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Científicos buscan descubrir los secretos que esconde el mar bajo el hielo del Ártico y la Antártida

KILPISJÄRVI, Finlandia (AP) — El buzo Daan Jacobs finalmente asoma la cabeza entre las ondulantes burbujas en un agujero tallado en el hielo de un gélido lago finlandés.

Jacobs se había sumergido 8 metros (26 pies) bajo la superficie, donde la luz del sol se filtraba a través del hielo ártico y los peces nadaban alrededor de una formación rocosa. Es un lugar que pocos podrán ver alguna vez, especialmente en invierno, cuando la nieve cubre el hielo y las temperaturas en tierra rondan los -40 grados tanto en Celsius como en Fahrenheit.

Pero Jacobs, un asesor de biodiversidad en Holanda, es uno de un creciente número de afortunados exploradores submarinos.

Fue parte de la clase de Buceo Científico Polar en el extremo norte de Finlandia a principios de este mes, un programa diseñado por la Academia Finlandesa de Buceo Científico para capacitar a la próxima generación de científicos e investigadores para bucear bajo el hielo del Ártico y la Antártida y estudiar la flora y fauna que se esconde bajo el hielo.

“La vista es hermosa”, relató Jacobs mientras recuperaba el aliento después de su inmersión de 45 minutos.

El Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta. Desde afectar los patrones meteorológicos en todo el mundo hasta provocar que la población de osos polares sea más pequeña, débil y hambrienta --ya que depende del hielo marino para cazar—, el aumento en las temperaturas del Polo Norte augura un desastre global.

En la Antártida, por su parte, el calentamiento global provoca el derretimiento de las capas de hielo, aumentando los niveles del mar y alterando los ecosistemas oceánicos.

Los científicos necesitan estudiar qué hay debajo del hielo ártico —y antártico— que aún queda, y determinar cómo el cambio climático afecta a las plantas y animales que tradicionalmente han sobrevivido en el fondo marino con poca luz solar, en el mejor de los casos. Pero este tipo de investigación requiere de habilidades especializadas de buceo con equipo autónomo y de una formación científica adecuada --credenciales que sólo un puñado de personas en todo el mundo tiene en la actualidad, según los expertos.

La clase de la Academia Finlandesa de Buceo Científico no sólo tiene como objetivo adiestrar a más buzos, sino también convencer al resto del mundo de que la crisis del hielo polar requiere de investigación adicional.

“Debido a que se está derritiendo a tal velocidad, necesitamos desplegar a más personas a esos lugares —hay más ciencia por hacer— para poder entender mejor lo que ocurre", explicó Erik Wurz, biólogo marino y uno de los instructores de buceo científico del curso. "Hay más por hacer y tenemos que hacerlo rápido para salvar este ecosistema único en el Ártico, pero también en la Antártida”.

Y en un mundo que deja cada vez con mayor frecuencia el trabajo en manos de la inteligencia artificial y los robots, esta tarea aún requiere del ser humano, aseguró el biólogo marino Simon Morley, del British Antarctic Survey. Arrastrar redes por el fondo marino destruiría el hábitat, y un sumergible operado a distancia o un robot por lo general sólo pueden recoger un espécimen a la vez.

“Un buzo puede bajar y recoger 12 erizos, meterlos en una bolsa y no afectar al resto del sistema”, indicó Morley, quien no forma parte del curso.

En cada sesión de 10 días, los instructores de la academia entrenan a una docena de buzos en un lago congelado de la Estación Biológica de Kilpisjärvi, de la Universidad de Helsinki. El programa comenzó en 2024 y la demanda les ha permitido añadir una segunda sesión al año.

Entre los participantes hay biólogos marinos y de agua dulce y otros científicos, hasta buzos recreativos altamente capacitados y cineastas de documentales.

Ruari Buijs, estudiante de biología marina y oceanografía en la Universidad de Plymouth, en Inglaterra, en última instancia quiere trabajar en la Antártida e investigar la megafauna marina. Se inscribió en la clase de buceo polar de este mes con el objetivo de sumar habilidades a su currículum antes de graduarse.

“Pensé que esta sería una muy buena base para alcanzar ese objetivo”, declaró.

Mientras tanto, Caroline Chen, buzo científica y asistente de investigación en Alemania, afirmó que su sueño es bucear en las regiones polares. Cree que la experiencia que le aportará el curso le ayudará a diseñar futuros experimentos en condiciones tan exigentes.

Los estudiantes deben aprender más que sólo bucear bajo una capa de hielo de casi un metro (alrededor de tres pies) de grosor y en temperaturas que se mantienen apenas por encima del punto de congelación. Para empezar, están las gélidas temperaturas del aire y los fuertes vientos sobre el lago Kilpisjärvi.

Eso pone a prueba al equipo de apoyo en superficie, que debe operar el equipo para mantener al buzo a salvo mientras se protege de su propio riesgo de congelación. También tienen que aprender a convertirse en buzos de seguridad en caso de una emergencia, como si el buzo principal no puede encontrar el agujero en el hielo para salir a la superficie después de 45 minutos bajo el agua.

Pero una vez bajo el agua, los buzos afirman que la experiencia es increíble. Durante la sesión de este mes, el grupo buceó bajo un hielo de aproximadamente 80 centímetros (alrededor de 2½ pies) de grosor. Chen vio algunos peces y luego se tomó un momento para mirar hacia la superficie mientras la luz del sol atravesaba el hielo, aparentemente imitando otro fenómeno ártico.

“Es increíble cómo se ve desde abajo hacia arriba", señaló Chen. "Cambia todo el tiempo, como las auroras boreales”.

Buijs indicó que el buzo no siente frío en las partes del cuerpo que están cubiertas. Pero el área alrededor de la boca permanece expuesta bajo el agua.

“Creo que la pero parte es que después sientes los labios muy entumecidos y como que se te salen mucho", dijo entre risas. "Se sienten un poco como labios de bótox”.

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Stefanie Dazio informó desde Berlín.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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