En una carta dirigida a los líderes de justicia penal, la presidenta interina de la Junta Penitenciaria, Jacqueline Sherman, subrayó que al menos otras 58 personas estaban en observación en las unidades de enfermedades contagiosas y cuarentena.
“Es posible que esta gente haya estado en cientos de zonas residenciales y zonas comunes en las últimas semanas y en estrecho contacto con muchas otras personas en custodia y personal”, advirtió Sherman, que pronosticó un agudo incremento en el número de infecciones.
“La mejor medida para proteger a la comunidad de personas que viven y trabajan en las prisiones es reducir rápidamente su número”, agregó.
Sherman escribió que en los últimos seis días, la junta se enteró de que el coronavirus fue detectado a por lo menos 12 empleados del Departamento de Prisiones, cinco trabajadores de Servicios Penitenciarios de Salud y 21 presos.
La agencia penitenciaria de la ciudad y su proveedor de salud administrado por el ayuntamiento no respondieron a los mensajes en busca de declaraciones sobre la carta.
El viernes, el Departamento de Prisiones había informado que el coronavirus se había diagnosticado sólo a un preso y siete miembros del personal carcelario.
Nueva York ha minimizado sistemáticamente el número de infecciones, concluyó The Associated Press tras conversaciones con reclusos y exreclusos.
Más de 2,2 millones de personas están encarceladas en Estados Unidos _más que en cualquier parte del mundo_ y aumentan los temores de que un brote pudiera propagarse con rapidez en la vasta red de prisiones federales y estatales, cárceles de condado y centros de detención.
La población carcelaria, que vive en espacios reducidos y a muchos de cuyos miembros se les cambia de lugar, registra altas tasas de problemas de salud, y en lo que toca a los ancianos y débiles, enfrentan altos riegos de complicaciones graves.
Debido a la limitada capacidad nacional para hacer pruebas de COVID-19, preocupa a hombres y mujeres dentro de las prisiones ser los últimos en recibir atención cuando muestran síntomas similares a la gripe, lo cual implica que algunos pudieran estar infectados sin saberlo.
Los primeros casos fueron detectados dentro de prisiones y cárceles hace poco más de una semana: menos de dos docenas de agentes y personal infectado en penales desde California y Michigan hasta Pensilvania.
En la mayoría de las personas, el nuevo coronavirus sólo causa síntomas leves o moderados, como fiebre y tos. En algunos, en especial los adultos mayores y personas con problemas de salud, puede causar problemas más severos, como neumonía o incluso la muerte.
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FUENTE: Associated Press