Está previsto que los nuevos aranceles, anunciados el lunes por el presidente estadounidense Donald Trump, entren en vigor el 19 de agosto. Abarcan una amplia gama de bienes, entre ellos miel, licores, cemento, productos lácteos, algunos productos de madera, palos de hockey, aceites esenciales, perfumes, velas, correas para perros y pelucas.
Aranceles de Trump podrían afectar a Canadá, pero tal vez sean táctica negociadora, dicen expertos
VANCOUVER, Canadá (AP) — La amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles del 50% a los productos canadienses tendrá un efecto dominó en la economía del país, pero también podría ser una táctica de negociación del gobierno estadounidense, según expertos.
Excluyen los productos energéticos, la potasa, el pescado y los minerales cruciales, pero incluirían bienes que antes estaban protegidos de impuestos a la importación por el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, o T-MEC. Estados Unidos no renovó ese pacto comercial de 2020, lo que desencadenó una nueva ronda de negociaciones que podría prolongarse hasta 2036.
El primer ministro de la Isla del Príncipe Eduardo, Rob Lantz, señaló que los aranceles generan incertidumbre.
Luego de una reunión el miércoles de los primeros ministros provinciales y líderes territoriales del país en la capital de la provincia, Charlottetown, Lantz expresó: “Estamos viviendo en una época en la que la incertidumbre es la nueva normalidad”.
Randall Bartlett, economista en jefe adjunto de Desjardins, una de las mayores instituciones financieras de Canadá, indicó que los aranceles afectarán a aproximadamente 28.000 millones de dólares canadienses (19.800 millones de dólares) en exportaciones canadienses anuales hacia Estados Unidos. Eso equivale a cerca del 5% de lo que Estados Unidos importa de Canadá cada año.
Bartlett sostuvo que podrían recortar entre dos y tres décimas de punto porcentual el crecimiento de Canadá en 2026 y 2027, aunque aclaró que no prevé una recesión.
“Esperamos que mantenga más inversión al margen (y) probablemente frene la contratación. Eso también pesa sobre la actividad del consumidor y la inversión residencial”, señaló Bartlett.
Fen Osler Hampson, profesor de asuntos internacionales en la Universidad Carleton en Ottawa, explicó que los productos alcanzados por los aranceles son artículos que los consumidores de Estados Unidos pueden decidir no comprar si suben los precios.
La pérdida de clientes en Estados Unidos podría derivar en despidos en empresas que emplean de 10 a 200 trabajadores, que son la “columna vertebral de la economía canadiense”.
“Eso sí tiene efectos dominó en una economía porque, si la gente se queda sin trabajo, no va a estar gastando”, comentó Hampson, copresidente del Grupo de Expertos sobre las Relaciones Canadá-Estados Unidos.
Dennis Barby, presidente y director ejecutivo de Fabricantes y Exportadores de Canadá, dijo que los aranceles infligirían un daño grave a los fabricantes, los trabajadores y los consumidores a ambos lados de la frontera.
“Estos aranceles elevarán los costos, interrumpirán la producción y harán que Norteamérica sea menos competitiva en un momento en el que deberíamos estar fortaleciendo nuestra base industrial compartida”, señaló Barby en un comunicado.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, dijo que resulta frustrante que Washington proponga aranceles sobre algunos bienes canadienses y, al mismo tiempo, busque invertir en minas canadienses para asegurarse metales y minerales.
“No se puede tener a un país, por un lado, atacando a un grupo de familias y trabajadores mientras espera tener acceso a los recursos en Canadá que el resto del mundo quiere”, sostuvo Eby, y añadió que Ottawa debería limitar el acceso a los recursos que Washington desea si su postura se mantiene.
Los expertos Bartlett y Hampson indicaron que los aranceles podrían ser una táctica de negociación, y que quizá no lleguen a entrar en vigor. Aun así, advirtieron que los negociadores comerciales canadienses deberían actuar con cautela de aquí en adelante.
Hampson alertó contra la imposición de aranceles de represalia o la reducción de los envíos de petróleo o electricidad a Estados Unidos.
“No quieres pinchar al oso”, advirtió. “Si entras en ese tipo de guerra, vamos a perder. (De ambas), somos la economía más pequeña. Ellos pueden absorber un golpe mucho más que nosotros”.
Hampson señaló que los aranceles podrían reflejar la relación tensa entre Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney, que se ha deteriorado desde que Carney criticó a su homólogo en el Foro Económico Mundial en Davos.
Carney dijo el martes que él y Trump han acordado intensificar las conversaciones comerciales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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