Narges Mohammadi, de 54 años, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2023, fue liberada temporalmente de prisión por razones médicas a principios de este año tras desmayarse y ser trasladada a un hospital.
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La gente es la que paga el precio de la guerra, dice a la AP la activista más destacada de Irán
Los iraníes sufren debido a que la miseria económica y la represión interna no dejan “espacio para que la gente respire” tras un año y medio de guerras y las actuales sanciones de Estados Unidos, declaró a The Associated Press la activista de derechos humanos más destacada del país.
Sus memorias, tituladas “A Woman Never Stops Fighting” (“Una mujer nunca deja de luchar”), fueron escritas tras las rejas, y varias partes de ellas se sacaron clandestinamente con ayuda de otras reclusas. Este mes se publican ediciones en francés, alemán y otros nueve idiomas. Las ediciones en inglés y farsi se publicarán el próximo año.
En una entrevista realizada por The Associated Press el viernes desde fuera de Irán, Mohammadi afirmó que los iraníes lidian con múltiples crisis derivadas de la guerra actual y del creciente peso de la presión económica.
“Es la gente la que está pagando un precio extremadamente alto”, afirmó la activista.
Pero señaló que muchos iraníes siguen desafiando en silencio a sus dirigentes, un cambio que, según ella, se remonta a las protestas realizadas en 2022 por la muerte de Mahsa Amini, una mujer de 22 años que falleció en un hospital tras ser detenida por violar el estricto código islámico de vestimenta impuesto por las autoridades.
La publicación de su libro este mes coincide con el aniversario de la muerte de Amini para honrar su memoria, indicaron los representantes de Mohammadi. Las ediciones en inglés y farsi se publicarán en septiembre de 2027 por el mismo motivo.
“Si sales a las calles, ves una ola de resistencia entre la gente, una ola de conciencia y su determinación de defender sus derechos”, afirmó Mohammadi, y añadió que la represión gubernamental se ha intensificado, pero que muchos miembros de una nueva generación más joven “conocen sus derechos” y se mantienen firmes. “Y eso nos da motivos para la esperanza”, concluyó.
La AP acordó no hacerle a Mohammadi preguntas específicas sobre la situación política y los líderes de Irán, por preocupaciones sobre su seguridad, aunque ella habló en términos generales sobre el costo de la guerra.
En su entrevista con la AP, Mohammadi —quien ha sido encarcelada repetidamente durante décadas por defender los derechos humanos y estaba tras las rejas cuando recibió el Nobel— describió su arresto más reciente, su detención y su estado de salud.
Contó que fue golpeada brutalmente por las fuerzas de seguridad cuando la detuvieron en diciembre en la ciudad nororiental de Mashhad. Ella y un grupo de activistas asistían a una ceremonia en honor del abogado de derechos humanos Khosrow Alikordi, quien fue hallado muerto en su oficina. Fue arrestada mientras pronunciaba un discurso público y condenada a 16 años y a más de 100 latigazos por asistir a esa concentración. No ha sido azotada, pero pasó largos periodos en régimen de aislamiento.
“Mi detención realmente fue una amenaza para mi vida”, afirmó. “Me lastimaron gravemente la cabeza porque la mayoría de los golpes fueron en la cabeza y, pese a estar en esas condiciones, me mantuvieron dos meses en aislamiento, durante los cuales mi estado fue realmente preocupante”.
Perdió el conocimiento el 1 de mayo y fue trasladada a un hospital. Casi 10 días después fue liberada bajo fianza y trasladada a un hospital en Teherán, donde permaneció otras dos semanas.
Sacó clandestinamente fragmentos de sus memorias, que había empezado a escribir en 2019 durante una estancia anterior en la tristemente célebre prisión de Evin, en Teherán, donde se mantiene a muchos presos políticos. Ese año había perdido sus notas manuscritas cuando la trasladaron a otro lugar.
Esta vez, dijo, “con la ayuda de otras reclusas, logramos sacar unas cuantas páginas, unas pocas páginas cada vez. Si no fuera por ellas, no habría podido hacerlo”.
Sobre su salud, afirmó: “Me estoy recuperando”.
La activista contó que, al crecer, se inspiró en historias de otras mujeres, empezando por la de su propia madre.
“Intenté ponerle una imagen a cada una de ellas: cómo estas mujeres realmente lograron cambiar su mundo, su sociedad, a ellas mismas, a la siguiente generación; hacerlas conscientes, hacerlas resistir”.
También recordó “memorias aterradoras” de su infancia durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y cómo desarrolló “un odio hacia la guerra”.
“No era más que una niña cuando ocurrió la guerra entre Irán e Irak, pero recuerdo mucha represión, la represión de muchas corrientes y fuerzas políticas, muchas ejecuciones que ocurrieron en el silencio y la oscuridad de Evin y de prisiones en todo el país”, señaló.
Recordó su preocupación cuando se enteró de que la prisión de Evin había sido bombardeada durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en 2025, un periodo en el que ella estaba fuera del recinto penitenciario.
“En ese momento, sentí que, en este país, estamos en la intersección de la injusticia, la discriminación, la guerra, el autoritarismo”, afirmó. “Todo eso pisotea los derechos humanos de nuestro pueblo”.
A Mohammadi le han impuesto condenas que suman 44 años. Ya ha pasado 10 años en prisión, incluidos 161 días en aislamiento. Tiene prohibido viajar al extranjero desde 2009 y no puede reunirse con su esposo y sus dos hijos, que viven exiliados en Francia.
“Mi condena está actualmente suspendida y debo regresar cuando el poder judicial emita la orden”, añadió más tarde en un mensaje de texto compartido por su equipo.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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