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Preocupan a agricultores de EEUU costos y disponibilidad de fertilizantes debido a guerra en Irán

BISMARCK, Dakota del Norte, EE.UU. (AP) — El agricultor Todd Littleton de Tennessee prevé pagar 100.000 dólares más por fertilizante esta temporada, un incremento del 40% respecto de su factura del año pasado debido a la guerra en Irán, y está haciendo malabares para cubrir ese costo adicional.

“El problema es que llegamos a esto con las finanzas muy ajustadas", explicó Littleton, un agricultor de tercera generación del condado Gibson, en el extremo nororiental del estado. "Hemos tenido un par de pérdidas récord en los últimos dos años, por lo que todos estamos desesperados, y que los precios de los insumos vuelvan a subir… de verdad no podría haber llegado en peor momento”.

Littleton, que cultiva maíz, soja y trigo, está entre miles de agricultores de todo Estados Unidos que pagarán mucho más esta primavera de lo que esperaban por un fertilizante esencial para sus cultivos. El fertilizante a base de nitrógeno es especialmente vital para el maíz, en general el mayor cultivo en el país, y uno que alimenta al ganado y se convierte en combustible que ayuda a mover la mayoría de los autos y camiones en territorio estadounidense.

Desde hace años los agricultores se han quejado del alto costo del fertilizante, pero los precios se han disparado aún más desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, lo que provocó una desaceleración del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que pasa el 20% del petróleo y el gas natural que se consume en el mundo. Además de aumentar el precio del combustible —clave en la producción de fertilizantes—, la interrupción del transporte también ha frenado en gran medida la exportación de fertilizantes nitrogenados fabricados en el golfo Pérsico, y ha limitado el acceso a ingredientes clave para los fertilizantes.

Aproximadamente el 15% de las importaciones de fertilizante a Estados Unidos provienen de Oriente Medio, y cerca de la mitad del suministro mundial de urea —un ingrediente clave— procede de la región, junto con el 30% del amoníaco, según la American Farm Bureau Federation, un organismo independiente formado por familias propietarias de granjas y ranchos.

“Cuando los puertos empezaron a subir sus precios del nitrógeno debido al conflicto, por las preocupaciones sobre el transporte marítimo, eso me afecta directamente aquí en la granja”, comentó Littleton.

Pero podría ser peor, ya que algunos agricultores quizá no puedan conseguir fertilizante a ningún precio, advirtió Zippy Duvall, presidente de la American Farm Bureau Federation.

“Nos están diciendo que muchos de nuestros agricultores que no preordenaron su fertilizante y no lo pagaron por adelantado quizá ni siquiera consigan el fertilizante que van a necesitar durante la temporada o para la siembra de primavera", señaló Duvall. "Por eso esta situación es tan grave”.

Harry Ott, agricultor de algodón, maíz y maní, que además dirige la Farm Bureau de Carolina del Sur, indicó que no hay suficiente fertilizante acumulado en los almacenes para cubrir la demanda en los próximos meses.

“Es una situación realmente desesperada la que enfrentan nuestros agricultores”, sostuvo Ott.

Incluso antes del actual incremento en los precios, otros factores en años recientes ya habían generado costos elevados en los fertilizantes, empezando por la guerra entre Ucrania y Rusia, que interrumpió el acceso a materias primas y provocó un incremento en los precios del gas natural. China también recortó las exportaciones de fosfatos al concentrarse más en sus necesidades internas.

Los factores más recientes agravaron esos problemas de suministro ya existentes, lo que significa que, incluso si la guerra en Irán llegara a su fin, es probable que los precios del fertilizante no bajen rápidamente, apuntó Jacqui Fatka, economista de suministros agrícolas del acreedor CoBank.

“Esto va a tener consecuencias, y va a llevar tiempo que todo vuelva a funcionar, que se reactiven los envíos”, explicó Fatka.

Y luego está el tiempo que tardan éstos en llegar a Estados Unidos desde Oriente Medio: por lo general entre 30 y 45 días para arribar al puerto de Nueva Orleans.

Algo del fertilizante ya está almacenado en territorio estadounidense y puede cubrir la demanda en medio de la escasez de importaciones desde Oriente Medio, pero en algún momento esas existencias se agotarán.

“No sabemos del todo cómo va a terminar esto”, expresó Nancy Martinez, directora de políticas públicas, comercio y biotecnología de la National Corn Growers Association, un organismo que agrupa a agricultores estadounidenses de maíz.

Los fertilizantes a base de nitrógeno y fosfato se producen en gran medida en el país, lo que ayuda un poco, señaló Anne Villamil, profesora de economía en la Universidad de Iowa.

“Pero, de nuevo, los precios de la energía son un insumo, y así que, incluso si lo produces en Estados Unidos, si el costo de tus insumos sube, entonces va a haber un aumento de precio para los agricultores que quieran comprarlo”, explicó Villamil.

El alza del precio del crudo podría traducirse en precios más altos de los alimentos, dado el mayor costo del diésel necesario para transportar productos a las tiendas de comestibles y de los derivados del petróleo usados en los envases plásticos, señaló Chad Hart, profesor de economía en la Universidad Estatal de Iowa.

Sin embargo, el aumento del precio del fertilizante no debería derivar de manera significativa en alzas en las tiendas de comestibles, aunque sí afecte las ganancias de los agricultores. Esto se debe a que los costos agrícolas representan sólo una pequeña parte de lo que los consumidores pagan en el supermercado.

El gobierno del presidente Donald Trump indicó que ha tomado medidas para aliviar el costo del fertilizante, entre ellas impulsar el aumento de importaciones de éste desde Venezuela, lo que la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, considera es “un enorme paso que pone la seguridad agrícola y a los agricultores en primer lugar”.

El Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) también hace notar que previamente anunció 12.000 millones de dólares en pagos únicos, con el fin de ayudar a los agricultores a compensar pérdidas debidas principalmente a los aranceles impuestos por el gobierno de Trump. En un comunicado, el USDA también indicó que ha proporcionado más de 30.000 millones de dólares en ayuda adicional a los agricultores desde enero de 2025, y el organismo destacó su apoyo a un mercado de fertilizantes más competitivo, algo que, en última instancia, reduciría los precios.

Fatka, de CoBank, dijo que esos 12.000 millones no les rinden mucho a los agricultores, con un pago de 44 dólares por acre de maíz, cuando el USDA calcula que el costo de producción para el agricultor promedio de Estados Unidos es de aproximadamente 900 dólares por acre.

Aun así, las quiebras agrícolas siguen siendo poco frecuentes, con sólo 315 el año pasado, un porcentaje diminuto de las casi 1,9 millones de granjas a nivel nacional. Y los precios de los dos mayores cultivos del país —maíz y soya— han estado subiendo recientemente.

Tom Waters, que cultiva unas 2.023 hectáreas (5.000 acres) de maíz, soya y trigo al este de Kansas City, dijo que el aumento del precio del fertilizante, junto con otros costos, dificulta obtener ganancias cuando los precios de los cultivos son tan bajos.

“Los márgenes (de ganancia) se hacen cada vez más pequeños, así que tenemos que trabajar muy duro para recortar nuestros costos y ser tan austeros como podamos, pero aun así darle al suelo y al cultivo lo que necesita para crecer y producir”, manifestó Waters.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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