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Mamdani quiere actuar contra los “malos caseros” en NY, pero primero tiene que encontrarlos

NUEVA YORK (AP) — En una noche reciente, tres inquilinos de un deteriorado edificio del distrito del Bronx compartieron historias de horror sobre sus viviendas en un salón de actos abarrotado y repleto de funcionarios municipales.

La ocasión era la tercera de una serie de “audiencias sobre abusos en el alquiler”, un nuevo foro lanzado por Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, para que los inquilinos descontentos expresen sus quejas directamente a los funcionarios de vivienda y, en algunos casos, al alcalde mismo.

Mientras esperaba en la fila, Gulhayo Yuldosheva dijo que le preocupaba que el moho tóxico en su apartamento hubiera agravado el asma de su hijo. Cerca de ella, su vecina de abajo, Marina Quiroz, le mostró un video de ratas que correteaban por su cocina a un representante de la oficina municipal para la protección de inquilinos.

Ann Maitin, quien reside en el mismo edificio desde hace mucho tiempo, acababa de reunirse con el alcalde.

“Me dejó pasarme de mis tres minutos”, refirió mientras mostraba una lista de quejas tan larga como para llenar una libreta.

El demócrata Mamdani, un socialista que llegó al poder con la promesa de defender con vehemencia a los inquilinos, enmarcó el evento como una sesión de lucha para los arrendatarios, y aseguró a la multitud que llenaba el lugar que sus historias guiarían los empeños de la ciudad “para realmente hacer que los arrendadores rindan cuentas cuando incumplan la ley”.

Eso planteaba un problema práctico para los residentes del número 705 de Gerard Avenue: nadie parecía saber quién era, de hecho, el dueño de su edificio.

“Parece una pregunta muy básica”, dijo Maitin, técnica jubilada de Verizon, quien recientemente organizó la asociación de inquilinos del edificio. “Uno pensaría que tendríamos derecho a esa información”.

Su situación no es única. A medida que los propietarios corporativos y los grupos de inversores han incrementado su participación en el mercado de arrendamiento en la ciudad de Nueva York, ocultan cada vez más su identidad tras compañías o sociedades de responsabilidad limitada (LLC, por sus siglas en inglés).

La práctica —que se ha extendido a nivel nacional— es legal. No obstante, los expertos advierten que eso podría complicar la mano enérgica que Mamdani prometió aplicar, ya que dificulta que la ciudad y los inquilinos localicen a los propietarios negligentes crónicos cuyos edificios el alcalde se ha comprometido a investigar e incluso incautar.

“Existen estos grandes ‘propietarios de barriadas’ que, como todo el mundo sabe, realizan inversiones depredadoras. Pero va a ser difícil identificarlos por la cuestión de las sociedades de responsabilidad limitada”, dijo Oksana Mironova, analista de políticas de vivienda en la Community Service Society, un grupo sin fines de lucro enfocado en apoyar a las personas pobres. “Ese es un problema para el gobierno, y es aún peor para los inquilinos”.

Para Yuldosheva y sus vecinos, encontrar al propietario es uno de los muchos problemas que afectan a su edificio de seis pisos cercano al estadio de los Yanquis.

Los cortes a la calefacción y el agua caliente son tan frecuentes que algunos inquilinos mantienen un termómetro en el refrigerador y la línea directa de quejas de la ciudad en marcación rápida en su teléfono. Las áreas comunes suelen estar muy sucias, y cada vez más las frecuentan drogadictos. Conseguir ayuda con un problema urgente de mantenimiento “es como esperar la Navidad en julio”, se quejó Maitin.

Durante una interrupción del servicio de ascensores que duró varios meses, Tommy Rodriguez, un inquilino que usa silla de ruedas, dijo que se vio obligado a “deslizarse por las escaleras como niño”. Las llamadas a la administración del edificio para preguntar sobre el plazo de reparación quedaron sin respuesta, reportó.

Rodriguez, quien creció en el edificio en la década de 1980, recordó que el propietario anterior era una figura vecinal amable y que respondía a los planteamientos de los residentes.

“Antes esto se sentía como un hogar”, expresó Rodriguez. “Ahora nos tratan como si fuéramos ratas”.

Un roedor grande había roído recientemente un agujero en un cojín de su sofá. Él mismo se encargó de exterminarlo con un tablón de madera.

Recientemente, los inquilinos recibieron una pista sobre quién es el propietario del inmueble tras el derrumbe parcial de otro edificio en el Bronx. David Kleiner, el hombre identificado en las noticias como el dueño de ese edificio, compartía una oficina en el distrito de Brooklyn con Binyomin Herzl, el administrador del edificio de los inquilinos.

