Bolsonaro terminó obteniendo 47,03%, mientras Lula quedó en 45,16%.
“Estoy muy contento con el resultado. Casi 56 millones de brasileños me dieron este voto de confianza. Es una señal de que Brasil quiere un cambio”, afirmó Bolsonaro después de conocerse el resultado.
El senador superó incluso el número de votos conseguido por su padre, Jair Bolsonaro, en las primeras vueltas presidenciales de 2018 y 2022.
La gran batalla ahora será por los votos de los candidatos eliminados
El resultado convierte a los aspirantes que quedaron fuera del balotaje en actores relevantes para la segunda vuelta.
Entre los candidatos con mayor cantidad de votos después de Bolsonaro y Lula aparecen Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado.
Los equipos del Partido Liberal y del Partido de los Trabajadores ya preparaban negociaciones con las fuerzas políticas derrotadas ante la posibilidad de una segunda vuelta.
Bolsonaro parte con una ventaja ideológica importante: una parte considerable de esos votantes procede del centro, centroderecha y derecha.
Si consigue consolidar ese electorado detrás de su candidatura, podría superar el 50% necesario para llegar a la Presidencia.
Pero la transferencia de votos nunca es automática: los respaldos de dirigentes partidarios no garantizan que sus electores sigan esas recomendaciones.
La derecha también avanzó con fuerza en el Congreso
Bolsonaro recibió otra señal favorable durante las elecciones legislativas celebradas simultáneamente.
El Partido Liberal consiguió un fuerte avance parlamentario y se convirtió en la mayor fuerza tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, según los resultados reportados este lunes.
El PL pasó de 15 a 28 senadores y obtuvo 121 diputados federales. Sumadas otras fuerzas de centroderecha y derecha, ese bloque podría acercarse a 250 escaños en la Cámara baja.
El resultado legislativo fortalece la narrativa de que el giro hacia la derecha no se limitó a la candidatura presidencial.
También podría proporcionar a Bolsonaro una base parlamentaria considerable si consigue ganar el balotaje.
Los mercados reaccionaron con euforia
La sorpresa electoral tuvo además un impacto inmediato sobre los mercados financieros.
El real brasileño llegó a apreciarse más de 4% frente al dólar, mientras los futuros del Ibovespa avanzaron alrededor de 8% y diferentes activos brasileños registraron fuertes subidas.
Los inversores interpretaron el resultado como una mayor posibilidad de un gobierno favorable a:
reducción del gasto público,
privatizaciones,
menores impuestos
y mayor disciplina fiscal.
La reacción financiera no constituye una predicción electoral, pero muestra las expectativas económicas que parte del mercado deposita en una eventual presidencia de Bolsonaro.
Lula tiene otra reserva gigantesca: 33 millones que no votaron
El presidente brasileño enfrenta ahora un desafío considerable, pero conserva una oportunidad importante.
Más de 33 millones de brasileños no acudieron a votar en la primera vuelta.
La abstención alcanzó el 21,08%, prácticamente el mismo nivel registrado cuatro años atrás.
Ese enorme grupo de electores se convertirá en uno de los principales objetivos de la campaña del PT.
“Vamos a trabajar para que las personas salgan, porque en este momento histórico de Brasil es necesario que la gente vote”, afirmó Lula después de conocer los resultados.
Para el presidente, conseguir movilizar a una parte significativa de esos abstencionistas puede ser tan importante como disputar los votos de los candidatos eliminados.
Lula necesita remontar más de dos millones de votos
El punto de partida es complicado para el actual mandatario.
Bolsonaro terminó la primera vuelta con:
56.104.503 votos.
Lula obtuvo:
53.879.538.
La diferencia supera los 2,2 millones de sufragios.
Eso significa que Lula necesita no solamente mantener intacta su base electoral, sino ampliar significativamente su apoyo durante las próximas tres semanas.
El presidente tendrá que disputar simultáneamente:
abstencionistas,
moderados,
electores de centro
y parte de los votantes de los candidatos eliminados.
Bolsonaro tiene una ruta más directa hacia el 50%
Matemáticamente, Bolsonaro comienza el balotaje más cerca de la mayoría.
Necesita sumar aproximadamente tres puntos porcentuales adicionales sobre su resultado de primera vuelta.
Pero la segunda vuelta constituye una elección diferente.
La ausencia de otros candidatos puede modificar la participación, cambiar las prioridades de los electores y obligar a ambos aspirantes a moderar determinados mensajes para captar votantes que no pertenecen a sus respectivas bases.
Por eso, aunque Bolsonaro llega fortalecido, el resultado del 25 de octubre sigue abierto. Reuters señala que el senador aparece actualmente favorecido, pero analistas advierten que su rápida expansión durante las últimas semanas también podría limitar cuánto margen adicional tiene para crecer.
Bolsonaro busca proyectarse más allá de la figura de su padre
Uno de los elementos centrales de su estrategia ha sido construir una identidad política propia sin romper con el electorado de Jair Bolsonaro.
Flávio mantiene posiciones conservadoras en seguridad, valores sociales y política exterior, pero ha intentado presentar una plataforma económica más favorable al mercado y un perfil menos confrontativo.
Esa combinación le permitió conservar buena parte de la base bolsonarista y competir por sectores moderados descontentos con Lula.
El resultado de la primera vuelta muestra que esa estrategia consiguió superar las expectativas.
Una derrota particularmente dura para Lula
Lula aspiraba a obtener un cuarto mandato presidencial no consecutivo.
Pero el resultado del domingo fue inferior al conseguido en la primera vuelta de 2022, cuando había obtenido aproximadamente 48,4% y 57,2 millones de votos.
Ahora quedó en 45,16%.
Además, diferentes figuras importantes de su gobierno que abandonaron cargos para competir en las elecciones legislativas y regionales sufrieron derrotas.
El resultado muestra un desgaste político del oficialismo que el PT deberá intentar revertir en apenas tres semanas.
El 25 de octubre Brasil decidirá entre dos proyectos opuestos
La segunda vuelta tendrá consecuencias mucho más amplias que la elección de un presidente.
Brasil deberá decidir entre la continuidad del proyecto encabezado por Lula y un retorno de la derecha al Palacio de Planalto, esta vez bajo el liderazgo de Flávio Bolsonaro.
El resultado también tendrá repercusiones sobre la relación con Estados Unidos.
Bolsonaro mantiene una mayor afinidad política con Donald Trump, mientras Lula ha tenido fuertes diferencias con Washington sobre comercio, política regional y otros asuntos internacionales.
Bolsonaro puede ganar, pero necesita cerrar el acuerdo político
La primera vuelta dejó al candidato del Partido Liberal en una posición privilegiada.
Ganó la elección.
Superó a Lula por más de dos millones de votos.
La derecha avanzó en el Congreso.
Y los mercados reaccionaron favorablemente a su resultado.
Pero todavía falta la elección decisiva.
El gran objetivo de Bolsonaro será convertir la fragmentación de la derecha y el centro en una coalición electoral suficientemente amplia para superar el 50%.
Lula, mientras tanto, intentará movilizar a los más de 33 millones de brasileños que no votaron y atraer a los sectores moderados que temen un nuevo gobierno bolsonarista.
Brasil llegará así al 25 de octubre con una carrera abierta, pero con una realidad que cambió radicalmente después de la primera vuelta:
Flávio Bolsonaro ya demostró que puede derrotar electoralmente a Lula.
Ahora necesita repetirlo cuando solo queden dos nombres en la papeleta.