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Fiebre por estampas del Mundial: se agotan sobres Panini y aficionados buscan llenar álbumes

KANSAS CITY, Missouri, EE.UU. (AP) — Adam Martin recuerda haber llevado cajas de cromos Panini y sus correspondientes álbumes del Mundial a una carrera de Fórmula Uno en mayo, poco después de que su tienda de coleccionables recibió un envío y mucho antes de que comenzara el torneo.

La idea era regalárselos a amigos con hijos. Pero lo que ocurrió después lo sorprendió.

“Cuando entré con esta caja de tarjetas, cientos de personas de todas las creencias y culturas dijeron algo: ‘¿De dónde sacaste eso? ¿Cómo puedo conseguir algunas?’. Esas estampas Panini son ese coleccionable icónico que va más allá de los coleccionistas deportivos”.

Los cromos, estampitas o figuritas que muestran a jugadores y selecciones del Mundial existen desde 1970, cuando cuatro hermanos italianos pagaron 1.000 dólares para obtener los derechos de producir las imágenes. Más de 50 años después, las estampas se venden en sobres en todo el mundo, y aficionados jóvenes y mayores por igual no sólo las compran, sino que también las intercambian entre sí, ayudándose a completar sus álbumes de recuerdo.

El álbum de este año es el más grande de la historia, en parte debido a un torneo ampliado a 48 selecciones, con 980 figuritas distintas. Se han convertido en un producto tan codiciado que en muchas tiendas están agotadas, y los pedidos pendientes podrían no enviarse sino hasta que el Mundial corone a un campeón.

“Hemos vendido una cantidad increíble de estampas”, manifestó Martin, uno de los propietarios de Dave and Adam's Card World, que tiene tiendas en Nueva York y Europa.

“Pensamos que el pedido que hicimos hace meses sería suficiente”, añadió Martin. “Hemos tenido que volver a pedir dos veces”.

Panini había producido más de 2.000 millones de sobres —cada uno con siete cromos— para el inicio del torneo, indicó Jason Howarth, vicepresidente sénior de marketing y relaciones con deportistas de Panini America. Es toda una hazaña si se considera que el cuadro de participantes no quedó definido sino hasta el 1 de abril.

La mayoría de las estampas no son valiosas por sí solas, aunque las más antiguas —como los debuts de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo— pueden alcanzar cientos de dólares. El valor está en completar el álbum del Mundial.

“En la cultura europea y sudamericana, completar el álbum de cromos es algo que casi todos los niños hacen en algún momento”, explicó Matt Blazey, de Milton Keynes, Inglaterra, cuyo canal de YouTube sobre tarjetas y coleccionables tiene más de 62.000 suscriptores.

“Muchos lo redescubren en la adultez”, comentó Blazey. “Se dan cuenta de que tienen dinero de adultos, lo que les trae de vuelta todos esos recuerdos de llevar estampas a la escuela, presumirlas con tus amigos e intercambiarlas para completar el álbum”.

De hecho, parte de la belleza de las estampas Panini está en su accesibilidad. Cada sobre cuesta apenas unos 2 dólares (1,50 euros).

Sin embargo, a partir del Mundial anterior en Qatar, Panini también empezó a producir variantes con bordes especiales que son mucho más escasas. De pronto, las figuritas con bordes rojos, morados o anaranjados se volvieron especialmente buscadas, y los coleccionistas han puesto recompensas enormes por las ultrarraras con borde negro, 1 de 1 —es decir, una en el mundo— que muestran a Messi, Ronaldo, Lamine Yamal y otras grandes estrellas.

Algunos expertos del sector creen que solo la estampa negra de Messi podría alcanzar 200.000 dólares en una subasta.

“Estamos rastreando y siguiendo en redes sociales quién consigue las 1 de 1 negras”, señaló Howarth. “Neymar, Leo, Ronaldo: probablemente éste sea su último Mundial. ¿En cuánto se venden esas estampas? Eso va a marcar un nuevo máximo para la categoría”.

Sammi Kaewsawang nunca había participado en la experiencia del álbum del Mundial hasta este año, cuando la creadora de contenido de Long Beach, California, decidió ver cuánto tardaría en despegar y pegar físicamente los 980 cromos en el álbum.

Para cuando Kaewsawang terminó con Panamá, la última de sus 48 selecciones, llevaba en ello unas 7 horas y 47 minutos.

“Ahora voy por mi segundo, ayudando al sobrino de mi prometida a completar el suyo”, contó Kaewsawang. “Lo que hizo que la experiencia fuera tan memorable fue la gente que conocí en el camino. Intercambiar estampas me reunió con aficionados de todas las edades”.

Eso es, sin duda, parte del atractivo: aunque Panini tiene una colección digital disponible, el sentido de comunidad que surge al cambiar las figuritas repetidas por las de un jugador que no se tiene aún trae consigo una entrañable nostalgia, no muy distinta de la forma en que los niños estadounidenses han coleccionado e intercambiado tarjetas de béisbol durante generaciones.

Muchas tiendas ayudan programando encuentros de intercambio. La propia Panini tiene un camión en el Centro Rockefeller de Nueva York, donde miles de personas han acudido por las noches para intercambiar.

Los foros de internet permiten que los aficionados se conecten en cualquier parte del mundo, y recientemente unos 8.000 coleccionistas se presentaron en un estadio en Santiago de Chile para canjear cromos.

“He hecho verdaderos nuevos amigos gracias a este pasatiempo”, expresó Kaewsawang. "Y eso significa más que completar la colección en sí”.

Aunque las estampas Panini nunca han estado tan en auge —una alianza con Coca-Cola significa que pueden encontrarse estampas bajo las etiquetas de ciertas botellas—, la empresa enfrenta el final de una era después del torneo de 2030 en Marruecos, Portugal y España.

La marca Topps, de Fanatics, asumirá los derechos para producir tarjetas del Mundial, cromos y otros coleccionables de la FIFA, y no está claro si la empresa con sede en Estados Unidos fabricará un producto similar al de su rival italiana.

“Es un momento realmente agridulce”, afirmó Blazey. “Desde mi lado, y para probablemente el 90% de los coleccionistas en este momento —más aún fuera de Estados Unidos, donde Panini es un nombre de uso común—, es un momento muy triste que esto llegue a su fin.

"Mucha gente creció coleccionándolas, y es sinónimo de su infancia, así que la pérdida de la licencia se ve en gran medida como un sacrilegio”.

Aun así, también hay esperanza entre los coleccionistas de que Fanatics, que además recientemente asumió la licencia de la Liga Premier inglesa, pueda tomar algunas de sus ideas de vanguardia del mundo de las tarjetas deportivas y aplicarlas a un producto de estampas para el Mundial de 2034.

Puede que no sea tanto el fin de una era como un reinicio.

“Somos muy afortunados de ser un socio importante tanto de Panini como de Fanatics. Tratamos de no tomar partido”, dijo Martin. “Creo que Fanatics hará un trabajo increíble con los productos del Mundial, pero no estoy seguro de que puedan captar el impacto cultural”.

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FUENTE: AP

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