La deforestación en la Amazonía fue 61,4% menor en mayo que en el mismo mes de 2025, según funcionarios del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués) y del Ministerio de Medio Ambiente.
Brasil reporta menor deforestación en la Amazonía y rechaza justificación de EEUU de aranceles
SAO PAULO (AP) — Las autoridades brasileñas anunciaron una fuerte caída en las tasas de deforestación el jueves y rebatieron uno de los argumentos que el gobierno del presidente Donald Trump usó la semana pasada para justificar aranceles adicionales al país sudamericano.
Aun así, se talaron 370 kilómetros cuadrados (casi 143 millas cuadradas) de selva tropical. La deforestación en el mismo periodo cayó 12% en el Cerrado, una sabana del centro de Brasil que desde hace tiempo está bajo presión del poderoso sector del agronegocio.
El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, señaló que la cifra es la más baja jamás registrada para mayo, y que Brasil va camino de alcanzar sus niveles anuales más bajos una vez que los datos se consoliden el próximo semestre.
Explicó que el mes suele registrar una mayor deforestación porque marca el inicio de la estación seca en la Amazonía. En los 10 meses de agosto de 2025 a mayo de 2026, la deforestación en la Amazonía ya cayó 37,5% en comparación con el mismo periodo anterior.
El gobierno de Trump propuso aranceles de 25% a las importaciones procedentes de Brasil el 2 de junio, al afirmar que la 10ma economía más grande del mundo incurre en prácticas comerciales “irrazonables” y que “cargan o restringen el comercio de Estados Unidos”. El anuncio se produjo tras una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) que acusó a Brasil de deforestación ilegal y de aplicar aranceles injustos propios, entre otras cosas.
Capobianco afirmó que las cifras de deforestación “desmienten la acusación injusta e infundada de Estados Unidos, que citó la deforestación para justificar la imposición de aranceles”. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva asintió al tiempo que escuchaba las declaraciones.
Lula sostuvo que el gobierno de Trump mintió cuando impuso por primera vez aranceles adicionales a Brasil el año pasado, al decir que Estados Unidos tenía un déficit comercial.
“Y ahora cuestionaron la deforestación. No entienden el trabajo que estamos haciendo para llevar la deforestación a cero para 2030. Esta no es una decisión de ninguna COP ni de Naciones Unidas. Es una decisión de nuestro gobierno”, expresó el presidente brasileño, usando el acrónimo de las conferencias climáticas de la ONU.
“Es una cuestión de justicia, de la contribución de Brasil al planeta, cumpliendo nuestra obligación de evitar la deforestación tanto como sea posible. Evitar la deforestación beneficia a Brasil, beneficia a la Amazonía y beneficia al mundo”, manifestó.
La deforestación es el principal motor de las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil, que contribuyen al calentamiento global.
La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, también desempeña un papel crucial en la regulación del clima mucho más allá de Sudamérica. Científicos advierten que la pérdida de bosque podría acelerar el calentamiento global y alterar la agricultura tan lejos como la región del centro-norte de Estados Unidos y partes de Europa.
Tras alcanzar niveles récord en las décadas de 1990 y 2000, la deforestación disminuyó hasta el mandato 2019-2022 del entonces presidente Jair Bolsonaro, cuyo gobierno fue ampliamente criticado por debilitar las protecciones ambientales. En el gobierno de Lula, la deforestación volvió a caer, y el año pasado alcanzó su nivel más bajo en una década.
Sin embargo, pese a los avances para mantener el bosque en pie, muchas otras amenazas —desde el cambio climático hasta una posible legislación en el horizonte— están poniendo al bosque en riesgo.
La degradación forestal, impulsada por incendios forestales, tala y sequía, afecta a alrededor de 40% de la Amazonía y en los últimos años ha superado a la tala rasa. Todo esto podría agravarse este año con un fuerte El Niño, un calentamiento cíclico del Pacífico ecuatorial, que provoca temperaturas más altas y un clima más seco en la selva tropical, condiciones que empeoran los incendios forestales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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