En la mayoría de los lugares, el efectivo es el rey. Pero en Cisjordania, ocupada por Israel, tener demasiado está atascando la maquinaria de la vida cotidiana. El sistema bancario palestino tiene más shékels israelíes de los que puede manejar. Como resultado, a los residentes les resulta más difícil gastar el dinero en papel y a las empresas depositarlo en sus cuentas.
En la Cisjordania ocupada por Israel, un exceso de efectivo está quebrando la economía
RAMALA, Cisjordania (AP) — Imagínese esto: un cliente de una gasolinera saca un fajo de billetes para pagar el llenado del tanque. El cajero rechaza el dinero y explica que el banco de la estación ha dejado de aceptar billetes y monedas como depósitos porque ya se está ahogando en efectivo.
El exceso de liquidez proviene de un conflicto entre el Banco de Israel y la Autoridad Monetaria Palestina, que supervisa los bancos y las instituciones financieras palestinas. Israel limita la cantidad de moneda física que acepta de vuelta desde Cisjordania. Funcionarios palestinos afirman que ese tope no ha seguido el ritmo del crecimiento y que es un mecanismo utilizado para mantener al territorio en un estado de crisis económica.
A diferencia de Gaza, donde años de un bloqueo casi total han provocado escasez de efectivo, los bancos de Cisjordania se están quedando sin espacio en las bóvedas para almacenar pilas de shékels. Como el Banco de Israel se niega a aceptar más billetes y monedas, los bancos comerciales no pueden convertir el dinero en saldos electrónicos para pagar a proveedores o procesar transferencias en nombre de sus clientes.
“Los bancos han sido encadenados” en su capacidad para afrontar la crisis, explicó Mohammad Manasra, vicegobernador de la Autoridad Monetaria Palestina, en una entrevista con The Associated Press. “Lo que se practica en Cisjordania es una guerra económica”.
Los bancos centrales de la mayoría de los países recuperan efectivo de los bancos comerciales y los acreditan electrónicamente para que puedan liquidar pagos y satisfacer las necesidades de los clientes. Pero en la Cisjordania ocupada —donde los palestinos no tienen voz sobre las políticas monetarias que rigen el shékel— la economía funciona de otra manera.
El territorio ha dependido predominantemente del shékel israelí durante décadas y depende de Israel para facilitar el comercio, recaudar impuestos y procesar pagos por bienes importados, en virtud de acuerdos que se remontan a la década de 1990. Se acumula un excedente de efectivo porque la economía palestina funciona casi exclusivamente con moneda física, y entra más desde Israel de lo que puede salir.
¿Por qué? Los empleadores en Israel y en sus asentamientos pagan a los trabajadores palestinos en efectivo, y los ciudadanos palestinos de Israel a menudo compran productos como cigarrillos y combustible en Cisjordania, llevando aún más shékels. A medida que entra más efectivo, crece el excedente atrapado dentro de los bancos palestinos, sin generar intereses ni transformarse en préstamos, inversiones y pagos de facturas.
El límite de Israel para transferir efectivo desde el sistema bancario de Cisjordania es de 18.000 millones de shékels (5.900 millones de dólares) al año. Ahora los bancos acumulan un estimado de 30.000 millones de shékels al año, dijo Moayad Afaneh, un economista que ha asesorado a la Autoridad Palestina.
En el pasado, funcionarios israelíes expresaron reticencia a aceptar más, citando preocupaciones de que el dinero devuelto pudiera estar vinculado al lavado de dinero, la evasión fiscal o el terrorismo.
El Banco de Israel señaló en un comunicado que sigue la política del gobierno actual sobre cuántos shékels aceptar, pero que desde que comenzó la guerra en Gaza han trabajado menos palestinos en Israel, lo que ha reducido el efectivo que entra en Cisjordania.
La oficina del ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, no respondió a las solicitudes de comentarios, pero Smotrich amenazó en septiembre de 2025 con “usar todas las herramientas” a su disposición para impedir la creación de un Estado palestino, incluida la “asfixia económica”.
