El juez Royce Lamberth emitió la sentencia luego de que amigos y familiares pidieron clemencia para Nicholas Slatten, quien en diciembre fue declarado culpable de homicidio premeditado por un jurado.
Los fiscales afirmaron que Slatten fue el primero en abrir fuego en la masacre ocurrida en septiembre de 2007 contra civiles iraquíes en una concurrida rotonda de Bagdad. En total, 10 hombres, dos mujeres y dos niños, de 9 y 11 años, perdieron la vida.
La defensa argumentó que Slatten y otros contratistas de Blackwater comenzaron a disparar cuando, por error, vieron que un posible atacante suicida avanzaba rápidamente hacia su convoy.