Un grupo de policías y miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) habrían golpeado a algunos de los presentes, incluyendo al párroco de la iglesia Guadalupe de San Francisco, José Palmar.
El sacerdote tuvo que ser ingresado a una clínica cercana para ser atendido por los golpes que recibió y por el efecto de las bombas lacrimógenas.