En una entrevista desde el navío, el capitán Carlos Sardiello dijo el lunes que el barco navegará con una tripulación reducida de unos 3.000 marineros, dejando a 1.800 en cuarentena en tierra. Entre esos están 14 marineros que recientemente dieron positivo por segunda vez, apenas días después de recibir la luz verde para regresar a bordo. La desconcertante reaparición del virus en los marineros aumenta las dificultades para que la tripulación esté saludable de nuevo y crea interrogantes sobre la calidad de las pruebas y cuánto tiempo los marineros pudieran seguir infectados y contagiosos.
Sardiello no habló de cronogramas ni operaciones, pero otros funcionarios dijeron que el buque iba a zarpar en los próximos días y que, si todo va bien, realizará operaciones en el Pacífico por algún tiempo antes de regresar a su base en San Diego. Los funcionarios hablaron bajo condición de preservar el anonimato por hablar de operaciones militares.
A una pregunta sobre la posibilidad de que el barco pueda realizar misiones tras pasar anclado dos meses en Guam, Sardiello se mostró confiado: “¿Tengo una bola de cristal? No, pero pienso que hemos creado las condiciones para una alta probabilidad de éxito y nos vamos al mar a cumplir nuestra misión”.
El Roosevelt ha estado en el centro de una creciente controversia que llevó al despido del previo capitán del barco, la renuncia del secretario de la Armada y una vasta investigación sobre qué causó el brote y cómo fue manejado por los altos oficiales. Más de 1.000 marineros en el barco han dado positivo en los últimos dos meses y toda la tripulación ha tenido que pasar por cuarentena en tierra antes de volver a abordar.