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Las pausas de hidratación de la FIFA generan críticas. Pero ¿qué hacen realmente?

LOS ÁNGELES (AP) — Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, la FIFA ha ordenado que todos los futbolistas tomen una pausa de hidratación para protegerlos de las amenazas del calor extremo. La nueva norma, sin embargo, ha suscitado críticas de distintos grupos.

Algunos expertos han advertido que el Mundial organizado por Estados Unidos, México y Canadá podría ser el más caluroso de la historia. En respuesta a las preocupaciones por el calor extremo, la FIFA implementó pausas de hidratación de tres minutos a mitad de cada tiempo, independientemente de las temperaturas o de si los estadios están techados o tienen aire acondicionado.

Pero algunos críticos sostienen que la medida interrumpe el ritmo de juego y le brinda a los entrenadores la oportunidad de cambiar la inercia a favor de su equipo. Algunos científicos, en tanto, han señalado que las pausas son demasiado cortas como para tener un impacto significativo en el enfriamiento y la rehidratación cuando las condiciones son sofocantes.

“Cuando analizamos las pausas de hidratación de tres minutos, en realidad las vemos como una forma de mitigar cualquier cosa que pueda derivar en un incidente o una emergencia”, subrayó Joshua L. DeVincenzo, del Centro Nacional para la Preparación ante Desastres de la Universidad de Columbia.

La FIFA indicó que las pausas buscan “garantizar condiciones iguales para todos los equipos, en todos los partidos”, y que las reglas se basan en la experiencia de torneos anteriores, como la Copa Mundial de Clubes que se realizó en Estados Unidos el verano pasado, cuando las temperaturas se dispararon.

Algunos entrenadores señalaron que las pausas tienen sentido cuando las temperaturas son extremas, pero cuestionaron si eran necesarias en todos los partidos. Las interrupciones también han recibido críticas por cortar el espectáculo para los aficionados, debido a que las transmisiones van a comerciales.

El entrenador de México, Javier Aguirre, señaló que están aprovechando al máximo las pausas de hidratación.

“Realmente, creo que aprovechamos el reglamento, No te dejan entrar al campo, pero si te dejan que cuando los jugadores tomen agua, reciban algunas indicaciones", señaló Aguirre. "Aprovechas, ves algo para corregirlo. No creo que nos venga mal a los entrenadores".

Los deportistas que se exigen al máximo en condiciones de calor y humedad corren el riesgo de padecer lo que se conoce como enfermedad por calor inducida por el esfuerzo. Ocurre cuando el cuerpo se calienta demasiado y va acompañada de una tensión significativa sobre el corazón, los nervios, los músculos y el sistema nervioso central.

Los síntomas incluyen calambres musculares, fatiga extrema, disminución del rendimiento, dolor de cabeza, irritabilidad, náuseas, mareos y deshidratación.

Cuando la temperatura interna del cuerpo supera los 40,5 Celsius (105 grados Fahrenheit), los deportistas pueden llegar a sentirse confundidos, agresivos o perder el conocimiento, indicó Yuri Hosokawa, de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Waseda, en Japón, “todos los cuales son signos característicos de un golpe de calor que requiere de atención médica inmediata”. Hosokawa fue una de las especialistas que firmó una carta dirigida a la FIFA el mes pasado en la que se solicitaban lineamientos más estrictos para combatir el calor y resguardar la seguridad de los jugadores, incluida una recomendación de que las pausas de hidratación fueran de al menos seis minutos.

El golpe de calor es una de las principales causas de muerte entre deportistas.

La deshidratación también agrava los riesgos. Los deportistas expuestos a las altas temperaturas pueden transpirar de 1 a 2 litros (50 a 67 onzas) por hora, y la mayoría beben menos líquidos de los que expulsa. Perder apenas el 2% del peso corporal por deshidratación puede perjudicar el rendimiento físico.

