El régimen cubano reconoció que aceptó participar en un canal de comunicación propuesto por la administración estadounidense, aunque insistió en que esos contactos no deben ser considerados una negociación formal entre La Habana y Washington.
CUBA ADMITE CONTACTOS SECRETOS CON EEUU: aceptó un canal, pero niega una negociación formal
Fernández de Cossío dijo que La Habana aceptó contactos sugeridos por Washington, pero sostuvo que no avanzaron por las condiciones políticas de Estados Unidos
Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, explicó que el mecanismo fue abierto meses atrás para transmitir mensajes y explorar las posiciones de ambas partes, pero sin una agenda concreta ni acuerdos en discusión.
“No usamos la palabra negociaciones porque no estábamos negociando nada concreto”, afirmó el funcionario, quien sostuvo que Cuba aceptó la propuesta porque considera preferible el diálogo frente a una confrontación.
La Cancillería cubana confirmó públicamente que La Habana aceptó un canal sugerido por Washington y reiteró que su sistema político y su soberanía no formarán parte de ninguna conversación.
La Habana reconoce los contactos, pero evita hablar de negociaciones
Fernández de Cossío afirmó que el canal tenía como objetivo comunicar que Cuba no se considera enemiga de Estados Unidos y que estaría dispuesta a construir una relación basada en el respeto mutuo, la no injerencia y el reconocimiento de la soberanía de ambos países.
Sin embargo, aseguró que las conversaciones quedaron estancadas porque Washington pretendía obtener concesiones relacionadas con el sistema político y constitucional de la isla.
La posición coincide con declaraciones realizadas por el propio vicecanciller en marzo, cuando confirmó la existencia de contactos bilaterales, pero aseguró que ni la continuidad de Miguel Díaz-Canel ni el modelo político cubano estaban sujetos a negociación.
No es la primera vez que Cuba admite comunicaciones con EEUU
Aunque las nuevas declaraciones ofrecen más detalles sobre quién propuso el canal, no constituyen el primer reconocimiento público de contactos entre ambos gobiernos.
En febrero, Fernández de Cossío informó que existían intercambios de mensajes y comunicaciones entre La Habana y Washington, pero sostuvo que todavía no podían calificarse como un diálogo formal. También aseguró que Estados Unidos conocía la disposición cubana a mantener conversaciones “serias, significativas y responsables”.
Unas semanas después, Reuters informó que Cuba había entrado en conversaciones con Estados Unidos en medio de las crecientes presiones económicas y energéticas. La Habana, no obstante, se negó a revelar dónde se desarrollaban los contactos, quiénes participaban o qué propuestas concretas estaban sobre la mesa.
El proceso se habría estancado por las exigencias políticas
Según la versión de Fernández de Cossío, el canal no avanzó porque Estados Unidos continuó intentando condicionar cualquier entendimiento a transformaciones internas.
La Habana sostiene que puede discutir asuntos bilaterales como migración, comercio, seguridad, cooperación, reclamaciones económicas y funcionamiento de las embajadas, pero rechaza incluir en la agenda su sistema de partido único, la estructura constitucional o la permanencia de sus dirigentes.
Washington mantiene una posición diferente. Marco Rubio ha declarado que Estados Unidos está dispuesto a escuchar a funcionarios cubanos que presenten propuestas de cambio, pero ha diferenciado expresamente entre escuchar mensajes y entrar en una negociación. El secretario de Estado también ha insistido en que las acciones concretas serán más importantes que las declaraciones diplomáticas.
Rubio exige cambios económicos y políticos en Cuba
La administración estadounidense considera insostenible la situación actual de la isla y sostiene que cualquier acercamiento debe estar acompañado por reformas económicas y una ampliación gradual de las libertades políticas.
Rubio ha afirmado que Cuba necesita cambios profundos para detener el deterioro de las condiciones de vida y el éxodo de su población. También ha expresado que Washington estaría dispuesto a ayudar si el régimen abre espacios reales para el sector privado y las libertades económicas y políticas.
El régimen cubano rechaza esas exigencias al considerarlas una intervención en sus asuntos internos y sostiene que cualquier conversación debe desarrollarse sin condiciones previas.
