La demócrata Gina Hinojosa es elegida como gobernadora de Texas, derrota a Greg Abbott

AUSTIN, Texas, EE.UU. (AP) — Gina Hinojosa fue elegida el martes como la primera gobernadora demócrata de Texas en más de 30 años, con lo que desbancó a Greg Abbott, en una victoria inesperada que catapulta a una candidata —quien inició con pocas probabilidades— al frente del estado republicano más poblado de Estados Unidos.

Se convertirá en la primera gobernadora latina de Texas y en la primera demócrata en ocupar el cargo desde Ann Richards, en la década de 1990, tras una victoria histórica que derroca a uno de los gobernadores republicanos más prominentes del país y quizá acelera la transformación de este estado en uno electoralmente reñido.

El triunfo también convierte a Hinojosa, una legisladora estatal de 52 años que representa a un distrito liberal de Austin desde 2017, en una estrella demócrata emergente, aun cuando no tuvo el apoyo de su partido nacional para su campaña.

Tras entrar en la contienda con escasos recursos financieros y sin ser muy conocida, Hinojosa orquestó un desafío populista y audaz, y arremetió contra los centros de datos de inteligencia artificial y la corrupción para derrotar a un tremendo aliado del presidente Donald Trump. Además, demostró que el dinero en la política tiene límites claros. El multimillonario Elon Must había gastado decenas de millones de dólares para apoyar a los republicanos, y la campaña de Abbott había gastado 180 millones de dólares desde el año pasado en lo que se consideraba un camino seguro hacia un cuarto mandato.

No obstante, Hinojosa demostró gran resiliencia y al mismo tiempo se benefició del impulso generado por la intensa campaña del demócrata James Talarico —quien compitió por un escaño en el Senado de Estados Unidos contra el republicano Ken Paxton—, en la que fue una de las contiendas más destacadas de las elecciones intermedias a nivel nacional.

Apenas dos años después de que Trump ganara el estado por un margen de dos dígitos, este resultado inesperado refleja cómo el desánimo generalizado en el país perjudicó a los republicanos, incluso en un bastión donde los demócratas no habían logrado una victoria en décadas.

A escala nacional, la derrota encenderá las alarmas entre los miembros del Partido Republicano, ya que dependen de ganar en Texas durante los años de elecciones presidenciales para mantener sus aspiraciones de llegar a la Casa Blanca.

La forma en que Hinojosa gobierne probablemente marcará un cambio político y cultural significativo en el Capitolio de Texas, que, en la última década, ha aprobado una de las leyes sobre el aborto más estrictas del país, y ha implementado medidas migratorias cada vez más severas. Su victoria otorga a los demócratas una poderosa capacidad de veto, aunque el alcance real de su poder será puesto a prueba en una legislatura estatal donde los republicanos aún conservan la mayoría.

Abbott, quien asumió el cargo en 2015, ganó sus contiendas anteriores por márgenes de dos dígitos.

Pero entonces apareció Hinojosa, quien lanzó su campaña el año pasado en un momento en que otros demócratas de mayor renombre se mostraron reacios a participar en la contienda.

Desde el principio, acusó a Abbott de priorizar a los más ricos frente a la gente común y de no lograr reducir el costo de la vida. Por su parte, Abbott dijo que Hinojosa quería aumentar los impuestos, y la describió como una radical y una amenaza para el estilo de vida de los texanos.

Una de las primeras promesas de campaña de Hinojosa fue la de entregar un pago único de 1.500 dólares a cada uno de los casi 32 millones de residentes del estado, algo que llamó una “devolución del impuesto de la corrupción”. Agregó que los fondos provendrían de la cuantiosa reserva de emergencia de Texas.

Hinojosa también aprovechó el creciente rechazo a nivel nacional hacia los centros de datos, y acusó a Abbott de permitir que estos almacenes de servidores —que consumen enormes cantidades de energía— se multipliquen en el estado. Abbott respondió al descontento público con una moratoria temporal a la aprobación de nuevos centros de datos.

Hinojosa fue orgullosa vicepresidenta del Texas Legislative Progressive Caucus (Caucus Legislativo Progresista de Texas) y defensora de los derechos de las personas transgénero, lo cual se convirtió en un foco de los ataques de Abbott.

Intentó sacudirse la etiqueta de progresista a lo largo de la campaña y evitó entrar en los debates de la guerra cultural, y en cambio se presentó como una figura populista. Su campaña incluyó anuncios en los que aparecían votantes republicanos que manifestaban que la apoyarían.

“Quieren basar una campaña entera en decir que soy demasiado ‘woke’”, decía Hinojosa en uno de los anuncios. “Woke” es un término despectivo usado por los conservadores para referirse a personas de ideología progresista. “Yo planeo dedicar una campaña entera centrada en el hecho de que los trabajadores están en la quiebra”.

FUENTE: AP

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