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Trump usa su discurso sobre guerra con Irán para pedir más tiempo a un electorado escéptico

WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó su primer gran discurso desde que lanzó su guerra en Irán para asegurar a los estadounidenses que todos sus objetivos militares se completarán “pronto” e instar a un electorado cada vez más escéptico a darle un poco más de tiempo.

Trump moderó el tono en su discurso del miércoles por la noche y dejó atrás la fanfarronería que ha dominado su retórica en los últimos días, mientras los mercados mundiales se convulsionan y un Irán duramente lastimado todavía asesta algunos golpes efectivos contra la infraestructura de vecinos del Golfo y bases de Estados Unidos.

Pero la promesa del presidente republicano de “terminar el trabajo” difícilmente generó confianza en un mercado nervioso, mientras los precios del petróleo se disparaban y las acciones asiáticas caían, al tiempo que él juraba que Estados Unidos seguirá golpeando a Irán con mucha dureza.

No dio detalles sobre el estado de las negociaciones con la República Islámica que pudieran conducir al desenlace prometido, que él insiste podría llegar en cuestión de semanas. Tampoco hubo un ataque directo a los aliados de la OTAN por no alinearse y ayudarlo a reabrir la crucial vía marítima del estrecho de Ormuz, algo que, según funcionarios de la Casa Blanca, sería una parte destacada de su discurso de aproximadamente 20 minutos.

Estados Unidos seguirá atacando con fuerza a Irán durante las próximas dos o tres semanas, afirmó, sin decir cuánto más duraría la guerra. Pero lanzó una súplica a los estadounidenses para que tengan un poco de paciencia.

“Llevamos 32 días en esta operación militar, tan poderosa, tan brillante, contra uno de los países más poderosos, y el país ha sido eviscerado y, en esencia, ya no es realmente una amenaza”, afirmó. “Esta es una verdadera inversión en el futuro de sus hijos y de sus nietos. El mundo entero está mirando, y no pueden creer el poder, la fuerza y la brillantez”.

Pero Trump no solo negocia con un enemigo que se niega a tirar la toalla, sino que también ha puesto a prueba la tolerancia de los estadounidenses hacia el conflicto.

La mayoría de los estadounidenses cree que la reciente acción militar de Estados Unidos contra Irán ha ido demasiado lejos, y a muchos les preocupa poder pagar la gasolina, según una encuesta de AP-NORC realizada a mediados de marzo, un par de semanas después de que comenzara la guerra. Mientras Trump despliega más buques de guerra y tropas en Oriente Medio, alrededor del 59% de los estadounidenses dice que la acción militar de Estados Unidos en Irán ha sido excesiva.

Por otra parte, el 45% está “extremadamente” o “muy” preocupado por poder costear la gasolina en los próximos meses, frente al 30% en una encuesta de AP-NORC realizada poco después de que Trump ganara la reelección con promesas de mejorar la economía y bajar el costo de vida.

Los estadounidenses, señaló Trump, ciertamente han mostrado paciencia en tiempos de guerra.

“La participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial”, indicó, “duró un año, siete meses y cinco días. En la Segunda Guerra Mundial, duró tres años, ocho meses y 25 días. La Guerra de Corea duró tres años, un mes y dos días. La Guerra de Vietnam duró 19 años, cinco meses y 29 días. Irak se prolongó ocho años, ocho meses y 28 días”.

Horas antes de su discurso, Trump pareció reflexionar sobre la presión interna que enfrenta para poner fin a la guerra.

Al hablar en un almuerzo privado en la Casa Blanca para conmemorar la Pascua, el presidente sostuvo que Estados Unidos podría “muy fácilmente” aprovechar este momento para quedarse con el petróleo de Irán. Señaló que es “desafortunado” que no parezca haber paciencia entre el pueblo estadounidense para un esfuerzo así.

“Quieren ver que termine”, expresó. “La gente en el país dice: ‘Solo gana. Estás ganando por muchísimo. Solo gana. Vuelve a casa’. Y a mí también me parece bien”, añadió.

El senador demócrata por Connecticut, Chris Murphy, dijo que el discurso del mandatario estaba “anclado en una realidad que solo existe en la mente de Donald Trump”.

El presidente, protestaron los demócratas, no presentó ningún plan sobre cómo reabriría Ormuz, la vía marítima crucial para los petroleros que un maltrecho Irán ha estrangulado, aunque Trump afirma que ha sido derrotado.

Para los aliados preocupados por una economía global sacudida por el alza del petróleo, Trump sugirió que “compren petróleo a los Estados Unidos de América” y que “reúnan algo de valentía” y ayuden a Estados Unidos a asegurar el estrecho. El mandatario no hizo ningún intento por responder a sus críticos europeos, que dicen que entró en su guerra elegida contra Irán sin consultar a los aliados globales, pero ahora espera que el mundo lo ayude a arreglar el daño no intencionado que ha causado.

“Estamos perdiendo esta guerra”, añadió Murphy. “No podemos destruir todos sus misiles o drones, ni su programa nuclear. Irán proyecta más poder en la región que antes de la guerra, especialmente si ahora controla de forma permanente el estrecho de Ormuz. Estamos gastando miles de millones que no tenemos y perdiendo vidas estadounidenses en una guerra que está desestabilizando al mundo y haciéndonos ver ineficaces”.

Trump ofreció un cauteloso optimismo al afirmar que quienes ahora están en el poder en Irán, tras más de un mes de ataques de Estados Unidos e Israel, son “menos radicales y mucho más razonables”, después de que gran parte de la jerarquía de la República Islámica previa a la guerra fuera eliminada. No mencionó explícitamente el plazo límite del lunes que estableció para que Irán abra el estrecho o enfrente ataques de fuerzas estadounidenses contra su infraestructura energética, aunque dejó claro que sigue abierto a atacar el corazón de la economía de Teherán.

“Si no hay acuerdo, vamos a golpear muy duro todas y cada una de sus plantas generadoras de electricidad y probablemente de manera simultánea”, dijo Trump. “No hemos atacado su petróleo, aunque ese es el objetivo más fácil de todos, porque no les daría ni una pequeña posibilidad de sobrevivir o reconstruirse. Pero podríamos golpearlo, y desaparecería”.

De manera notable, Trump tampoco dio señales de que esté haciendo preparativos para una invasión terrestre con tropas estadounidenses.

Pareció apartarse de la posibilidad de enviar tropas terrestres para tomar los casi 450 kilogramos (1.000 libras) de uranio altamente enriquecido de Irán, al decir que “tomaría meses” para que Irán pudiera llegar a él, ya que está enterrado bajo los escombros producidos por la campaña de bombardeos estadounidense del año pasado contra los sitios nucleares del país.

Trump ha ofrecido razones cambiantes para lanzar la guerra, pero ha expresado constantemente que un objetivo principal al sumarse a Israel en la acción militar es garantizar que Irán “nunca tenga un arma nuclear”.

Pero a lo largo del conflicto, ha sido más cauto sobre hasta dónde está dispuesto a llegar para cumplir su promesa de destruir el programa de armas de Irán de una vez por todas, incluida la incautación o destrucción del material nuclear casi de grado armamentístico que posee la República Islámica.

“Lo tenemos bajo una vigilancia y control satelital intensos”, dijo Trump en su discurso, pronunciado en horario estelar. “Si los vemos hacer un movimiento, incluso un movimiento hacia eso, los volveremos a golpear muy duro con misiles. Tenemos todas las cartas. Ellos no tienen ninguna”.

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Los periodistas de The Associated Press Collin Binkley, Michelle L. Price y Konstantin Toropin contribuyeron a este reportaje.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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