Parte de ese éxito fue el “KombiTicket”, que daba a los aficionados acceso gratuito al transporte público local los días de partido.
El alto costo del transporte en sedes del Mundial de Estados Unidos sorprende a los aficionados
Bautizado como el “Sommermärchen”, o “Cuento de hadas de verano”, el Mundial de 2006 en Alemania fue un escaparate muy elogiado de una nación moderna y unificada que recibía con los brazos abiertos a aficionados de todo el mundo.
Desde entonces, los países anfitriones del Mundial han invertido en el traslado de aficionados, especialmente Rusia en 2018, donde incluso los trenes de larga distancia entre ciudades sede eran gratuitos, y Qatar en 2022, donde el acceso gratis al metro ayudó a convertir el ir saltando de estadio en estadio en parte de la experiencia del torneo.
Luego llegó Estados Unidos.
Ya tambaleándose por precios astronómicos de las entradas, vuelos caros y costos hoteleros exorbitantes, los aficionados se han indignado al descubrir que llegar a algunos estadios en tren implicará otra factura abultada: tarifas de tren de ida y vuelta de 98 dólares en Nueva Jersey y 80 dólares en Massachusetts — trayectos que normalmente cuestan a los aficionados de la NFL 12,90 y 20 dólares, respectivamente.
Las autoridades insisten en que no intentan estafar a los aficionados, sino que solo buscan cubrir los costos de seguridad y del servicio ferroviario ampliado sin que eso suponga una carga para los contribuyentes. Sin embargo, los aficionados lo ven como otra forma en que los organizadores del torneo están cargando el peso sobre quienes ya están pagando sumas enormes para visitar Estados Unidos, un país enorme y centrado en el automóvil donde el transporte público ha sido durante mucho tiempo una idea secundaria.
A diferencia de anfitriones anteriores, algunos funcionarios estatales y locales han estado menos dispuestos a asumir esos costos, al sostener que deberían ser cubiertos por la FIFA, el organismo internacional del fútbol que podría embolsarse miles de millones de dólares con el evento.
“Planificar este Mundial ha sido una pesadilla de principio a fin”, afirmó Rory Phillips-Hunter, nacido en Escocia, de 37 años, trabajador del sector hotelero que vive en el norte de Inglaterra. “Creo que es el más inaccesible que ha habido”.
Desconcertados por la falta de opciones asequibles para recorrer 25 millas (40 kilómetros) desde Providence, Rhode Island, hasta Foxborough, Massachusetts, donde se disputarán los dos primeros partidos de Escocia, Phillips-Hunter y algunos compañeros de la Tartan Army decidieron resolverlo por su cuenta.
Por unos 50 dólares por persona, los escoceses han reservado unos 20 autobuses escolares para llevar a casi 1.000 integrantes del grupo de aficionados, vestidos con sus prendas a cuadros, a cada partido. Incluso contarán con escolta policial, todo por poco más de la mitad del costo de la tarifa de autobús de 95 dólares que ofrecen las autoridades locales, lo que supone un ahorro conjunto de más de 85.000 dólares.
Phillips-Hunter sabe que la tarifa de 95 dólares en autobús no iba a arruinar a nadie, pero él y tantos otros escoceses ya están pagando sumas enormes para ver a su selección masculina competir en un Mundial por primera vez en 28 años.
Por encima de todo, Phillips-Hunter está frustrado porque un grupo de escoceses al otro lado del océano pudo organizar el transporte por mucho menos de lo que ofrecieron las autoridades locales.
“Cuando veo esa diferencia de costo, eso son simplemente ganancias que nos están sacando”, expresó.
No todas las ciudades sede están abordando el transporte de la misma manera. Atlanta, Houston y Seattle tienen estadios conectados directamente con sus sistemas ferroviarios, y se aplicarán las tarifas habituales. Funcionarios del condado de Miami-Dade anunciaron recientemente que ofrecerán traslados gratuitos para llevar a los aficionados hacia y desde el Hard Rock Stadium en Miami Gardens, a unas 15 millas (24 kilómetros) del centro de Miami. Filadelfia, por su parte, ofrece viajes gratuitos de regreso desde el estadio, gracias a financiación del patrocinador de la FIFA Airbnb. Y Kansas City, Missouri, opera traslados de 15 dólares.