Algunos de ellos visitaron cada uno de los 72 apartamentos del edificio y documentaron una serie de condiciones ruinosas y alteraciones inusuales.

“No queríamos convertirnos en la próxima noticia”, manifestó Yuldosheva mientras señalaba una grieta en la pared de la habitación que comparten sus tres hijos, resultado, teme ella, del paso del metro que retumba justo debajo de sus ventanas.

Las demandas revelan que Herzl ha sido condenado a pagar más de 100.000 dólares por infracciones en al menos seis edificios del Bronx. Un juez determinó que varios de ellos representan un peligro inminente.

Contactado por teléfono, Herzl dijo no ser el dueño de ninguna de esas propiedades, sino que simplemente actuaba como intermediario entre los inquilinos y los verdaderos dueños, a quienes declinó nombrar. “No hay un único casero”, informó. “Es un grupo de inversores”.

Kleiner, quien ya había figurado en la lista de los “peores arrendadores” de la ciudad, confirmó que es copropietario del edificio en el número 705 de la avenida Gerard en una breve llamada telefónica, pero declinó hacer más comentarios.

Por su parte, Herzl atribuyó las quejas de los inquilinos al “desgaste normal” de un edificio de casi un siglo de antigüedad. Dijo que Mamdani debería centrarse en mejorar la vivienda pública de la ciudad, en lugar de perseguir a los propietarios privados.

“Nuestros edificios parecen hoteles de cinco estrellas comparados con los suyos”, agregó.

Cuando los propietarios se niegan a solucionar una infracción grave —como cortes a la calefacción o el agua caliente—, la ciudad puede intervenir, ordenar reparaciones y luego facturar al dueño directamente.

En los últimos tres años, los inspectores han ordenado reparaciones de emergencia en 38 edificios de los que Herzl o Kleiner aparecen como uno de los propietarios, según los registros proporcionados por el departamento de vivienda de la ciudad. A los dos hombres se les han facturado 446.521 dólares por dichas reparaciones.

Mamdani ha propuesto utilizar esas multas como medio para que los inmuebles de alquiler deteriorados pasen a estar bajo administración de la ciudad, al ejecutar enérgicamente los embargos preventivos sobre los arrendadores deudores y adquirir sus propiedades en subastas judiciales.

De la misma forma en que la ciudad puede clausurar restaurantes insalubres, Mamdani ha declarado que los propietarios que “pongan repetidamente en riesgo a los neoyorquinos no podrán operar en la ciudad de Nueva York, sin excepción”.

En realidad, el proceso requiere muchos recursos y está lleno de problemas legales. Se complica aún más por la compleja red de sociedades de responsabilidad limitada que suelen utilizar los propietarios para ocultar el alcance total de sus carteras, según Cea Weaver, directora de la Oficina del Alcalde para Proteger a los Inquilinos.

“Sería genial tener una idea más clara de quiénes son los propietarios de los edificios que regulamos y supervisamos”, agregó.

Un proyecto de ley estatal que habría facilitado la identificación de los propietarios de una sociedad de responsabilidad limitada fue vetado recientemente por Kathy Hochul, gobernadora de Nueva York, ante la presión de los propietarios.

Kenny Burgos, director general de la Asociación de Apartamentos de Nueva York, un grupo de cabildeo de propietarios, dijo que las propuestas de Mamdani para los arrendatarios —incluida la congelación del alquiler para los inquilinos con contratos regulados— obligarían a los dueños a recortar el mantenimiento y los servicios.

“Eso afectará el presupuesto para el ascensor, el presupuesto para el calentador, el presupuesto para la calefacción”, añadió. “Es una cuestión de números: estos edificios están dilapidados por culpa de las políticas, no por culpa de malos propietarios”.

Calificó las audiencias sobre los abusos en el alquiler como “juicios de espectáculo” que adoptan un “enfoque tribal” ante la crisis de vivienda a precios razonables en la ciudad.

A pesar del nombre agresivo —“Neoyorquinos contra propietarios negligentes”, según proclama un anuncio—, el evento en el Bronx se asemejó en gran medida a una jornada de atención ciudadana habitual: funcionarios municipales respondieron preguntas sobre leyes locales, ayudaron a los residentes con el papeleo y los pusieron en contacto con proveedores de servicios.

Maitin se fue “contenta porque la escuchó alguien que sí puede hacer algo respecto al problema”, pero consideró que es demasiado pronto para saber “si todo es sólo palabrería”.

A la mañana siguiente le sorprendió encontrar al conserje del edificio pintando una escalera. Afuera, obreros retiraban los andamios que llevaban años frente al edificio.

“Creo que (los dueños) se enteraron sobre los abusos en el arrendamiento”, dijo Maitin. “Están asustados”.

FUENTE: AP

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