Una actualización del instituto de salud pública del Congo indicó el miércoles que ha habido 2.536 casos confirmados de ébola y 1.033 muertes, con al menos 738 pacientes en aislamiento u hospitalizados.
AP Explica: Los desafíos de combatir el brote de ébola que ha causado estragos en Congo y Uganda
DAKAR, Senegal (AP) — El brote de ébola de más rápido crecimiento en la historia ha matado a más de 1.000 personas en el este de la República Democrática del Congo, mientras los funcionarios de salud se apresuran a contener un virus sin vacuna ni tratamiento aprobados.
El brote, declarado el 15 de mayo, es distinto de la mayoría de episodios anteriores porque el responsable es el virus Bundibugyo, que no tiene vacunas ni tratamientos aprobados.
Se concentra principalmente en la remota provincia de Ituri, que representa casi el 90% de los casos, pero también se han confirmado otros en cinco provincias, incluida una de las ciudades más grandes del Congo, Kisangani, y en la vecina Uganda.
Esto es lo que hay que saber sobre el brote:
Aunque funcionarios congoleños señalan que el fuerte aumento de casos parece estar desacelerándose, advierten que el brote aún no ha alcanzado su apogeo. El informe más reciente del instituto de salud pública del país indica que la transmisión sigue siendo sostenida, y que las fluctuaciones recientes en los casos probablemente están influidas por retrasos en los reportes y la consolidación de datos.
El rastreo de contactos sigue rezagado: solo alrededor del 77% de los contactos conocidos son monitoreados en todo el país, muy por debajo del objetivo del 95% que se necesita para interrumpir la transmisión.
Los equipos de respuesta tienen dificultades para comprender hasta dónde se ha extendido el brote de ébola y cuánto peor podría volverse.
Investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) utilizaron el mes pasado modelos informáticos y hallaron que, en el peor de los escenarios, el brote actual de ébola podría acercarse al peor de la historia.
La epidemia de África Occidental de 2014-2016 causó más de 11.000 muertes y tardó unos ocho meses desde el primer caso en alcanzar 1.000 fallecimientos.
El origen del nuevo brote sigue siendo un misterio médico. La gran mayoría de los casos está surgiendo de cadenas de transmisión desconocidas, señaló la Organización Mundial de la Salud.
La OMS continúa evaluando el riesgo del brote como “muy alto” dentro del Congo y “alto” en Uganda y países vecinos, citando la propagación transfronteriza, el frecuente movimiento de población y la transmisión continua en el este del Congo.
La agencia afirma que el riesgo global de propagación es bajo, y recuerda que el ébola se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de una persona infectada, y no por el aire, lo que hace que sea mucho más difícil de propagar que los virus respiratorios.
Aunque, según la OMS, es probable que haya casos importados adicionales a medida que el brote crece, hasta ahora esos casos han sido detectados y contenidos rápidamente sin derivar en una transmisión sostenida fuera de la región afectada.
Los CDC coincidieron con esa evaluación en su informe más reciente, al señalar que el ébola no se propaga como los virus respiratorios, como la gripe o el COVID-19.
“No se puede contraer ébola por estar cerca de alguien”, declaró la entidad.
Los CDC también señalan que las personas infectadas con ébola no son contagiosas hasta que desarrollan síntomas, lo que hace que la identificación de casos y el rastreo de contactos sea más fácil que con enfermedades que se transmiten antes de que aparezcan los síntomas.
La gran mayoría de los casos de ébola se concentra en el Congo.
En la vecina Uganda se han confirmado 20 casos, incluidas dos muertes. Todos los casos estuvieron vinculados a infecciones importadas desde el Congo y se concentran en la capital, Kampala. No se han reportado nuevos casos de ébola desde el 21 de junio y la OMS dio de alta a su último paciente, iniciando la cuenta regresiva de 42 días que se utiliza para declarar el fin de un brote.
En Francia se identificó en junio un caso positivo de ébola en un médico que viajaba desde el Congo. Desde entonces se ha recuperado por completo y fue dado de alta del hospital a principios de este mes.
Actualmente, Estados Unidos prohíbe la entrada al país a la mayoría de los viajeros procedentes del Congo y exige a los ciudadanos estadounidenses pasar 21 días fuera del Congo antes de regresar, mientras que los viajeros de la vecina Uganda y de Sudán del Sur a quienes se les permite entrar son canalizados a través de aeropuertos designados para el control de ébola.
Los planes de Estados Unidos de construir una instalación de cuarentena para ébola en Kenia, destinada a estadounidenses evacuados del Congo, han enfrentado impugnaciones legales y una serie de protestas en Kenia, incluidas algunas que se han vuelto violentas.
La falta de confianza y la resistencia de los habitantes locales siguen siendo uno de los mayores obstáculos para contener el brote, según autoridades y trabajadores de salud.
Los rumores sobre los centros de tratamiento, el temor al aislamiento y la resistencia a los entierros han llevado a algunas personas a evitar las pruebas o a buscar atención solo después de enfermar gravemente.
La respuesta también se ha visto obstaculizada por el conflicto. Los combates en los que participan los rebeldes del M23 respaldados por Ruanda, los ataques de las Fuerzas Democráticas Aliadas vinculadas al Estado Islámico y el desplazamiento masivo han complicado la vigilancia, el rastreo de contactos y el acceso a las comunidades afectadas.
Al menos 16 personas murieron en un ataque el miércoles perpetrado por presuntos rebeldes de las FDA en una aldea de la provincia de Ituri, informaron las autoridades locales el jueves.
A diferencia de brotes anteriores de ébola, el virus Bundibugyo que impulsa la epidemia no tiene vacuna ni tratamiento aprobados. Aunque la capacidad de pruebas se ha ampliado desde que comenzó el brote, los equipos de respuesta dicen que el virus sigue propagándose más rápido de lo que pueden contenerlo.
“Nunca ha habido un brote de ébola que comenzara con tantos casos porque se identificó tan tarde”, indicó Trish Newport, gerente del programa de emergencias de Médicos Sin Fronteras, quien ha estado trabajando en el Congo.
A principios de este mes, investigadores iniciaron el primer ensayo clínico de posibles tratamientos para el virus Bundibugyo, incorporando pacientes en un centro de tratamiento de ébola en la provincia de Ituri. La OMS indicó que podrían pasar meses y que podrían necesitarse hasta 1.000 participantes para determinar si alguno de los dos tratamientos experimentales es eficaz.
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Contribuyeron a esta nota los corresponsales Mike Stobbe en Nueva York y Prosper Heri Ngorora en Bunia, Congo.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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