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Camiseta oficial vs la pirata: el partido que pierde México en el Mundial

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El furor que ha desatado entre los mexicanos el Mundial 2026 ha salido de los estadios y festivales de aficionados para inundar las calles de la Ciudad de México.

En diferentes puntos de la urbe, que es una de las tres sedes mexicanas del torneo junto con Guadalajara y Monterrey, es fácil cruzarse con un vendedor callejero que exhibe en improvisados tarantines y sobre las aceras copias no autorizadas de las camisetas de las diferentes selecciones, el trofeo y las mascotas del torneo y hasta del popular pato Merlín, la mascota no oficial del Mundial.

Aunque la piratería tiene años en México, especialistas y empresarios estiman que en el Mundial 2026 el fenómeno se ha exacerbado debido en parte a la impunidad, la corrupción en las aduanas, el crecimiento del sector informal, y los altos precios a los que se venden los artículos originales lo que ha animado a los mexicanos a recurrir a las ventas callejeras y portales de internet para adquirir productos económicos.

“Cada vez tenemos más problemas relacionados con la piratería”, afirmó Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano —una organización civil local que desde 2018 se dedica al estudio la situación de violencia.

Rivas asegura que el avance del fenómeno se debe en parte a que en México el crimen organizado obliga a los empresarios a vender en sus comercios formales mediante la extorsión.

México se ubica como el séptimo mayor comprador de copias no autorizadas a nivel mundial, de acuerdo con el informe “Mapping Global Trade in Fakes 2025” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).

Para hacer frente a la problemática, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha emprendido diversos esfuerzos que han incluido millonarios decomisos de mercancías piratas, y la aprobación en marzo pasado por parte del Congreso de una regulación especial para acelerar las entregas de patentes.

Pero Rivas considera que esas acciones no han sido suficientes debido a que el fenómeno es “muy complejo” y se ha visto impulsado por la corrupción, otro de los graves problemas que golpea a México.

En pleno corazón del centro histórico de la capital mexicana, a escasas calles del palacio de gobierno, opera un mercado popular al aire libre donde abundan las mercancías piratas bajo la mirada indiferente de la policía que suele recorrer el lugar.

A donde se levante la mirada allí se puede divisar camisetas verdes no oficiales de la selección de México que comparten el decorado con trofeos del Mundial de todos los tamaños, llaveros, paraguas y balones.

Escarbando entre una gran cesta de cientos de camisetas no oficiales de la selección de México, estaba Lizeth Herrera, una maestra de educación física de 26 años, buscado junto a su mamá un jersey para su tío y para ella.

“La gente se va por lo económico”, afirmó Herrera al quejarse de los elevados precios a los que se están vendiendo los artículos originales del torneo.

Una camiseta oficial del equipo de México de la marca Adidas se vende por encima de los 2.000 pesos (unos 117 dólares) - que representan el sueldo de una semana de un trabajador mexicano que recibe salario mínimo -, mientras que un jersey pirata está alrededor de los 250 pesos (unos 14 dólares).

En medio de un pasillo atestado de decenas de personas, Mariana Villalobos, una vendedora de ropa por internet, caminaba apresurada para tratar de salir del tumulto en el mercado La Lagunilla que opera en el popular barrio capitalino de Tepito, que es considerado uno de los mayores centros de venta de piratería de México.

“En este Mundial me ha ido muy bien”, comentó Villalobos, de 26 años, al relatar como sus ventas por internet de las camisetas piratas la selección mexicana se han multiplicado tras las victorias del coanfitrión, lo que también ha favorecido la subida en más del doble de los precios.

Frente a las críticas que ha desatado la proliferación de las ventas de productos piratas durante el torneo mundialista, la joven comerciante respondió que “hay gustos de todo y hay economía para todos”.

En México el sector informal representa más de la mitad de la población económicamente activa que cerró en abril pasado en 62,1 millones de trabajadores, según cifras oficiales.

Como respuesta a la compleja situación, algunas empresas mexicanas como la corporación B2B, que comercia productos deportivos, debió volverse más agresiva en sus comunicaciones para llegar a sus clientes y posicionar los productos oficiales, afirmó Gabriela Valdés, directora general adjunta del grupo.

Valdés explicó que esa decisión implicó mayores inversiones en creadores de contenido y redes sociales para atraer compradores.

Ante las escasas posibilidades de que se pueda solventar la situación, Valdés insistió en que el problema de la piratería se debe manejar como un tema cultural para promover la concientización de la población sobre los impactos que genera el fenómeno, pero admitió que “da tristeza saber que detrás de un esfuerzo que muchas personas hicieron para crear ese diseño de playera, esa costura de playera, pues no se le vaya a lograr dar el valor”.

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FUENTE: AP

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