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La historia se repite en Maine: agentes del ICE matan a tiros al conductor de un vehículo en marcha

BIDDEFORD, Maine, EE.UU. (AP) — Minutos después de que un agente de inmigración abriera fuego en una pequeña ciudad costera del sur de Maine, comenzó a desarrollarse una historia que ya es familiar: otra persona había sido baleada y asesinada dentro de un vehículo en movimiento durante una operación de control migratorio.

El Departamento de Seguridad Nacional dijo después que el agente disparó su arma cuando el hombre al que perseguían intentó huir del lugar, poniendo en riesgo la “seguridad pública”.

Es una narrativa que se ha repetido una y otra vez desde que comenzó la ofensiva migratoria del gobierno del presidente Donald Trump: agentes federales que confrontan a conductores y luego afirman que abrieron fuego cuando los vehículos de éstos se convirtieron en un peligro. Eso ocurre pese a décadas de advertencias de expertos en labores policiales de que disparar contra autos en movimiento presenta un peligro por sí mismo y casi siempre debería evitarse.

La Embajada de Colombia identificó al hombre asesinado el lunes en Biddeford, a unos 24 kilómetros (15 millas) al suroeste de Portland, como Johan Sebastián Durán Guerrero, un ciudadano colombiano de 26 años. Algunos amigos, vecinos y un grupo de defensa han escrito su nombre como “Joan”.

Durán Guerrero es la novena persona asesinada en operaciones migratorias desde el inicio de la campaña de deportaciones masivas del gobierno de Trump. Al menos cuatro de esas muertes fueron de personas en vehículos, entre ellas, la ocurrida la semana pasada en Houston; la tendencia es tan preocupante que la senadora Susan Collins dijo que instó el martes al secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, “a cesar todas las detenciones de vehículos que no sean urgentes”.

Una persona familiarizada con el asunto dijo el martes a la AP que funcionarios del gobierno indicaron a los agentes de inmigración que suspendieran la mayoría de las detenciones de vehículos. Algunos expertos en labores policiales sostienen que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) nunca debió realizar paradas de tráfico.

“Dicen que todos estos casos están justificados porque los agentes estaban en peligro”, afirmó John Sandweg, quien, durante el gobierno de Obama, fue director interino del ICE, organismo que forma parte del Departamento de Seguridad Nacional. “Pero entonces, ¿por qué demonios estamos poniendo al agente en peligro al pedirle que ejecute paradas de tráfico?”

Sandweg, quien calcula que ha habido aproximadamente 18 tiroteos durante paradas de tráfico en el marco de la ofensiva migratoria, señaló que hay muchos otros lugares para efectuar arrestos, desde viviendas hasta lugares de trabajo.

“La situación se vuelve mucho más arriesgada y peligrosa una vez que empiezas a perseguir a alguien”, explicó John Gihon, un abogado de inmigración que fue abogado del ICE de 2008 a 2014. “Eso va a escalar.”

Gihon indicó que, durante su etapa en el ICE, capacitaba con regularidad a agentes de deportación sobre las políticas de detención de vehículos. Señaló que se les indicaba a los agentes que tienen discreción para decidir si detienen o no a alguien a quien intentan arrestar. Pero si esa persona se niega a salir del auto y se marcha conduciendo, la orientación es dejarla ir y localizarla otro día.

“Si se niegan, no los vas a sacar del vehículo, no te vas a poner delante de su auto”, indicó. “Esta política es por la seguridad de todos.”

Pero las detenciones de vehículos con desenlaces fatales siguen ocurriendo durante el segundo mandato de Trump.

Estuvo el caso de Ruben Ray Martinez, un ciudadano de Estados Unidos de 23 años, baleado durante una parada de tráfico a altas horas de la noche en el sur de Texas en marzo de 2025, y el de Renee Good, madre de tres hijos, baleada y asesinada en enero mientras conducía por las calles de un vecindario residencial de Minneapolis en medio de crecientes protestas contra la ofensiva migratoria.

La semana pasada fue Lorenzo Salgado Araujo, un constructor mexicano baleado y asesinado mientras llevaba a su cuadrilla a una obra en Houston, donde había vivido y trabajado durante décadas.

En todos los casos, las autoridades insistieron en que los agentes federales dispararon porque temían que ellos o alguien más pudiera morir atropellado por los vehículos.

