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Un nuevo primer ministro sin elecciones: El ascenso de Andy Burnham en el Reino Unido

LONDRES (AP) — El veterano político del Partido Laborista y popular exalcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, es el nuevo primer ministro del Reino Unido, al asumir formalmente el lunes el puesto que ocupaba Keir Starmer, quien anunció su dimisión el mes pasado.

Burnham fue el único candidato que consiguió el apoyo suficiente de sus compañeros legisladores laboristas para reemplazar a Starmer como líder del partido gobernante. Como el Partido Laborista tiene mayoría en el gobierno, su líder también se convierte en el primer ministro británico.

Burnham recibió el respaldo de 379 de los 401 legisladores del Partido Laborista, y fue proclamado líder laborista en una conferencia especial del partido el viernes. Se convirtió oficialmente en primer ministro el lunes, cuando se reunió con el rey Carlos III en el Palacio de Buckingham para recibir la aprobación formal.

Un vistazo a cómo y por qué Gran Bretaña tiene un nuevo primer ministro apenas dos años después de que Starmer condujo a su partido a una victoria electoral aplastante:

La democracia parlamentaria británica permite que los partidos en el gobierno cambien de líder a mitad de mandato, y el ganador se convierte en primer ministro sin necesidad de elecciones generales. Los primeros ministros pueden ser reemplazados si dimiten como líderes de su partido o si son apartados tras un desafío a su liderazgo.

La próxima elección nacional no tiene que realizarse hasta 2029, cinco años después de las últimas elecciones de 2024.

Starmer anunció que dejaba el liderazgo laborista el 22 de junio tras apenas dos años en el poder, poniendo fin a un mandato empañado por una serie de errores políticos —en particular, su decisión de nombrar como embajador en Estados Unidos a un hombre con estrechos vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.

Las fuertes derrotas de los laboristas en varias elecciones locales en mayo llevaron a muchos legisladores a exigir la dimisión de Starmer. Y cuando Burnham —considerado por muchos como el favorito para liderar el partido y el país— ganó una elección especial para un escaño en el Parlamento, Starmer cedió ante la creciente presión para renunciar.

Su dimisión activó automáticamente una contienda por el liderazgo laborista. Según las reglas del partido, un legislador puede desafiar al líder si cuenta con el respaldo de una quinta parte de los legisladores del partido en la Cámara de los Comunes. No hubo otro aspirante aparte de Burnham, quien superó con holgura ese umbral.

No es inusual que los primeros ministros lleguen al poder sin una elección general en el sistema parlamentario británico.

De hecho, cuatro de los seis primeros ministros británicos de la última década llegaron al cargo al ganar contiendas internas por el liderazgo de su partido para reemplazar a sus predecesores, y no por voto popular.

En la década de 2010, tanto Theresa May como Boris Johnson se convirtieron en primeros ministros tras ganar carreras por el liderazgo conservador cuando sus predecesores dimitieron a mitad de mandato.

Cuando Johnson anunció que renunciaba en 2022, los conservadores celebraron una contienda por el liderazgo y los miembros del partido eligieron a Liz Truss para sustituirlo. Y cuando Truss dimitió, apenas 49 días después, fue a su vez reemplazada por Rishi Sunak mediante un proceso similar.

Burnham se convierte así en el séptimo primer ministro en una década turbulenta de la política del Reino Unido, marcada por una rápida sucesión de líderes que, en mayor o menor medida, no lograron gestionar con éxito las complicadas consecuencias de la decisión de Gran Bretaña de separarse de la Unión Europea.

Tras años de rotación en el liderazgo, la secuencia de acontecimientos tradicionales que acompaña la transferencia de poder se ha vuelto familiar para muchos en Gran Bretaña.

Starmer pronunció el lunes su discurso de despedida al público antes de dirigirse al Palacio de Buckingham para mantener una breve reunión con el rey y presentar formalmente su dimisión.

Luego fue el turno de Burnham de llegar al palacio, donde Carlos le pidió formalmente que formara un gobierno. La reunión privada se conoce como el “Kissing of Hands” (“besamanos”), de acuerdo con la tradición histórica, aunque en realidad no se besa ninguna mano y lo más probable es que los hombres se den la mano.

Cuando Burnham salió del palacio se convirtió en la 59va persona en ocupar el cargo de primer ministro británico.

Toda la secuencia suele transmitirse en directo por televisión —y termina en cuestión de horas.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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