“Voy a necesitarlos el domingo para que traigan la energía. Vamos a por ello aquí”, le había dicho el estadounidense a una multitud que lo ovacionaba en el estadio Arthur Ashe, cuando venció a su compatriota Frances Tiafoe en las semifinales del Abierto de Estados Unidos y se aseguró su primera final de Grand Slam.
El público del US Open no bastó para que Ben Shelton lograra un título histórico
NUEVA YORK (AP) — Ben Shelton ya les había dicho a los aficionados que de verdad iba a necesitarlos.
Pues bien, Shelton sin duda tuvo al público del domingo. Como Alexander Zverev, el propio rival y eventual vencedor, calculó correctamente, “el 99,9%” de la grada parecía estar apoyando a Shelton.
El zurdo de 23 años intentaba convertirse en el primer estadounidense en ganar un título de Grand Slam desde que Andy Roddick conquistó el US Open en 2003, y en el primer hombre negro en ganar el torneo desde Arthur Ashe en 1968.
Pero con toda esa historia en juego —y quizá incluso por eso— no fue suficiente.
Shelton cayó ante un Zverev mucho más preciso y experimentado, 6-3, 7-6 (2), 5-7, 6-2, mientras el alemán de potente saque prolongaba lo que ha sido un año estelar en el que ha conquistado dos Grand Slams y ha estado cerca de sacar a Jannik Sinner de su puesto como número 1 del mundo.
No es que el público no hiciera su parte.
Animó a Shelton, el octavo cabeza de serie, de manera constante: desde el momento en que salió a la pista y cada vez que mostraba destellos intermitentes de brillantez. Coreaban “¡Vamos, Ben!”, y el “¡USA, USA!”. Especialmente en el tercer set, cuando Shelton se impuso. La grada rugió y se acomodó para un cambio de rumbo.
Pero no ocurrió. Zverev quebró rápidamente para ponerse 2-0, luego volvió a quebrar para el 5-2 y ganó el partido más rápido de lo que muchos anticipaban —al parecer, incluido Zverev, que al principio no se dio cuenta de que en realidad había ganado.
Minutos después, en la ceremonia del trofeo, un Shelton abatido se recompuso para sonreír y luego cautivar al público, agradeciendo a todos, desde, primero, Dios, hasta su familia y su equipo, y también a su chofer y “a los guardias de seguridad que me hacen sonreír todos los días”.
Reservó su último agradecimiento para los aficionados de Nueva York, especialmente para quienes “se quedaron hasta las 4 de la mañana”. Era una referencia a su épica victoria en cuartos de final sobre el campeón defensor Carlos Alcaraz, en un emocionante duelo a cinco sets del que se hablará durante años, y solo en parte porque concluyó a las 3:33 de la mañana, el final más tardío en la historia del torneo.
Al hablar con los medios, Shelton se mostró contenido, pero claramente enfocado en el futuro.
“Estoy motivado”, manifestó. “Decepcionado con cómo salió hoy (pero) contento con cómo luché durante la semana, dos semanas. Entusiasmado con el progreso que siento que he logrado, pero sí, esto duele al 100%”.
“Ahora toca lo siguiente”, añadió. “Intentar seguir mejorando y presentarme en Australia aún más fuerte de lo que me presenté aquí”.
Si a Shelton le había inquietado el peso de la historia y los sueños de una nación tenística a la que se le ha negado el éxito durante mucho tiempo, no lo mencionó.
Pero a principios de la semana, pareció restarle importancia de manera consciente a ese enfoque.
Preguntado el domingo por qué la final contra Zverev había sido tan difícil, primero citó la increíble precisión del saque del alemán.
“Tiene el mejor saque del tenis”, sostuvo Shelton. “Hoy le rompí el saque por primera vez en 66 juegos. Creo que si combinas eso con lo bueno que es como tenista más allá del saque, lo completo que es, ha mejorado muchísimo en la red".
Y señaló su propia falta de consistencia.
“Definitivamente no ejecuté desde el fondo como quería”, comentó. “Hoy no golpeé bien mi derecha… cometí demasiados errores, y creo que esa es la gran parte por mi lado. Quiero ser más letal con mi derecha”.
Shelton también dejó claro que le molestaba cuántas veces Zverev botaba la pelota antes de sacar, una práctica que incluso le valió algunos abucheos del público a Zverev, como cuando intentó quejarse de una infracción por demora que le señaló el juez de silla.
Shelton contó que el juez de silla le había dicho que se colocara antes en la línea para restar.
“Yo estaba como: ‘Él puede empezar su rutina cuando quiera. Te prometo que nunca habrá un momento en el que él saque y yo no esté listo. Pero no debería tener que quedarme plantado en la línea, si él está botando la pelota de 20 a 25 veces, no debería tener que quedarme ahí sentado para eso’”.
Al resumir su experiencia en el partido más importante de su vida, Shelton dejó claro que se estaba enfocando en lo positivo.
“Es un momento tan genial”, expresó. “Salir a esa pista hoy, no hay nada igual. Nunca había sentido algo así. Es una sensación adictiva estar en posiciones como esta”.
Y dejó claro que sabe que necesita seguir mejorando.
“No creo que esté ni cerca del jugador que quiero ser”, afirmó Shelton. “Creo que soy un gran competidor. ... Pero sí, para ganar los domingos, tienes que jugar un nivel muy, muy alto de gran tenis".
“Sí, simplemente tengo que ser mejor”, remarcó.
___
Vea aquí la cobertura completa de tenis de AP
FUENTE: AP
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter