El mandatario ha tenido dificultades para conectar con los votantes en la economía, ya que la inflación elevada y la sensación de incertidumbre han eclipsado las ganancias del mercado bursátil y la baja del desempleo.
Trump viaja al Oeste para hablar de economía, un tema en el que es débil según sondeos
WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump está viajando a California y Nevada para intentar marcar contrastes con los demócratas en materia de economía, seguridad fronteriza y delincuencia, con el objetivo de reforzar el apoyo a los republicanos en las elecciones de noviembre que determinarán si su partido mantiene el control del Congreso.
Trump visitará el área de Los Ángeles el martes para hablar en una cena de recaudación de fondos para el Comité Nacional Republicano en un club de golf que su familia posee en el suburbio de Rancho Palos Verdes. Trump hablará de la economía el miércoles durante un evento en el casino Red Rock en Las Vegas.
Solo el 32% de los adultos de Estados Unidos aprueba la gestión de Trump en la economía, según una encuesta AP-NORC realizada a finales de julio. El 69%, según el sondeo, califica el estado de la economía como “malo”, y muchos dijeron que el costo de artículos cotidianos como comestibles y gasolina era una fuente “importante” de estrés en sus vidas.
El índice general de aprobación de Trump se sitúa en 33%, ligeramente por debajo de donde estaba en este punto de su primer mandato.
Es probable que Trump lance pullas contra el gobernador de California, Gavin Newsom, un demócrata considerado posible candidato presidencial en 2028. Newsom se ha convertido en uno de los adversarios de mayor perfil del presidente.
La portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, declaró que el gobernante “marcará un contraste contundente entre su agenda de sentido común y las políticas radicales de demócratas como Gavin Newsom”, al tiempo que promociona sus propios esfuerzos por recortar impuestos, reducir el fraude en programas gubernamentales y endurecer las medidas contra la inmigración y el crimen.
California fue una de las primeras paradas nacionales de Trump tras regresar al cargo en enero de 2025. Fue allí para ver los daños de los incendios forestales que arrasaron vecindarios enteros, dejando a miles de personas sin hogar y matando a más de dos docenas.
Newsom recibió a Trump en el aeropuerto en ese viaje, y conversaron de manera cordial e hicieron gestos de cooperación pese a un historial amargo. Pero la cordialidad no duró. Seis meses después, Newsom sostuvo en un discurso que la “democracia está bajo asalto” por parte de Trump, después de que el presidente enviara tropas de la Guardia Nacional y marines a Los Ángeles sin el consentimiento de Newsom. Esto ocurrió tras protestas que siguieron a una serie de redadas migratorias realizadas por autoridades federales.
Trump se burla de Newsom de manera habitual y se refiere al gobernador con un apodo despectivo, mientras que Newsom provoca al presidente con frecuentes publicaciones en redes sociales.
El demócrata escribió en redes sociales el lunes que California aumentará su salario mínimo el próximo año a 17,40 dólares por hora, más del doble del salario mínimo federal de 7,25 dólares.
“Donald Trump y el Partido Republicano todavía están defendiendo un salario mínimo de 7,25 dólares mientras los trabajadores apenas sobreviven. Patético”, escribió Newsom.
Nevada, donde Trump estará el miércoles, está gobernada por un republicano, Joe Lombardo, quien se enfrenta al fiscal general demócrata Aaron Ford en una batalla por la reelección en noviembre. La contienda es considerada una de las carreras por gobernación más competitivas del país.
El Partido Demócrata de Nevada está colocando vallas publicitarias sobre la visita de Trump que lo vinculan con Lombardo y con costos más altos. El estado lidia con una escasez de vivienda, un aumento explosivo de la demanda de energía por parte de centros de datos de inteligencia artificial y recortes federales a programas estatales.
Trump ha intentado durante varios meses convencer a los votantes con sus recortes al impuesto sobre la renta y con afirmaciones de un renacimiento manufacturero. Pero las tasas de interés son altas, un galón de gasolina cuesta más por la guerra con Irán, los aranceles siguen reconfigurando la economía y, según las propias estimaciones de la Casa Blanca, existe una escasez nacional de vivienda.
El jefe de Estado calificó su propia ley de vivienda como “un bostezo”, y discursos anteriores anunciados por la Casa Blanca como centrados en la economía —incluido uno que pronunció la semana pasada en una planta de General Motors en Michigan— degeneraron en típicas divagaciones trumpianas sobre sus enemigos políticos y proyectos de construcción.
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Contribuyeron a esta nota los corresponsales Josh Boak en Washington y Jessica Hill en Las Vegas.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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