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Reserva Federal de Estados Unidos

La Reserva Federal sube las tasas por primera vez desde 2023 ante la persistente inflación en EEUU

La Fed elevó por unanimidad su tasa en 25 puntos básicos, hasta 3,75%-4,00%, y anticipó que podrían llegar nuevos aumentos antes de terminar 2026

La Reserva Federal sube las tasas por primera vez desde 2023 ante la persistente inflación en EEUU

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) cambió este miércoles el rumbo de su política monetaria y elevó las tasas de interés por primera vez en más de tres años, en respuesta a una inflación que continúa por encima de su objetivo y a nuevas presiones sobre los precios.

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió aumentar en un cuarto de punto porcentual el rango objetivo para la tasa de fondos federales, que pasa de 3,50%-3,75% a 3,75%-4,00%.

La decisión fue adoptada por unanimidad y constituye la primera subida desde julio de 2023.

También representa la primera modificación de las tasas bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien asumió este año el liderazgo del banco central.

El presidente Donald Trump antes de abordar el Air Force One, el domingo 13 de septiembre de 2026, en el Aeropuerto Shannon, en Shannon, Irlanda. (AP Foto/Julia Demaree Nikhinson)

La Fed vuelve a subir las tasas después de más de tres años

El movimiento supone un importante cambio en la política monetaria estadounidense.

Después del agresivo ciclo de aumentos iniciado para combatir la inflación posterior a la pandemia, la Fed realizó su última subida en julio de 2023.

Posteriormente comenzó un período de estabilidad y, más adelante, de flexibilización.

Ahora el banco central vuelve a endurecer las condiciones financieras.

La decisión de este miércoles eleva el costo de referencia del dinero en Estados Unidos y puede terminar repercutiendo gradualmente sobre préstamos, tarjetas de crédito, hipotecas, financiamiento empresarial y otras formas de crédito.

¿Por qué la Reserva Federal volvió a subir las tasas?

La respuesta central es:

inflación.

Las presiones sobre los precios han demostrado ser más persistentes de lo esperado.

La Fed mantiene como objetivo una inflación del 2%, pero las nuevas proyecciones del banco central sitúan el indicador considerablemente por encima de esa meta durante 2026.

El banco central considera que una política monetaria más restrictiva puede ayudar a moderar la demanda y evitar que las presiones inflacionarias se consoliden.

La inflación podría no regresar al 2% hasta 2029

Uno de los datos más relevantes de las nuevas proyecciones es precisamente cuánto tiempo espera la Fed que tarde en recuperar la estabilidad de precios.

La previsión actual apunta a que la inflación no regresará completamente al objetivo del 2% hasta 2029.

Para 2026, las proyecciones sitúan la inflación alrededor del 3,7%.

Ese panorama ayuda a explicar por qué la institución decidió actuar pese a que tasas más altas pueden aumentar los costos financieros para hogares y empresas.

Energía, aranceles e inversión en inteligencia artificial presionan los precios

La inflación estadounidense enfrenta actualmente diferentes fuentes de presión.

Una de ellas es el fuerte incremento de los precios energéticos asociado al conflicto con Irán.

El petróleo ha superado recientemente los 100 dólares por barril, elevando los costos de gasolina, transporte y producción.

A esto se suman los efectos de los aranceles comerciales de la administración de Donald Trump y el fuerte gasto de capital relacionado con el desarrollo de infraestructura y centros de datos para inteligencia artificial.

La combinación ha complicado el intento de la Fed de llevar la inflación nuevamente hacia su meta.

La Fed cambia una frase importante en su comunicado

El lenguaje utilizado por el banco central también dejó una señal.

La Fed eliminó una referencia anterior que atribuía parte de la inflación elevada a “perturbaciones de oferta”.

La modificación sugiere que dentro del banco central existe una preocupación creciente de que las presiones inflacionarias ya no puedan explicarse únicamente por shocks temporales en sectores específicos.

En otras palabras, el problema podría estar extendiéndose a una parte mayor de la economía.

La economía estadounidense continúa creciendo

La subida no se produce en medio de una recesión.

Por el contrario, los datos recientes muestran que la economía mantiene un ritmo considerable de actividad.

Las ventas minoristas aumentaron 1,2% en agosto, el mayor incremento mensual desde marzo, impulsadas por el consumo de bienes y restaurantes.

Algunos economistas elevaron después de esos datos sus estimaciones de crecimiento para el tercer trimestre.

La Fed también describió una economía con expansión sólida, acompañada por productividad e inversión de capital.

El mercado laboral se mantiene resistente

El empleo constituye la otra gran responsabilidad de la Reserva Federal junto con la estabilidad de precios.

Hasta ahora, el mercado laboral no ha mostrado un deterioro que impida al banco central concentrarse nuevamente en la inflación.

La tasa de desempleo se mantiene relativamente estable y la Fed proyecta que cierre 2026 alrededor del 4,1%.

Ese equilibrio ofrece al banco central mayor margen para mantener una política restrictiva.

La mayoría de los funcionarios espera otra subida

La decisión de este miércoles podría no ser un movimiento aislado.

Las nuevas proyecciones muestran que la mayoría de los responsables de política monetaria anticipa al menos otro aumento de 25 puntos básicos antes de terminar 2026.

Eso llevaría la tasa hacia un nivel aproximado de 4,25%.

El cambio frente a las proyecciones anteriores refleja una creciente preocupación dentro de la Fed sobre la persistencia de la inflación.

Kevin Warsh no presentó su propia proyección

Warsh mantuvo una práctica que ya había adoptado anteriormente y decidió no incorporar una previsión individual al llamado dot plot, el gráfico que recoge las expectativas de los responsables de la política monetaria.

Esto significa que las proyecciones publicadas representan a 18 de los 19 participantes correspondientes.

Warsh ha mostrado reservas respecto a la utilidad de ofrecer señales demasiado específicas sobre futuras decisiones.

Su posición es que el banco central debe conservar flexibilidad para reaccionar a los datos económicos disponibles en cada reunión.

Warsh había enviado señales en Jackson Hole

El mercado llevaba semanas intentando interpretar la posición del nuevo presidente de la Fed.

Durante su intervención en el simposio económico de Jackson Hole a finales de agosto, Warsh expresó preocupación por las presiones inflacionarias.

Sus comentarios fueron interpretados por muchos inversores como una señal de que el banco central podía estar acercándose a un nuevo endurecimiento monetario.

La decisión de este miércoles confirmó finalmente ese cambio.

Los mercados ya esperaban el aumento

La subida no tomó completamente por sorpresa a Wall Street.

Durante los días previos, los mercados de futuros habían elevado considerablemente la probabilidad implícita de un aumento de 25 puntos básicos.

Una encuesta de Reuters publicada el lunes mostraba también que una mayoría de economistas consultados esperaba ya una subida este miércoles, después de nuevos datos de inflación.

El debate se había desplazado progresivamente desde si la Fed subiría hacia cuántas veces podría hacerlo.

La decisión se produce en medio de diferencias con Trump

El movimiento tiene además una dimensión política, aunque la Reserva Federal toma formalmente sus decisiones de política monetaria de manera independiente.

El presidente Donald Trump ha defendido tasas de interés más bajas y ha presionado públicamente al banco central para reducir los costos de endeudamiento.

La decisión de este miércoles va en la dirección contraria.

La Fed optó por aumentar las tasas ante los riesgos inflacionarios pese a las preferencias expresadas desde la Casa Blanca.

Warsh fue elegido por Trump

La situación resulta especialmente relevante porque Warsh fue escogido por Trump para sustituir a Jerome Powell al frente del banco central.

Warsh, de 56 años, ya había formado parte de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal entre 2006 y 2011.

Regresó este año para dirigir la institución y ha sostenido públicamente que las decisiones sobre las tasas deben tomarse con independencia de consideraciones políticas.

La votación unánime de este miércoles constituye su primera gran prueba al frente de la política monetaria estadounidense.

¿Qué significa para los consumidores?

La tasa de fondos federales no es directamente la tasa que paga una persona por su hipoteca o tarjeta de crédito.

Sin embargo, funciona como una referencia fundamental dentro del sistema financiero.

Una política de tasas más altas puede contribuir a mantener elevados los costos de:

tarjetas de crédito,

préstamos personales,

líneas de crédito,

financiamiento de automóviles

y determinados préstamos empresariales.

El impacto sobre las hipotecas es más indirecto porque estas dependen también de los rendimientos de los bonos del Tesoro y otras condiciones del mercado.

Los rendimientos del Tesoro permanecen elevados

Antes de la decisión, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años había llegado a superar brevemente el 5%, un nivel que refleja las expectativas de inflación, crecimiento y tasas de interés.

Los datos oficiales de la Fed mostraban el rendimiento a 10 años cerca del 4,97% el 15 de septiembre.

Los rendimientos elevados pueden trasladarse a diferentes tipos de financiamiento dentro de la economía.

El dilema de la Reserva Federal

La Fed enfrenta ahora una ecuación complicada.

Si mantiene las tasas demasiado bajas mientras la inflación persiste, corre el riesgo de permitir que los aumentos de precios se consoliden.

Pero si sube demasiado las tasas, puede enfriar excesivamente la economía, encarecer el crédito y terminar debilitando el empleo.

Por ahora, los responsables del banco central consideran que la fortaleza económica les proporciona margen para concentrarse en la inflación.

Primera subida desde 2023 y posiblemente no la última

La decisión de este miércoles marca así un nuevo capítulo en la política monetaria estadounidense.

El rango de referencia queda en:

3,75%-4,00%.

La subida fue:

25 puntos básicos.

La votación:

unánime.

Y es el:

primer aumento desde julio de 2023.

Pero las nuevas proyecciones sugieren que el movimiento podría ser solamente el comienzo de otra etapa de endurecimiento.

La mayoría de los responsables de la Fed contempla al menos otra subida antes de terminar 2026.

El rumbo dependerá ahora de los próximos datos de inflación, empleo, crecimiento y energía.

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