Las nuevas sanciones aumentaron la tensión bilateral
Las declaraciones del vicecanciller se produjeron inmediatamente después de una nueva ronda de sanciones estadounidenses contra nueve entidades y dos funcionarios cubanos.
OFAC incorporó a su lista de personas bloqueadas al ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, y a Gretza Sánchez Padrón, vinculada con la Unidad Central de Cooperación Médica.
También fueron sancionadas empresas relacionadas con el petróleo, el gas, las misiones médicas, el transporte marítimo, el Puerto de Mariel, las finanzas y las inversiones. Entre ellas aparecen CEINPET, ENERSA, EINARBO, la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, Coral Marítima, la Terminal de Contenedores de Mariel y CEIBA Investments.
Las designaciones fueron realizadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, que permite bloquear activos y sancionar a personas, empresas e instituciones financieras vinculadas con estructuras consideradas responsables de represión, corrupción o amenazas a la seguridad estadounidense.
Cuba advierte sobre las consecuencias de una acción militar
Fernández de Cossío también alertó que una eventual intervención estadounidense provocaría destrucción y pérdidas masivas de vidas.
El diplomático sostuvo que Cuba no busca una confrontación, pero aseguró que defendería su territorio frente a una operación militar. La Cancillería resumió su postura señalando que el país mantiene su disposición al diálogo, aunque no negociará asuntos relacionados con su soberanía o modelo político.
El mensaje coincide con recientes declaraciones de Miguel Díaz-Canel y Bruno Rodríguez, quienes han acusado a Washington de utilizar las sanciones y los informes sobre seguridad nacional para preparar a la opinión pública ante una posible escalada.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha anunciado públicamente una operación militar contra Cuba.
La Habana descarta que sea necesaria una mediación
Consultado sobre la posibilidad de que un tercer país actúe como intermediario, Fernández de Cossío afirmó que no sería indispensable porque Cuba y Estados Unidos mantienen relaciones diplomáticas y poseen embajadas en sus respectivas capitales.
La misma posición había sido expresada en febrero, cuando el vicecanciller afirmó que el principal obstáculo no era la ausencia de un mediador, sino la falta de voluntad para sostener un diálogo respetuoso.
No obstante, Cuba se mostró abierta a recibir la colaboración de un país considerado amistoso que defienda el derecho internacional y rechace las sanciones económicas contra la población.
Lo que todavía no se conoce sobre los contactos
Pese al reconocimiento del canal, ninguno de los dos gobiernos ha revelado información esencial sobre su funcionamiento.
No se conoce públicamente:
- Quién propuso formalmente el mecanismo dentro de la administración estadounidense.
- Qué funcionarios participaron en las comunicaciones.
- En qué fechas exactas se produjeron los contactos.
- Si fueron presenciales, telefónicos o mediante intermediarios.
- Qué propuestas concretas presentó cada parte.
- Si el canal continúa activo después de las nuevas sanciones.
Washington tampoco ha confirmado públicamente la versión completa presentada por Fernández de Cossío.
Un canal abierto, pero sin acuerdos visibles
El reconocimiento cubano confirma que La Habana y Washington han mantenido un nivel de comunicación superior al admitido inicialmente, aunque no demuestra que exista una negociación capaz de producir un acuerdo político.
Cuba busca separar los contactos diplomáticos de cualquier discusión sobre su sistema interno. Estados Unidos, en cambio, sostiene que el deterioro económico y social no puede resolverse sin cambios estructurales.
El canal existe, pero las posiciones continúan profundamente enfrentadas: La Habana reclama el levantamiento de las sanciones y respeto absoluto a su modelo político, mientras Washington exige acciones verificables y reformas que el régimen considera inaceptables.
Precisión sobre la fuente
La Cancillería cubana atribuyó la declaración sobre el canal de comunicación a una entrevista concedida por Fernández de Cossío al programa estadounidense Full Measure. No fue posible corroborar en las fuentes consultadas que esas mismas declaraciones procedieran de una entrevista con Al Jazeera Arabic.
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