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Human Rights Watch insta a Myanmar a liberar a presas políticas tras denuncias de tortura y abusos

YANGÓN, Myanmar (AP) — Las presas políticas en Myanmar han enfrentado tortura, violencia sexual, condiciones insalubres y falta de atención médica, denunció Human Rights Watch el miércoles, al pedir su liberación inmediata.

Myanmar sufre una guerra civil que afecta a la mayor parte del país, tras el derrocamiento de Aung San Suu Kyi en febrero de 2021 por parte de los militares.

El grupo de derechos con sede en Nueva York entrevistó a 17 ex presas políticas —entre ellas activistas, periodistas, trabajadoras de la salud y trabajadoras humanitarias que estuvieron recluidas en 11 centros de interrogatorio y prisiones—, así como a tres familiares y a cuatro abogados y defensores en 2025 y 2026.

Según el informe, las mujeres describieron golpizas con palos, cadenas, tubos metálicos y tirachinas, y señalaron que fueron sometidas a descargas eléctricas, violencia sexual, quemaduras de cigarrillo, posturas de estrés prolongadas y semanas o meses de aislamiento.

HRW también citó a la Assistance Association for Political Prisoners —un grupo que mantiene registros detallados de arrestos y víctimas causadas por las autoridades— y señaló que casi 6.600 mujeres y 640 niños han sido detenidos por motivos políticos desde el golpe.

El grupo de derechos también indicó que 43 presas políticas y sus hijos estuvieron entre los 290 presos políticos que murieron entre 2021 y 2026, según Myanmar Prison Witness, un grupo de vigilancia.

“Las mujeres que han sido detenidas como presas políticas en Myanmar pintan un panorama profundamente perturbador de un sistema penitenciario en el que el sufrimiento y el abandono son deliberados y rutinarios”, afirmó Bryony Lau, subdirectora para Asia de HRW, en el informe. “Las mujeres enfrentan capas de injusticia, desde el arresto arbitrario hasta la tortura y los malos tratos en detención, y un miedo y trauma implacables tras su liberación”.

El informe indicó que una mujer que fue arrestada en 2021 cuando tenía tres meses de embarazo fue golpeada y sometida a descargas eléctricas durante el interrogatorio, pese a que las autoridades sabían que estaba embarazada, lo que le dejó dolor crónico. Fue retenida en un cuarto de almacenamiento con otras nueve mujeres embarazadas, donde dormían en un piso de concreto entre mascarillas y batas médicas usadas, señaló el informe.

“Como no había ecografía, no había manera de estimar la fecha de parto”, contó a Human Rights Watch. “Se me rompió la fuente a medianoche, pero la carta de derivación (al hospital) recién llegó a las 10 de la mañana. Me volvieron a poner cadenas en los pies justo después del parto”.

El grupo señaló que unas 125 presas políticas fueron detenidas estando embarazadas o junto con sus hijos, citando a la Women’s Organization of Political Prisoners.

El informe indicó que las mujeres presas habían enfrentado humillación o agresión sexual, incluidas requisas corporales invasivas realizadas de una forma y con una frecuencia que indicaban la intención de humillar, más que servir a algún propósito legítimo de seguridad.

Según el informe, una ex presa recluida en la prisión de Insein, en la parte norte de Yangón —la ciudad más grande del país—, y en la prisión de Daik-U, en la región de Bago, en la zona centro-sur, dijo a HRW que los guardias coaccionaban a algunas mujeres para que realizaran actos sexuales a cambio de medicamentos u otras necesidades.

En el informe del miércoles, Human Rights Watch instó a las autoridades militares de Myanmar a liberar a todas las presas políticas, incluida Suu Kyi, y a sus hijos, y a poner fin a la tortura y otros malos tratos en detención.

Las denuncias no pudieron verificarse de manera independiente. Un portavoz del gobierno respaldado por los militares no estuvo disponible para comentar el informe.

Los grupos de derechos han documentado denuncias de tortura y violencia sexual en centros de detención de Myanmar desde la toma del poder por parte de los militares.

Un investigador respaldado por la ONU afirmó en agosto del año pasado que su equipo había encontrado pruebas significativas de “tortura sistemática” en los centros de detención de Myanmar, incluidas descargas eléctricas, estrangulamientos, violaciones en grupo y quemaduras en partes sexuales del cuerpo durante un periodo de un año entre 2024 y 2025.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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