablaba sobre Cuba. Reuters registró la salida de los representantes de La Habana durante ese segmento del discurso.

Trump aseguró que el gobierno cubano enfrenta una presión sin precedentes, dijo que “va a caer” y afirmó que “la libertad” llegará a Cuba. Esas afirmaciones constituyen la posición y la predicción política expresadas por el mandatario estadounidense, no una constatación independiente sobre el futuro del país.

Bruno Rodríguez: “Cuba no es una amenaza para Estados Unidos”

El primero en responder fue el ministro de Relaciones Exteriores.

Rodríguez acusó al Gobierno estadounidense de ser incapaz de aceptar que Cuba es un país independiente y soberano.

“Ninguna de las falsedades del Presidente de EE.UU. en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho”, escribió el canciller en X, según recogió EFE.

Posteriormente rechazó que la isla represente una amenaza para Washington.

“Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni para ningún país”, sostuvo.

Rodríguez invirtió entonces el argumento y responsabilizó a las sanciones estadounidenses de constituir una amenaza para los cubanos.

El canciller vuelve a calificar las sanciones de “genocidio”

El jefe de la diplomacia cubana describió el embargo económico y las restricciones energéticas estadounidenses como un “acto de genocidio y castigo colectivo”.

Esa formulación corresponde a la caracterización política y jurídica que realiza el Gobierno cubano.

No equivale a una determinación de un tribunal internacional de que las sanciones estadounidenses constituyan genocidio.

La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio establece requisitos jurídicos específicos, incluida la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

Por tanto, en términos periodísticos, la acusación debe permanecer atribuida a Rodríguez y al Gobierno cubano.

Díaz-Canel también responde a Trump

Miguel Díaz-Canel se sumó posteriormente a la respuesta desde La Habana.

El gobernante cubano acusó al presidente estadounidense de utilizar la “mentira” para justificar su política hacia la isla.

Díaz-Canel sostuvo que Washington es incapaz de justificar lo que describió como un “castigo” contra la población cubana y volvió a utilizar la expresión “guerra económica genocida” para referirse a las sanciones.

También defendió el derecho de Cuba a la autodeterminación.

Según Díaz-Canel, las declaraciones de Trump responden a una negativa estadounidense a aceptar ese principio.

“La mentira es el recurso”, afirma Díaz-Canel

En su respuesta, el gobernante cubano sostuvo que:

“La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano”.

Díaz-Canel agregó que su Gobierno continuará defendiendo la soberanía de la isla y acusó nuevamente a Washington de mantener una política de agresión.

Sus declaraciones mantienen la línea argumental utilizada por La Habana durante los últimos meses: atribuir una parte sustancial del deterioro económico y energético a las sanciones estadounidenses.

Washington ofrece una explicación diferente y responsabiliza al modelo económico cubano, la falta de inversión y la gestión estatal de buena parte de la crisis.

¿Qué había dicho Trump para provocar la respuesta?

Trump dedicó una parte significativa de su discurso ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas a Cuba.

El presidente afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en la situación de la isla y sostuvo que el gobierno comunista enfrenta la mayor presión de su historia reciente.

Posteriormente calificó a Cuba como:

“un Estado absolutamente fallido”.

Y pronosticó:

“va a caer”.

Trump también expresó que la libertad llegará a Cuba.

La afirmación sobre una futura caída del gobierno cubano es una predicción del presidente estadounidense; no existe una base factual que permita presentarla como un resultado determinado.

La delegación cubana abandona la sala

La reacción cubana comenzó incluso antes de las publicaciones de Rodríguez y Díaz-Canel.

Cuando Trump abordó directamente la situación de Cuba, los representantes de La Habana se levantaron y abandonaron el salón de la Asamblea General.

Reuters registró el momento y confirmó que la salida ocurrió durante las críticas del mandatario estadounidense.

El gesto convirtió el intercambio entre ambos gobiernos en uno de los episodios más visibles de la jornada en Naciones Unidas.

Trump también habló de conversaciones con Cuba

Otro elemento importante del discurso fue la referencia de Trump a contactos diplomáticos entre ambos países.

El presidente afirmó que el secretario de Estado Marco Rubio está involucrado directamente en las conversaciones con La Habana.

La declaración resulta relevante porque el Gobierno cubano ha utilizado hasta ahora una terminología diferente para describir esos contactos.