Ryan Calsbeek, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Dartmouth, explicó que el cuerpo humano tiene un mejor rendimiento cuando está más caliente, pero existe un umbral crítico por encima del cual esa mejora del rendimiento no sólo se detiene, sino que se desploma de forma abrupta.

“Tu cuerpo empieza a desmoronarse; pierdes la capacidad de enfriarte lo suficientemente rápido”, explicó. “Y los mecanismos fisiológicos simplemente colapsan”. Eso sucede cuando la temperatura de globo y bulbo húmedo —que incluye temperatura, humedad, nubosidad y viento— se ubica por encima de los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit), aunque algunas personas tienen una mayor tolerancia al calor.

La mayor confusión provocada por el calor extremo podría afectar la capacidad de un deportista para tomar decisiones estratégicas, añadió Calsbeek.

“Son esas diferencias marginales en el rendimiento las que creo que pueden determinar el resultado de un partido”, sostuvo. “Si tienes individuos que se desempeñan mejor en condiciones extremas, ya sea calor extremo o gran altitud o lo que sea, esas pequeñas diferencias podrían desempeñar un papel crítico y decisivo para determinar el resultado”.

Las pausas de hidratación de tres minutos tienen como objetivo proteger a los jugadores —y a los árbitros— de padecimientos por calor extremo y ayudarlos a mantener su rendimiento óptimo.

Los jugadores pueden refrescarse y reponer el agua y la sal que perdieron en la transpiración.

Eso podría incluir el colocar toallas mojadas en algunas partes del cuerpo. Cuando se hace correctamente, esta práctica podría reducir la temperatura corporal en aproximadamente 0,12 grados Celsius (0,22 Fahrenheit) por minuto, indicó Douglas Casa, director ejecutivo del Instituto Korey Stringer de la Universidad de Connecticut, quien también firmó la misiva a la FIFA.

“Algunas personas pueden tolerar un poco más de líquido y luego hacer ejercicio intenso. Otras no pueden porque les chapotea en el estómago y no se sienten muy cómodas, así que quizá no beban tanto en un periodo tan corto”, agregó.

En un estudio realizado el año pasado, un grupo de investigadores descubrió que una pausa de tres minutos redujo la temperatura central de los deportistas en aproximadamente 0,4 Celsius (72 grados Fahrenheit) durante una simulación en una cámara de calor. Pero el resultado se produjo bajo condiciones ideales, en las que los deportistas bebieron entre 350 y 400 mililitros de agua fría y se colocaron una toalla fría sobre los hombros.

Colocar toallas con hielo sobre los hombros de un jugador puede ser útil, pero sólo si también se rehidrata, señaló Julien Périard, coautor del estudio y director del Instituto de Investigación para el Deporte y el Ejercicio de la Universidad de Canberra, quien también firmó la carta.

Por eso es importante que esos tres minutos sean bien planeados pero “incluso en entornos ideales, las pausas pueden ayudar ligeramente, pero no eliminarán el riesgo del calor como respuesta a un aumento de la temperatura central”, advirtió.

Casa indicó que el tiempo determina el volumen del impacto, ya sea por líquidos o por enfriamiento.

La cantidad de tiempo que un jugador necesita para recuperarse también varía. Bharat Venkat, director del Heat Lab de la Universidad de California en Los Ángeles, explicó: “Dependiendo de cada cuerpo, se puede necesitar más o menos tiempo. Pero ese tipo de pausas son cruciales para que el cuerpo no se vea obligado a seguir intentando enfriarse sin ningún tipo de descanso o pausa”.

A medida que el planeta se calienta, será necesario imponer pausas de hidratación y cambiar dónde, cuándo y cómo se practican los deportes.

“Sin importar qué deporte practiques, se tendrán que hacer ajustes al cambio climático”, afirmó.

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Tales Azzoni contribuyó desde Guadalajara, México.

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The Associated Press recibe apoyo de la Walton Family Foundation para la cobertura de políticas de agua y medio ambiente. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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El Mundial en AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa

FUENTE: AP

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