Los palestinos dicen que Israel limita la recepción de shékels como palanca económica Israel ha impuesto una serie de medidas que han lastrado la economía de Cisjordania desde que militantes liderados por Hamás atacaron en octubre de 2023, dando inicio a la guerra en Gaza.
Revocó la mayoría de los permisos de trabajo para palestinos que trabajaban en Israel, cortando una fuente importante de ingresos en el territorio ocupado. Ha retenido ingresos por impuestos y aranceles recaudados en nombre de la Autoridad Palestina, que a su vez no ha podido pagar por completo a los trabajadores del sector público —incluidos maestros y personal hospitalario— durante más de un año.
Mientras crece la necesidad de espacio en bóvedas, los bancos tienen que pagar para almacenar y asegurar el efectivo que no pueden sacar de circulación. Están aceptando menos de empresas y hogares, que a su vez deben encontrar formas alternativas de guardar el dinero de manera segura.
El problema del exceso de shékels está “afectando directamente la capacidad del gobierno y del sector privado para seguir prestando servicios a los principales sectores industriales y al pueblo palestino”, manifestó Manasra.
Como ejemplo, señaló que la mayor parte del combustible y la electricidad de Cisjordania se importa de Israel o se compra a empresas de servicios israelíes. Cuando los bancos tienen demasiados activos inmovilizados como efectivo físico, no disponen de fondos cuando sus clientes —como la Autoridad Palestina o ciudades de Cisjordania— necesitan transferir pagos para importar combustible, agua y electricidad.
Afaneh, el economista, dijo que el temor a saqueos por parte de soldados israelíes que realizan redadas domiciliarias cada vez más comunes ha agravado el problema. Los palestinos están depositando más en los bancos porque temen que los soldados lo confisquen, alegando que sumas sospechosamente grandes podrían usarse para fines ilícitos o terrorismo.
Tener demasiado efectivo disponible también perjudica los resultados de los bancos porque no pueden prestar dinero como la mayoría de las entidades, que hoy lo hacen de forma electrónica. Un estudio del Fondo Monetario Internacional de 2022 estimó que el exceso de efectivo redujo las ganancias de los bancos palestinos en alrededor de un 20%, una cifra que, según Afaneh, probablemente sea mucho mayor hoy.
Dentro de la sede en Ramala del Grupo Al-Huda, el humo de cigarrillo y el vapor del té flotan por una oficina donde empleados introducen billetes en máquinas que escupen pilas ordenadas de dinero contado. La empresa opera estaciones de servicio, tiendas de conveniencia, supermercados y ferreterías, lavaderos de autos y otros negocios que recaudan decenas de millones de shékels cada mes.
Las reservas de dinero que las empresas basadas en efectivo no pueden depositar porque los bancos están llenos han vuelto más difíciles y costosas las operaciones y transacciones rutinarias, dijo Hussni Jaber, director ejecutivo del Grupo Al-Huda.
Para realizar pagos electrónicos a proveedores palestinos y extranjeros, por ejemplo, algunas empresas han recurrido a pedir préstamos o comprar otras divisas, además de pagar más para mantener su exceso de efectivo almacenado de forma segura, explicó Jaber.
Cuando no pueden pagar a sus proveedores, algunas gasolineras tienen que dejar de abastecer sus bombas. La Autoridad Palestina señaló el problema en un comunicado cuando las gasolineras cerraron temporalmente el sábado.
El mes pasado, varios propietarios de gasolineras coordinaron una huelga de 30 minutos en toda Cisjordania, incluidas las 22 operadas por Al-Huda, para llamar la atención sobre la crisis del efectivo. Eso ha hecho poco para provocar una respuesta.
Con sus ingresos atrapados fuera del sistema bancario tradicional, los líderes empresariales temen que el exceso de efectivo termine por impedir que las compañías de Cisjordania puedan importar combustible, alimentos y suministros médicos desde Israel o desde otros lugares del extranjero, dijo Jaber.
“Todos los sectores colapsarán si no se resuelve el problema del efectivo”, afirmó.
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Imad Isseid contribuyó desde Ramala, Cisjordania.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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