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Viuda francesa de 85 años detenida en redada migratoria de Trump describe su arresto

ORVAULT, Francia (AP) — Por la noche caía el silencio sobre el centro de detención de inmigración de Luisiana donde estaba recluida Marie-Thérèse Ross, de 85 años. Era entonces cuando comenzaban los llantos.

“Niños llorando, e incluso bebés”, relató Ross, la viuda francesa de un veterano militar de Estados Unidos, cuya detención el mes pasado como parte de la ofensiva migratoria del gobierno de Trump acaparó titulares internacionales.

Ross habló con The Associated Press el lunes sobre sus 16 días bajo custodia federal de inmigración después de ser detenida el 1 de abril en Alabama por presuntamente quedarse más allá de la vigencia de su visa, y sobre la historia de amor tardía que la llevó a Estados Unidos. Ha sido liberada y regresó a Francia.

La experiencia, afirmó, la cambió a ella y también su manera de ver la política.

Estuvo recluida en una sala tipo dormitorio con otras 58 mujeres, en su mayoría madres. “Algunas no sabían dónde estaban sus hijos”, contó. “Me parece terrible que una mujer no sepa dónde están sus hijos”.

Su detención en Alabama ocurrió tan rápido que apenas entendía lo que pasaba. Cinco hombres, que se identificaron como agentes de inmigración, golpearon su puerta y sus ventanas a las 8 de la mañana antes de esposarla y subirla a un vehículo, según narró. Aún llevaba puesta la bata, las pantuflas y el pijama.

Dos días después fue trasladada a un centro en Basile, Luisiana. Más tarde ese mes quedó en libertad. Ahora se recupera con su familia en un suburbio de Nantes, en el oeste de Francia. El ministro francés de Exteriores había pedido públicamente su liberación, al señalar que los métodos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos “no están en línea” con los estándares franceses.

Ross había ingresado a Estados Unidos para comenzar una nueva vida con William B. Ross, un soldado retirado de Estados Unidos a quien había conocido décadas antes, cuando él estaba destinado en Francia en la década de 1950 y ella era secretaria en la OTAN. Se casaron en abril de 2025.

Después de que él murió por causas naturales en enero, surgió una disputa por su herencia. Un juez de Alabama determinó que el hijastro de Ross, un empleado federal de, presuntamente intervino para propiciar que ella sea detenida.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, Ross había excedido el plazo de su visa de 90 días al momento de su detención. Esa instancia no ha respondido a pedidos de AP de hacer algún comentario al respecto.

Ross describió reglas estrictas, gritos constantes de los guardias y un trato condescendiente en el centro de detención.

“La prisión estaba limpia, la comida estaba bien, pero era la manera en que nos hablaban”, le dijo a la AP. “Los guardias no podían hablar sin gritar”.

Describió el lugar como ruidoso. “Todo el mundo hablaba fuerte para que todos pudieran oír lo que decían, pero cuando llegaba el silencio, se podía escuchar a niños llorando e incluso a bebés llorando”, contó. “Hay bebés en esta cárcel”.

Pese a las condiciones, Ross relató momentos de solidaridad entre las detenidas. “Durante la noche, si se me resbalaba la manta de la cama, sentía una manita que la volvía a colocar”, relató. “No sabía quién era, pero me cuidaban porque yo era mayor que ellas”.

Contó que las mujeres la llamaban “Abuela”. Conservó una pulsera de amistad hecha a mano que le regaló otra detenida, un obsequio que hoy sigue usando.

Familiares dijeron que Ross aún lidia con lagunas de memoria y angustia emocional tras su detención. Ella comentó que quiere buscar seguimiento médico en Francia para atender síntomas compatibles con estrés postraumático y que está recibiendo apoyo.

Ross declaró que sigue pensando en las mujeres que conoció bajo custodia, la mayoría de Sudamérica. Muchas eran madres separadas de sus hijos.

Su experiencia cambió la forma en que ve a Estados Unidos y sus políticas migratorias. Su esposo era simpatizante de Trump y solían ver Fox News juntos. Pero se quedó impactada al conocer de primera mano cómo se trata a los inmigrantes dentro de los centros de inmigración.

Antes veía a Estados Unidos como un “país de libertad, donde no arrestan a la gente por su apariencia, y donde a quienes están detenidos se les trata de manera justa y con respeto”. Pero, dijo, las mujeres que conoció no merecían estar detenidas. “Su única falta era ser sudamericanas”.

Mientras se recupera en Francia, Ross aún piensa en ellas: “Cuando salí de esta cárcel en Luisiana, les dije que si alguna vez tenía la oportunidad de hablar sobre ellas, lo haría, para ayudarlas”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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