Bruno Rodríguez ha reconocido comunicaciones con Washington, pero ha sostenido que no existe una negociación formal, acuerdos ni una hoja de ruta bilateral.

Por tanto, Washington y La Habana continúan caracterizando de manera distinta el alcance de esos intercambios.

Rubio, sanciones y conversaciones al mismo tiempo

La referencia a Marco Rubio refleja una aparente dualidad en la política estadounidense hacia Cuba.

Por un lado, el secretario de Estado ha desempeñado un papel central en las nuevas sanciones adoptadas contra entidades y funcionarios cubanos durante 2026.

Por otro, Trump asegura ahora públicamente que Rubio participa en contactos directos con La Habana.

No se conocen todos los asuntos discutidos ni existen documentos públicos que permitan determinar qué acuerdos concretos están siendo considerados.

Una confrontación que llega a Naciones Unidas

El enfrentamiento verbal de este martes representa una nueva escalada pública entre ambos gobiernos.

Trump llevó directamente a la Asamblea General su evaluación sobre la situación cubana y su expectativa de un cambio político.

Rodríguez respondió defendiendo la soberanía de Cuba y responsabilizando a Washington de parte de la crisis.

Díaz-Canel, desde La Habana, acusó al presidente estadounidense de utilizar información falsa para justificar su política hacia la isla.

Las diferencias abarcan tanto las causas de la crisis como el futuro político del país y el alcance de los actuales contactos bilaterales.

La crisis económica forma parte del enfrentamiento

La disputa ocurre mientras Cuba atraviesa una grave crisis energética y económica.

Durante 2026 se han producido repetidas desconexiones del Sistema Eléctrico Nacional, apagones prolongados, dificultades para acceder a combustible y problemas de abastecimiento.

La Habana responsabiliza en gran medida a las sanciones y restricciones financieras estadounidenses.

Washington sostiene que el deterioro es fundamentalmente consecuencia de problemas estructurales internos y de décadas de falta de inversión.

Ambas explicaciones no son mutuamente excluyentes en todos sus componentes, pero los dos gobiernos discrepan profundamente sobre el peso que corresponde a cada factor.

Rodríguez ya había denunciado un “cerco energético”

La respuesta de este martes tampoco comenzó con el discurso de Trump.

Un día antes, Rodríguez había acusado a Washington durante una reunión ministerial de la CELAC de impulsar una ofensiva regional y de intentar revitalizar la Doctrina Monroe.

También denunció lo que denominó un “cerco energético” contra Cuba y criticó las sanciones secundarias estadounidenses.

Las declaraciones anticipaban el tono que tendría la respuesta cubana al discurso presidencial.

Trump vincula Cuba con su política hemisférica

En su intervención, Trump abordó a Cuba dentro de una visión más amplia de la política estadounidense hacia América Latina.

El presidente defendió una presencia estadounidense más activa en el hemisferio y relacionó esa estrategia con Venezuela, narcotráfico, seguridad regional y Cuba.

La Habana interpreta esa política como una amenaza a su soberanía.

Washington la presenta como una estrategia destinada a proteger sus intereses nacionales y promover cambios en gobiernos que considera adversarios.

Dos versiones enfrentadas desde Nueva York y La Habana

El intercambio de este martes deja dos narrativas claramente diferenciadas.

Washington

Trump sostiene que:

Cuba es un “Estado fallido”;

el gobierno cubano enfrenta una presión histórica;

su administración busca un cambio fundamental;

y el actual sistema terminará cayendo.

La Habana

Rodríguez y Díaz-Canel sostienen que:

Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos;

Washington intenta vulnerar su soberanía;

las sanciones constituyen un castigo contra la población;

y las afirmaciones de Trump son falsas.

Son posiciones políticas contrapuestas que deben mantenerse claramente atribuidas.

La respuesta cubana continuará en la ONU

La confrontación diplomática todavía no ha terminado.

Bruno Rodríguez se encuentra en Nueva York durante la semana de alto nivel de Naciones Unidas y tendrá la oportunidad de exponer formalmente la posición del Gobierno cubano ante la Asamblea General.

El intercambio de este martes deja así preparado un nuevo capítulo en la confrontación entre Washington y La Habana: Trump pronosticó desde la ONU la caída del actual sistema cubano, la delegación de la isla abandonó el salón y las máximas autoridades de La Habana respondieron acusando al presidente estadounidense de recurrir a “falsedades” y “mentiras”.

Información en desarrollo.

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Dejá tu comentario