Los costos de transporte relativamente altos para los partidos en el MetLife Stadium en Nueva Jersey y el Gillette Stadium en Massachusetts se deben en parte a que están en las afueras, y muchos aficionados conducen a los partidos de la NFL que suelen albergar. Pero el estacionamiento será extremadamente limitado durante el Mundial.
David Gogishvili es investigador principal en la Universidad de Lausana, en Suiza, y estudia cómo los organizadores deportivos montan grandes eventos como el Mundial.
Explicó que es una práctica estándar que organizadores como la FIFA trasladen gran parte del costo a los países anfitriones. La diferencia esta vez es que Estados Unidos tiene funcionarios estatales y locales “más fuertes y más independientes”, que han estado menos dispuestos a asumir el costo y a “doblegarse ante los deseos de la FIFA”.
“Estos costos deberían ser asumidos por la organización que está ganando dinero con estos eventos, que es la FIFA. No deberían ser siempre las ciudades anfitrionas las que carguen con todos los gastos”, señaló Gogishvili, al mencionar los 13.000 millones de dólares de ingresos que se esperan para el organismo del fútbol entre 2023 y 2026.
La gobernadora de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, ha pedido a la FIFA que cubra los costos de transporte hacia los partidos.
Pero la FIFA respondió diciendo que sus acuerdos iniciales con las ciudades sede contemplaban transporte gratuito para los aficionados a todos los partidos. Posteriormente, los acuerdos se modificaron para permitir que las ciudades proporcionen transporte “a precio de costo”.
Gogishvili indicó que la razón por la que el transporte ha sido tan accesible en los Mundiales recientes es que países anfitriones como Rusia y Qatar han visto el torneo como un “ejercicio de relaciones públicas” y, en consecuencia, han subvencionado el transporte.
La ansiedad de las autoridades por los costos del transporte también surge en medio de una creciente preocupación de que el prometido impulso económico del Mundial no se materialice, ya que las reservas de habitaciones de hotel no están cumpliendo las expectativas en la mayoría de las 11 ciudades de Estados Unidos que albergan el torneo. Un estudio de 2022 coescrito por Gogishvili concluyó que casi todos los Mundiales desde 1966 hasta 2018 registraron un déficit financiero.
Yonah Freemark, investigador del centro de estudios Urban Institute, con sede en Washington, especializado en temas de transporte, dijo que los aficionados del Mundial procedentes de Europa y Asia se encontrarán con sistemas de transporte menos avanzados, pero más caros, que los que están acostumbrados a usar en sus países.
Ynara Correa da Costa, analista de sistemas brasileña que vive en las afueras de Sao Paulo, asistirá a su séptimo Mundial.
Como muchos, se quedó atónita cuando las autoridades propusieron inicialmente cobrar hasta 150 dólares por los pasajes de tren desde la ciudad de Nueva York hasta el MetLife Stadium, donde Brasil debuta contra Marruecos. La conmoción generalizada llevó a las autoridades de Nueva Jersey a bajar el precio a 98 dólares tras conseguir financiación adicional.
Pero incluso el precio reducido para un trayecto corto en tren “simplemente no es aceptable”, afirmó Costa.
Costa se sintió alentada cuando el comité anfitrión local dijo que había conseguido más autobuses para llegar al estadio y recortó el precio de 80 a 20 dólares. Pero solo hay suficientes asientos de autobús para que 18.000 aficionados lleguen al estadio, que tiene capacidad para unas 82.500 personas.
“Iremos al partido, eso lo sé”, dijo Costa. “¿Pero cómo? Ya veremos”.
___
Cobertura de AP del Mundial: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter