Cerca de 200 periodistas se arremolinaron alrededor del podio donde estaba Lynch desde unos 15 minutos antes de que el jugador llegara pero éste se negó a responder a pregunta alguna.
Lynch echó a andar el cronómetro de su teléfono, tomó una caja de dulces Skittles que le lanzaron y se detuvo a levantar la grabadora de un reportero antes de alejarse.