El pontífice dijo: "¡Cómo nos gusta estar rodeados de fuegos artificiales!, en apariencia tan hermosos, pero que en realidad duran apenas unos minutos".
Como humanos, dijo, hay "un tiempo para nacer y un tiempo para morir" y el Año Nuevo es también tiempo para reflexionar sobre nuestra mortalidad, "el final del sendero de la vida".
Más adelante, el papa de 78 años desafió el frío de la noche para admirar la escena del Nacimiento en la Plaza de San Pedro. Durante 20 minutos, Francisco caminó por la plaza estrechando manos de feligreses.