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Vertederos de desechos ya son un dolor de cabeza en ciudades de Sudáfrica y en otras del continente

JOHANNESBURGO (AP) — Dos hombres están sentados en lo alto de una colina al final de un camino estrecho en la zona industrial de Kya Sands, a las afueras de Johannesburgo. Pero la colina no es un accidente geológico natural, sino una montaña de basura vertida ilegalmente, y es tan alta que ahora oculta el camino que continúa más allá.

“Cuando comencé como concejal de distrito en 2021, esta montaña era muy pequeña. Incluso podía conducir mi vehículo por este camino”, dijo el concejal municipal Devon Steenkamp a The Associated Press. “Ahora es una montaña muy alta y grande. Hay una emisión de gases constante”.

El montículo es sólo el extremo de un vertedero que creció desmesuradamente después de que el vertedero municipal alcanzara su capacidad máxima y cerrara en 2010. Adyacente a él, oleadas de basura se extienden por un valle a la vez que el humo se eleva y los camiones descargan más residuos.

El creciente problema de la basura en Johannesburgo refleja un desafío más amplio en toda África. Ciudades en rápido crecimiento —incluidas Lagos, Dakar y Accra— generan residuos mucho más rápido de lo que muchos municipios los pueden recoger, reciclar o eliminar de forma segura.

Se prevé que la población urbana del continente se duplique para 2050 y alcance los 1.400 millones de personas, según un informe conjunto publicado el año pasado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Africano de Desarrollo, Cities Alliance —una asociación mundial que promueve el desarrollo sostenible de las urbes—, y la filial de África de la Organización Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU, por sus siglas en inglés).

El Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, por sus siglas en inglés) estima que más del 90% de los residuos generados en África se depositan en vertederos y basureros no controlados, a menudo con quemas a cielo abierto. El Banco Mundial proyecta que la generación de residuos en el África subsahariana aumentará un 124% de aquí a 2050, el crecimiento más rápido de cualquier región del mundo.

En el densamente poblado barrio de Alexandra, Johannesburgo, las cabras rebuscan entre pilas de basura doméstica mientras los residentes transitan por aceras cubiertas de plástico, restos de comida y escombros de construcción.

A Linda Makole, una residente local de 75 años, le preocupan los niños especialmente. Muchos de ellos habitan en viviendas de una sola habitación y dependen de las aceras y unos pocos parques para jugar.

“Es imposible que los niños pequeños estén sanos viviendo en este entorno”, le dijo Makole a la AP. “Cada semana, mi casero recoge la basura de todos sus inquilinos en una furgoneta y va a deshacerse de ella”, agregó. “No sé dónde la tira”.

Pikitup, la empresa de gestión de residuos de la ciudad, ha identificado más de 2.000 lugares recurrentes de vertido ilegal, y ha asignado 115 millones de rands (6,4 millones de dólares) para el periodo 2025-2026 con el propósito de abordar el problema.

Algunos residentes expusieron que su basura permanece sin recoger hasta cuatro semanas. La Johannesburg Crisis Alliance —una coalición de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil— ha culpado de dichas afectaciones a los conflictos laborales, las limitaciones financieras y una flota de vehículos envejecida.

La falta de confiabilidad en la recolección de residuos ha provocado que haya demanda de servicios informales de transporte de basura.

“Si el municipio no recoge los residuos generales, entonces claro que la gente va a llamar a cualquiera que tenga un camión para que venga a llevárselos”, dijo Carmen Jordaan, codirectora de Whole Earth Recycling, una empresa privada de recolección de reciclaje.

Jordaan explicó que la eliminación legal de residuos requiere registro y el pago de tasas para uso de los vertederos, lo que lleva a algunos transportistas informales a deshacerse de la basura ilegalmente en zonas como Kya Sands.

Bryce McCall, quien fuera jinete sudafricano de salto de obstáculos, ha visto un vertedero ilegal expandirse junto a su casa, donde dirige un negocio de establos y apicultura.

“Solía tener 70 caballos aquí; ahora tenemos 28”, explicó McCall. “Los clientes ya no quieren venir aquí”.

Además, los vertederos ilegales queman basura para hacer sitio para más desechos, lo que contamina el aire, el suelo y el agua, y expone a las comunidades cercanas a sustancias dañinas, advirtió Jordaan. “Queman plásticos tóxicos y todos respiramos eso”.

“Por la noche, el aire es tan tóxico que no se puede respirar. Tenemos purificadores de aire en el dormitorio”, señaló McCall. “La calidad del aire es tan mala que (las abejas) no producen como deberían”.

La doctora Suzan Oelofse, científica principal del Consejo para la Investigación Científica e Industrial (CSIR, por sus siglas en inglés) de Sudáfrica, refirió que los residuos mal gestionados también atraen alimañas y pueden obstruir los desagües pluviales, lo que incrementa el riesgo de inundaciones.

“La tasa de generación de residuos ha superado sistemáticamente a la inversión en nueva infraestructura de gestión de desechos”, señaló Oelofse, quien añadió que la ciudad aún depende en gran medida de vertederos antiguos, mientras que el reciclaje y el compostaje carecen de impulso.

El proyecto Estrategia Nacional de Gestión de Residuos de Sudáfrica advierte que el espacio en los vertederos se agota a un “ritmo insostenible”. La presión ya es evidente en Johannesburgo, donde sólo dos de los cuatro vertederos municipales de la ciudad todavía aceptan residuos generales.

Oelofse mencionó que un estudio reciente del CSIR encontró que, en promedio, a los vertederos de Johannesburgo les queda menos de un año de capacidad de depósito.

“Si son años, seremos afortunados”, expresó Jordaan. “Estamos muy, muy cerca del punto de inflexión”.

Construir más vertederos resulta difícil debido a la escasez de terrenos adecuados y a que las normativas ambientales son rigurosas.

Oelofse estima que hasta el 80% de los residuos de Johannesburgo podrían desviarse mediante el reciclaje y el tratamiento de desechos orgánicos si los hogares y las empresas separaran los residuos desde su origen.

Pikitup también promueve la separación en el punto de origen para preservar el espacio cada vez menor en los vertederos, con planes para ampliar la infraestructura de reciclaje y colaborar con los recuperadores de residuos.

Nomvula Phaliso, de 35 años, recicladora y estudiante de derecho, dijo que los recolectores de residuos ya ayudan a evitar que materiales reciclables terminen en los vertederos, pero necesitan mayor apoyo, incluido el acceso seguro a contenedores, centros comunitarios de recompra, equipo de protección personal y espacios de almacenamiento.

Para Jordaan, evitar que los residuos lleguen a los vertederos también requiere cambiar la mentalidad de las personas sobre lo que desechan.

“La gente piensa: ‘Hay que deshacerse de esto’. Pero, ¿a dónde va a parar?”

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FUENTE: AP

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