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Con el Mundial en Guadalajara, familias de desaparecidos en México los vuelven estampas de fútbol

GUADALAJARA, México (AP) — Las imágenes muestran a jóvenes vistiendo la camiseta verde de la selección nacional de México. En una esquina aparece un logotipo al estilo de la FIFA. El diseño imita las estampas coleccionables del Mundial de Panini, también conocidas como cromos o figuritas, que millones de aficionados al fútbol intercambian durante el torneo.

Pero encima de cada rostro pegado con cinta a una banca de concreto, un poste o una pared en el centro de Guadalajara aparece una etiqueta:

“DESAPARECIDO”.

En uno de los afiches aparece Christian Emmanuel Rivera, desaparecido en agosto de 2023. En otro está Jaime Adrián Ramírez, desaparecido desde septiembre de 2020.

Mientras Guadalajara alberga partidos durante el Mundial 2026, familias que buscan a quienes les faltan han transformado una de las imágenes más conocidas del fútbol en una campaña para hacer visibles a las más de 135.000 personas desaparecidas en México ante decenas de miles de visitantes.

Detrás de la iniciativa está Luz de Esperanza, un colectivo de búsqueda del estado occidental de Jalisco, que encabeza a México con más de 16.000 personas registradas como desaparecidas en el padrón estatal. Sus integrantes afirman que otros grupos ya se han puesto en contacto con ellas para adoptar la propuesta.

“Queremos llamar la atención con esto de que nuestros hijos nos hacen falta”, dijo María de Jesús Solís, de 57 años, cuyo hijo Jaime Adrián desapareció hace casi seis años.

Lleva al cuello un dije con su fotografía.

“Este es mi bebecito”, expresó. “Ya con la playera del Mundial, la diferencia”.

En todo México, familiares han formado colectivos de búsqueda que recorren campos, barrancas, edificios abandonados y fosas clandestinas, y a menudo realizan búsquedas que, según dicen, las autoridades no han llevado a cabo.

Casi todos los domingos desde 2021, integrantes de Luz de Esperanza se dispersan por Guadalajara cargando montones de carteles de personas desaparecidas, con la esperanza de que alguien reconozca un rostro o aporte una pista. El colectivo lo llama una “búsqueda en vida”.

Este mes sustituyeron muchos de esos volantes por cientos de carteles inspirados en el Mundial.

Para Solís, la campaña refleja la frustración ante lo que las familias consideran prioridades en competencia.

“No estamos en contra de un Mundial”, aclaró. “Sí estamos en contra de los gastos excesivos que el gobierno hizo para sacarlo adelante y a nosotros nos limita para hacer una búsqueda”.

Las autoridades invirtieron millones para preparar a Guadalajara para el torneo, mientras que los colectivos de búsqueda a menudo pagan de su propio bolsillo el agua, la comida y el transporte durante las jornadas de búsqueda, señaló.

El gobierno “está dando una cara bonita ante el mundo”, sostuvo Solís. “Pero si te asomas y ves, la ciudad está llena de fichas de nuestros hijos”.

En una mañana reciente, como cada semana, Solís y Guadalupe Rivera se unieron a otras integrantes de Luz de Esperanza en una propiedad abandonada en las afueras de Guadalajara.

Las mujeres avanzaron por habitaciones oscuras y llegaron a un patio trasero lleno de basura. Algunas llevaban varillas metálicas que se usan para sondear el terreno en busca de indicios de restos humanos sepultados.

Rivera hundió su varilla en la tierra mientras otras inspeccionaban la propiedad. Su hijo, Christian Emmanuel, desapareció hace casi tres años. Se incorporó al colectivo casi de inmediato.

“Yo tenía la esperanza de que, al unirme a algún colectivo, la búsqueda podría ser más rápida”, comentó. “Desafortunadamente, el tiempo sigue pasando y aquí sigo, buscando a mi hijo”.

Rivera ayuda a buscar restos humanos porque quiere apoyar a otras familias, pero espera no encontrar a su propio hijo de esa manera.

“Quiero encontrarlo con vida”, afirmó. “Quiero que algún día aparezca en la puerta de mi casa”.

La campaña del Mundial, explicó, surgió de un cálculo sencillo: si el fútbol domina las conversaciones en toda la ciudad, quizá también podría abrir espacio para que la gente repare en quienes faltan.

“El Mundial, aunque no seas un fanático, te sientas en tu casa para verlo, a veces en familia”, dijo Rivera, conteniendo el llanto. “Pero nuestra familia está incompleta”.

Algunos residentes han acogido los carteles, contó Rivera. Otros han argumentado que el Mundial debería ser un momento de celebración y no un recordatorio de la violencia y la pérdida.

Pero las familias dicen que tienen pocas opciones, salvo seguir encontrando nuevas maneras de hacer visibles a sus seres queridos.

“El gobierno nunca nos hace caso”, dijo Rivera. “Entonces, queremos ver si, a lo mejor, de esta forma… nos voltea a ver el mundo”.

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Mundial AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa

FUENTE: AP

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