Autoridades instan a rebeldes de Tigray en Etiopía a desarmarse; comandante promete seguir luchando

Un funcionario de la nueva administración de Tigray, respaldada por el gobierno federal, instó el viernes a los combatientes rebeldes a deponer las armas, horas después de que un comandante rebelde llamara a continuar la resistencia pese a haber perdido la capital de la región del norte de Etiopía.

Los llamados se produjeron casi tres semanas después de que los rebeldes que intentaban derrocar al gobierno perdieran el control de Mekelle, la capital de Tigray. Combatientes aliados del gobierno entraron en la ciudad el 4 de octubre después de que el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés) se retirara.

Redae Halefom Woldeselassie, jefe ejecutivo de la administración provisional para la movilización política y pública, afirmó que las fuerzas rebeldes se estaban desmoronando e instó a los combatientes a incorporarse a un programa de desarme y reintegración.

“Este no es el momento de ajustar cuentas; los llamo a regresar a sus hogares y continuar con sus vidas civiles”, dijo Redae en Mekelle.

Descartó la posibilidad de que los rebeldes recuperen la ciudad y presentó el conflicto como algo que sirve a un pequeño grupo de líderes, y no al pueblo de Tigray.

Horas antes, el teniente general Fisseha Kidanu, identificado en una transmisión televisiva como comandante del ejército de Tigray, prometió revertir los recientes reveses militares.

“Se espera que las milicias locales de toda la región, junto con todos los voluntarios que se sumen a la resistencia, se enfrenten al enemigo”, declaró Fisseha el jueves en Tigray Broadcast Media, una nueva estación de televisión rebelde. No se reveló su ubicación.

Fisseha instó a atacar posiciones en manos del gobierno pese a las ventajas de sus adversarios en drones y armas pesadas. El TPLF también afirmó haber infligido grandes pérdidas a las fuerzas gubernamentales. The Associated Press no pudo verificar de manera independiente esas afirmaciones.

Posteriormente, el gobierno de Etiopía estableció una administración provisional de seis meses que promete restablecer servicios, ayudar a que las personas desplazadas regresen a sus hogares y preparar elecciones.

Entre los aliados del gobierno está la Fuerza de Paz de Tigray, integrada por exmiembros del ala armada del TPLF, una división dentro de las fuerzas tigrayanas que ha complicado el conflicto.

Redae señaló que las tropas etíopes y fuerzas aliadas realizaban operaciones conjuntas de seguridad, incluidas medidas para prevenir saqueos. Prometió hacer preparativos para que los residentes desplazados regresen, pero no dio un calendario.

En declaraciones hechas el lunes con la Ethiopian Broadcasting Corporation, el primer ministro Abiy Ahmed acusó al TPLF de adquirir armas y reclutar por la fuerza a jóvenes en lugar de desarmarse conforme al acuerdo de paz de Pretoria de noviembre de 2022. Afirmó que su gobierno había hecho todo lo que estaba a su alcance para implementar el acuerdo.

En el Hospital Ayder, en Mekelle, Luel Berhanu, de 22 años, y Samuel Belay, de 20, contaron que estaban cargando cabras en un camión en Finariwa, a unos 80 kilómetros (49 millas) al sur de la ciudad, cuando un ataque impactó alrededor de las 9:30 de la noche del martes.

Indicaron que cuatro civiles murieron y unas seis personas resultaron heridas. La AP no pudo verificar de manera independiente las víctimas ni establecer quién llevó a cabo el ataque.

Luel relató que los faros del camión estaban encendidos y que un dron se mantenía suspendido sobre ellos poco antes de la explosión. Dijo que la detonación le lesionó gravemente el ojo y el brazo derechos, dejándolo sin poder ver con ese ojo.

Samuel explicó que trabajaban como jornaleros cargando los animales.

Imágenes del hospital mostraban a Luel con un vendaje manchado de sangre que le cubría el ojo derecho y apósitos alrededor del hombro y el brazo. Samuel yacía de lado con una vía intravenosa conectada al brazo.

Un testigo entrevistado por la AP informó de movimientos realizados horas antes por combatientes identificados como Agew Shengo, una milicia que anteriormente ha luchado junto a fuerzas tigrayanas en la vecina región de Amhara. Luel dijo que fuerzas rebeldes habían estado en la zona varias horas antes del ataque, pero que ninguna estaba presente cuando ocurrió.

En la práctica, la reanudación de los combates ha hecho añicos el acuerdo de Pretoria, que puso fin a la devastadora guerra de 2020 a 2022 en la región. Se calcula que ese conflicto causó unas 500.000 muertes de civiles por violencia, hambruna y el colapso de los servicios de salud, según investigadores de la Universidad de Gante, en Bélgica.

Magnus Taylor, subdirector para el Cuerno de África del International Crisis Group, dijo a la AP la semana pasada que controlar pueblos y carreteras no necesariamente aseguraría las zonas rurales, donde los combatientes tigrayanos se reagruparon durante la guerra anterior.

“No deberíamos imaginar que este conflicto ha terminado por completo solo porque el TPLF ha perdido Mekelle”, señaló.

______

Amir Aman Kiyaro informó desde Hamburgo, Alemania. Filmon Equar Hailu informó desde Mekelle, Etiopía.

___

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Notas relacionadas

Dejá tu comentario