“Muchos de ustedes han sido informados de que este agente del orden no fue golpeado por un auto, no estaba siendo acosado, y asesinó a una mujer inocente”, escribió el vicepresidente JD Vance en X después de que Good fuera asesinada. “La realidad es que su vida estuvo en peligro y disparó en defensa propia.”

Ese tiroteo quedó registrado en múltiples videos de transeúntes que contradijeron la narrativa del gobierno y provocaron una indignación generalizada y protestas contra el uso de fuerza letal por parte de los agentes.

Aún hay muchas incógnitas en los otros casos.

Los agentes no llevaban cámaras corporales en las muertes de Salgado Araujo ni de Durán Guerrero, pese a que el Departamento de Seguridad Nacional anunció hace meses que dotaría a todos los agentes con esos dispositivos.

Geoffrey P. Alpert, experto en labores policiales de la Universidad de Carolina del Sur, dijo que, sin evidencia en video, los investigadores deben basarse en declaraciones de testigos.

“Sin duda hay un patrón, una práctica, una tendencia que resulta inquietante”, sostuvo, y añadió que hace décadas los departamentos de policía comenzaron a prohibir que los agentes dispararan contra autos en movimiento porque, si el conductor resulta herido o muere, puede perder el control y convertir el vehículo en “un misil sin guía”, amenazando a cualquiera que esté cerca.

“Cada bala debe entenderse: por qué se disparó. Cada vez que un agente aprieta el gatillo, necesitamos saber por qué”, afirmó Alpert. “Hablamos de eso la última vez, y hablaremos de eso la próxima vez.”

Ya circulan dudas sobre la versión oficial que el gobierno dio sobre el tiroteo mortal del mexicano Salgado Araujo, de 52 años, en Houston.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron en un comunicado que el ciudadano mexicano ignoró órdenes e intentaba evadir el arresto, y luego trató de embestir con su auto a un agente, quien abrió fuego en defensa propia.

La representante Sylvia Garcia dijo que visitó la instalación donde están detenidos los hombres que iban en el vehículo con Salgado Araujo y habló con dos de ellos, lo que planteó “muchas preguntas alarmantes” sobre las afirmaciones del gobierno.

“Esto es lo que pasa. Los visité por separado, y sus relatos fueron congruentes y pintan una versión totalmente, totalmente contradictoria de los hechos”, manifestó la representante. Le dijeron que, en ningún momento, alguno de los agentes del ICE estuvo delante del vehículo. En cambio, le contaron que los agentes estaban del lado del pasajero y dispararon contra Salgado Araujo, que conducía, a través de la ventanilla del lado del pasajero. La ventanilla estaba abierta porque el aire acondicionado del vehículo estaba averiado.

Aún no se sabe exactamente qué produjo el tiroteo mortal en Maine. Los agentes estaban en Biddeford vigilando una dirección vinculada a una persona con una orden final de expulsión del país, y luego intentaron detener un vehículo conducido por alguien que salía de esa dirección, según informó el Departamento de Seguridad Nacional.

El senador de Estados Unidos por Maine, Angus King, dijo que Mullin, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, le indicó que el agente abrió fuego después de que el hombre intentara usar su vehículo como arma contra los agentes.

Pero casi 12 horas después de que Durán Guerrero fuera asesinado, esa versión cambió: el Departamento de Seguridad Nacional emitió un comunicado en el que dijo que el “vehículo intentó huir del lugar y, temiendo por la seguridad pública, un agente disparó su arma”.

Consultado sobre las declaraciones contradictorias, King dijo a CNN que una investigación revelaría la verdad.

La fiscalía general del estado anunció que investigaría el tiroteo en coordinación con autoridades federales, prometió transparencia y alentó a los testigos a presentarse.

Cientos de manifestantes se reunieron el martes cerca de una instalación del ICE en Scarborough, Maine. Sostuvieron una gran pancarta que decía “No más asesinatos del ICE” y carteles con mensajes como “Detengan los asesinatos” y “Acaben con este terror”.

“Necesitamos no volver a ver que esto ocurra en las calles de Biddeford, Maine, y en este país”, expresó la senadora estatal demócrata Mattie Daughtry durante la protesta. “Nunca olviden el costo humano de lo que ha ocurrido aquí en Maine, en Minnesota, en Texas.”

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Santana informó desde Washington, D.C., Sullivan desde Minneapolis, y Galofaro desde Louisville, Kentucky. Los periodistas de The Associated Press Valerie Gonzalez en McAllen, Texas, y Jack Brook en Nueva Orleans contribuyeron a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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